REVISTA BIMESTRAL
ABRIL - MAYO 2017 I NUMERO 149
EL INTA Y LOS PROFESIONALES
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EN ESTA EDICION

 

Los 60 años del INTA en el desarrollo agroindustrial

 
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MED. VET. Amadeo Nicora
Presidente del INTA

 
   

Tan vasto como distribuido en todos los rincones de la Argentina y con el apoyo constante del Ministerio de Agroindustria de la Nación, nuestro instituto se vincula con una diversidad de productores: desde establecimientos altamente competitivos hasta emprendedores familiares, arraigados al territorio y responsables de la seguridad alimentaria de los pueblos.

Estoy convencido de que, en estos 60 años de historia, hemos logrado darle continuidad al trabajo institucional. Supimos enfocarlo en la necesidad de ofrecer, a través del liderazgo en el conocimiento, las herramientas para transformar las economías regionales.
Los aportes del INTA son requeridos por todos los sectores y responden a demandas diferenciadas. Evidencia de este trabajo es el programa ProHuerta también. Lo llevamos a cabo junto con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación desde hace 26 años y, a través de la provisión de semillas y animales de granja, sostiene la producción de alimentos en casas de familia, escuelas y organizaciones sociales en el 90 % de los municipios del país.

 
   

En esta línea, el convencimiento de que el instituto es un actor indiscutido en la construcción de los sistemas agropecuarios, nos coloca en el desafío de consolidar una institución que, hacia el futuro, tenga la inteligencia organizacional para sintetizar en su accionar la excelencia en la generación del conocimiento y en la extensión.

Entre los desafíos, nos hemos propuesto fortalecer la participación de socios estratégicos. El vínculo con otras instituciones técnicas y productivas, así como con los gobiernos provinciales y municipales asociados con los centros regionales, estaciones experimentales y agencias de extensión, son el reaseguro para mantener una política de Estado. El INTA es una política de Estado fuertemente arraigada en la consciencia de la sociedad. Es fundamental y vital desde la gestión, desde nuestro rol de gestores y responsables políticos de la institución, tener un mensaje claro hacia los más de 2.000 representantes del sector que acompañan al organismo en su gobernanza.

Estamos viviendo momentos fascinantes en los cuales el conocimiento tiene un rol ineludible y, como INTA, tenemos que estar en la frontera de ese movimiento. Pero al mismo tiempo, por mandato institucional de origen, debemos estar en la gestión de ese conocimiento para transformarlo en el motor del desarrollo de nuestros territorios. La biotecnología resulta un área fundamental para pensar la competitividad agropecuaria del país y dar sostén a la bioeconomía. Es el camino para cumplir con el sueño de que la industria agropecuaria, que une la producción primaria y la industrial. Porque si nos quedamos con incrementar los rendimientos agrícolas y de carne por hectárea, entre otros factores de productividad, y no los relacionamos con un proceso de agregación de valor que apunte a la bioeconomía, no se generará mano de obra, ni nuevos emprendedores ni empresas.

Para transitar este camino, debemos ser conscientes de que es indispensable trabajar conjuntamente con todo el sistema de Ciencia y Tecnología, del sector público y del sector privado, a escala nacional y a través de la cooperación internacional. Los desafíos son inmensos, así también las oportunidades. Frente a la necesidad de potenciar el vínculo público-privado, lo primero que hay que definir es con qué actitud mental se plantea este tipo de política. Es imposible ser útiles al desarrollo del país si no trabajamos de modo articulado con el sector privado, donde cada uno tiene sus intereses previamente definidos. El interés del INTA es generar bienes públicos que sirvan a la independencia en la toma de decisiones de los sectores productivos. En la búsqueda de mejorar la estructura programática, surgieron de manera positiva los Proyectos Regionales con Enfoque Territorial (PRET). Desde hace tres años, la institución trabaja –de manera innovadora– con el enfoque territorial a partir de la división de más de 120 territorios donde se articulan los componentes estratégicos: investigación y desarrollo, transferencia y extensión, relaciones institucionales y vinculación tecnológica.

Esta herramienta nos ha permitido testear el vínculo entre investigación y extensión como nunca antes sucedió en la institución. Y adquiere mucha significación, ya que aquí revaloriza el mandato de nuestro ministerio de industrializar la producción; es decir, sustituir el concepto de la industria separada de la producción por el de integrar la industria en la producción. Un concepto de nuestro interés y que la estructura programática lo facilita.

En esta línea, cuando uno visita los centros regionales y las experimentales observa la vinculación entre investigación y extensión, algo que antes no había. El conocimiento aparece en los lugares menos pensados de la cadena: no necesariamente está en un instituto conformado por investigadores, sino que la figura innovativa debe ser apoyada por otros conocimientos. Esto ratifica que no hay visión lineal del conocimiento. Por eso, insisto que, como INTA, debemos tener la inteligencia para generar ámbitos de articulación entre los sectores científico y tecnológico, productivo y político. Porque en un territorio no estamos solos. Hay que constituir una plataforma de líderes sociales amplia, junto con las universidades, los institutos del Conicet, las instituciones privadas y los tecnólogos de distintas asociaciones de productores.

Ahora bien, ni lo productivo ni lo tecnológico podrían tener la facilidad de hacer las cosas de no haber una plataforma política que promueva que las cosas ocurran. Debemos estar allí donde contribuyamos a que el conocimiento llegue a la mayoría del sistema agropecuario, agroalimentario y agroindustrial. Tuvimos la fortaleza de hacerlo en estos 60 años, tengamos la sabiduría de hacerlo en los años por venir. Brindemos por lo logrado y redoblemos el compromiso por el que somos reconocidos en el mundo, como una institución de vanguardia en investigación, transferencia de conocimiento y desarrollo territorial.