REVISTA BIMESTRAL
ABRIL - MAYO 2017 I NUMERO 149
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Una nueva agricultura: robots, la próxima revolución del campo

 
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Redacción: Lic. Cecilie Esperbent
Gestión de contenidos y redacción

Edición: Lic. Camila Pía Gandía
Jefa de Prensa

 
   

En un futuro cercano, la incorporación de la inteligencia artificial a lo agropecuario permitirá tomar mejores decisiones y optimizar aún más las prácticas agrícolas. Desarrollos argentinos que transformaron el trabajo en el campo.

La literatura y el cine de ciencia ficción contribuyeron a que las palabras "robots" y "robótica" quedaran asociadas al futuro, a la suplantación de tareas humanas y a la conquista de territorios inexplorados en el imaginario más cercano, aunque la realidad muestre algo muy diferente. La robótica cuenta con numerosas dimensiones y una infinidad de aplicaciones en el horizonte de la investigación, el desarrollo y la innovación agroindustrial y ocupa espacios en casi todos los rubros de la actividad económica, las comunicaciones y el arte.

La implementación de electrónica, software, geoposicionamiento y mecatrónica tanto para la siembra, monitoreo o cosecha de un campo es hoy una realidad. Con casi ocho millones de hectáreas sembradas con tecnología de precisión, la Argentina se ubica entre los países más tecnificados del mundo para la producción de granos.

 
   

La frontera en materia de desarrollos agrícolas ubica a los robots cada vez más cerca de que puedan sembrar, cosechar y pulverizar; es decir, realizar acciones más complejas donde intervendrán actores del mundo agropecuario, de las tecnologías de información y comunicación y la robótica. Con datos precargados podrán hacer el seguimiento de un cultivo, anticiparse al ataque de plagas y enfermedades, identificar zonas de malezas, detectar fallas de siembra o fertilización y realizar la tarea para remediar la situación.

Al principio, el concepto de agricultura de precisión (AP) en la Argentina se refirió al "manejo de insumos variables por ambientes y de datos extraídos del lote", recordó Juan Pablo Vélez, especialista del INTA Manfredi –Córdoba–. "Luego incluyó a los equipos y al control y medición de la eficiencia de las máquinas", comentó.
Mediante el uso de un chip y con la ayuda de un sistema de lectura, le siguieron los desarrollos de software con inteligencia precargada para que la máquina tome decisiones sin depender del operario, con alta eficiencia y trazabilidad de los procesos. Así, "un fardo, por ejemplo, puede proporcionar información acerca de su procedencia –no sólo la zona, sino las coordenadas que permiten establecer exactamente de dónde salió–, el día en que se armó y su contenido de humedad", indicó.
El primer paso de la AP es "conocer cuál es el grado de variabilidad en el rendimiento de los cultivos para tomar decisiones de manejo que impacten en términos de beneficio económico", destacó Vélez. Por ejemplo, al ahorrar insumos en las zonas del campo donde la productividad está limitada por algún factor y potenciar aquellas donde es mayor, con incremento del uso de fertilizantes o densidad de semillas.
Sin embargo, lo más revolucionario para el campo vendrá de la mano de la electrónica, el software, las comunicaciones, la conectividad y la robotización a partir del desarrollo y aplicación de sensores capaces de identificar objetos, plantas, estado de humedad y nutrición del suelo; variables climáticas; capacidad para escanear granos y detectar daño mecánico, impurezas, contenido de aceite y proteína sobre una cosechadora; sensores que guían cosechadoras para sólo recoger la fruta madura, sensores de insectos en grano almacenados, satélites y nanosatélites de alta resolución espacial y temporal.
"Estos sensores ayudarán a recoger datos que se analizarán en software instalados en las máquinas o en la nube (Big Data)", indicó Vélez, quien advirtió que "la máquina podrá, en tiempo real, transformar esos datos en información agronómica útil para modificar su comportamiento en fracciones de segundo a escala de cada metro cuadrado".

Una nueva agricultura

Disciplinas como agrobótica y mecatrónica marcan el norte en una institución dedicada al agro y demuestran que puede trabajar en robótica aplicada al sector agroindustrial. De hecho, el documento Agrobótica –escrito por Marcelo Bosch, coordinador de Observación y Promoción de áreas Emergentes y Transversales del INTA– analiza el uso de la tecnología en el agro. "Muy pocos piensan cuánto software y electrónica hay embebida en una sembradora de precisión o en una estación meteorológica automática: el foco de atención se lo lleva el principal portador, la máquina".

 
   

La robótica en el mundo "se desarrolló principalmente al servicio de la automatización de las industrias avanzadas, en especial la automotriz y la aeroespacial, pero en la actualidad ocupa espacios en casi todos los rubros de la actividad económica", apuntó. "Los avances en tecnologías de sensores, materiales, micro y optoelectrónica, inteligencia artificial, servomecanismos, posicionamiento satelital y telecomunicaciones han producido una inmensa cantidad de tecnologías, métodos, dispositivos y experiencias suficientes como para resolver cada vez más problemas en menos tiempo, con más precisión, seguridad y con menos utilización de recursos y daño ambiental", comentó.

Para escalas pequeñas, un robot como Inau –voz que en mapuche significa encuentro–, desarrollado por el equipo de robótica e inteligencia artificial del INTA Anguil –La Pampa–, hoy es capaz de desplazarse por el invernadero, diseñar sus actividades, hacer mapas 3D, aplicar fitosanitarios y fertilizar y pronto podrá cosechar, cortar y podar, entre otras actividades. Su autonomía le permite eludir obstáculos, transportar insumos y, además, medir humedad, temperatura y radiación.

 
   

Ricardo Garro, coordinador del laboratorio de robótica –que funciona en el INTA Anguil desde el 2010–, señaló: "Uno de los desafíos más grandes con los que nos enfrentamos cuando encaramos este tipo de proyectos, tiene que ver con la accesibilidad y el manejo; es decir, que a un productor no le resulte difícil programarlo para las tareas que necesite". Inau es totalmente autónomo y se adapta a diseños de invernáculos para trabajar con cada planta. Las identifica, determina qué tipo de cultivo y decide la aplicación de las dosis de fertilizantes, por ejemplo, de acuerdo a la necesidad de cada ejemplar. El robot puede ir una y otra vez al lugar asignado y recordar lo que hizo; una función fundamental para la toma de decisiones.

A fines de 2015, Garro y su equipo comenzaron las primeras pruebas de otra plataforma multipropósito: R4INTA. "El desafío ahora, es avanzar sobre la visión artificial y, fundamentalmente, la comunicación entre diferentes dispositivos interconectados", expresó Garro. En la búsqueda permanente de mayor competitividad en el campo, el Instituto de Ingeniería Rural (IIR) del INTA desde el 2004 cuenta con un laboratorio de electrónica, cuyo principal objetivo es desarrollar tecnologías demandadas por el sector agroindustrial.
Andrés Moltoni, responsable de ese laboratorio, señaló que "una de las políticas del IIR es generar procesos, productos y herramientas que beneficien directamente al productor". Así surgió el robot Trakür – significa niebla en Mapuche-, un sistema autónomo, equipado con inteligencia artificial diseñado para cultivos bajo cobertura.

 
   

"En los invernáculos existe un ambiente controlado y las aplicaciones requieren dispositivos de bajo costo que permitan su rápida difusión y adopción", dijo Moltoni. "Esta tecnología está destinada a proteger la salud del operario mediante la reducción de su exposición a las aplicaciones de fitosanitarios en espacios confinados. El operario supervisa al robot desde el exterior del invernáculo".
"La electrónica en el agro cobra cada vez más relevancia en los equipos de mecanización agropecuaria y, desde el INTA priorizamos esta temática en línea con las tendencias mundiales", afirmó. "Todo proceso de innovación lleva en sí mismo un alto grado de incertidumbre y riesgo que, en muchos casos, el sector privado no está dispuesto a correr y es allí donde la investigación del sector público es fundamental", destacó.