REVISTA BIMESTRAL
ABRIL - MAYO 2017 I NUMERO 149
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Genética aplicada: la ingeniería detrás de un cultivo

 
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Redacción: Lic. Cecilie Esperbent
Gestión de contenidos y redacción

Edición: Lic. Camila Pía Gandía
Jefa de Prensa

 
   

Creados hace 20 años para facilitar el manejo y reducir costos, contribuyen al desarrollo de la agricultura. La modificación genética plantea un cambio de paradigma: de la tolerancia a herbicidas y resistencia a insectos a cultivos más eficientes.

Siembra directa, manejo de cultivos e insumos por ambiente y fabricación y adopción de máquinas inteligentes son algunos ejemplos de las herramientas que hicieron más eficiente la producción agrícola nacional y ubican a la Argentina en el grupo de países líderes en el desa- rrollo y uso de tecnología para el agro.
Mariano Bosch, vicepresidente del INTA, puso en valor el rol del instituto como un organismo público dedicado a la investigación y desa- rrollo de la tecnología aplicada al campo agropecuario y agroindustrial: "Como institución científica entendemos la importancia de estudiar cómo funcionan los cultivos para actuar en el futuro". En cuanto a los genéticamente modificados, afirmó que "aportan a la sustentabilidad del sistema, reducen el uso de productos químicos, permiten optimizar la producción y la calidad de los cultivos para obtener variedades que resistan sequía, baja disponibilidad de nitrógeno y hasta suelos salinos".

 
   

El mejoramiento de los cultivos implica la transferencia de genes de un organismo a otro. Con el cruzamiento tradicional, los miles de genes pertenecientes a una planta son mezclados de manera azarosa con los de su compañera. En este proceso se transfieren características deseadas pero también pueden trasladarse rasgos no deseados. Por ejemplo, la planta nueva puede producir frutos más grandes, pero con un sabor desagradable, que antes no tenía. La ingeniería genética aplicada al mejoramiento vegetal permite que pueda transferirse un único rasgo.
Según la FAO, "la biotecnología incluye una amplia gama de tecnologías aplicadas a la agricultura, ganadería, silvicultura, pesca y acuicultura y la agroindustria que se utilizan para diversos fines, como el mejoramiento genético de plantas y animales para aumentar sus rendimientos o eficiencia; caracterización y conservación de los recursos genéticos para la alimentación y la agricultura; diagnóstico de enfermedades de plantas y animales, desarrollo de vacunas o la producción de alimentos fermentados".

Para Sergio Feingold, director del Laboratorio de Agrobiotecnología del INTA y coordinador del Programa Nacional de Biotecnología del INTA, "no se reduce, ni se agota, en la generación de un organismo genéticamente modificado con resistencia a herbicidas o lepidópteros", sino que "permite una aproximación más racional a otros desa-rrollos que no necesariamente tienen que ver con la modificación genética de un cultivo". En ese sentido, explicó: "También incluye al mejoramiento asistido mediante marcadores moleculares, esto quiere decir que el investigador identifica las variantes de los genes que aportarán las características deseadas y trabaja directamente con la información del ADN".

 
   

"Un marcador molecular es como un test de diagnóstico: indica que la planta tiene la variante del gen que la hace resistente a una enfermedad, por ejemplo", aseguró. Para confirmar que lleva la característica fenotípica buscada se evalúa, a partir de la extracción del ADN. Ese procedimiento reduce los tiempos y costos de la investigación.
Entre los principales problemas que enfrenta la producción agrícola nacional se encuentran la aparición de malezas cada vez más resistentes a herbicidas y la necesidad de aumentar la productividad por planta. En este contexto, "la agrobiotecnología permite pensar un nuevo cambio de paradigma", expresó. En Argentina, se expandió "hace unos 20 años a través del desarrollo y difusión de cultivos resistentes a herbicidas y a insectos, lo que significó una simplificación en el manejo y un aumento de la renta que contribuyó a su expansión", afirmó. "El INTA ha sido pionero en la aplicación y desarrollo de biotecnología orientada a mejorar la producción agropecuaria", agregó.

" La estrategia actual es desarrollar cultivos más eficientes en el consumo de agua y en la absorción de nutrientes, con ciclos más cortos y resistentes a los eventos climáticos extremos", expresó Feingold. "Trabajamos también en la búsqueda de cultivos que tengan una ventaja competitiva con respecto a las malezas, en la absorción de los nutrientes, como una estrategia alternativa al control tradicional", resaltó.
"Desde el Programa Nacional de Biotecnología proponemos utilizar todas las técnicas disponibles que permitan una aproximación sistémica a los desafíos productivos, con énfasis en la sostenibilidad del sistema", expuso. Una de reciente aparición, que está signada como una de las de mayor potencial, es la edición génica.

 
   

Esta herramienta permite la modificación dirigida de secuencias del genoma de un organismo, "editar un genoma como si fuera un archivo de texto", apuntó. "Con esta técnica, aplicada a un cultivo, es posible apagar o prender genes, o modificar su secuencia de manera específica para eliminar características indeseables o potenciar las favorables".
Para el especialista, "si bien la mayoría de los desarrollos llegaron de la mano de empresas de origen foráneo, existen capacidades nacionales instaladas que permiten avizorar nuevos desarrollos con impronta nacional". Además, aseguró que "hoy es impensable la actividad agropecuaria sin el uso de los avances biotecnológicos actuales y esta tendencia se acrecentará en el futuro a corto plazo".

En cuanto a los desafíos de la biotecnología explicó: "En el escenario actual y ante los precios en baja de las commodities se abre la oportunidad para la diversificación en la producción –mediante rotaciones agrícolas y agrícolo-ganaderas– con desarrollos que signifiquen agregado de valor, teniendo en cuenta la sostenibilidad productiva y ambiental".

Pionero en biotecnología para el agro

En el INTA, el aporte de la biotecnología incluye el uso de marcadores moleculares para asistir al mejoramiento vegetal y de herramientas de biología molecular para estudiar enfermedades de plantas e identificar genes de interés. Además, se emplean técnicas convencionales de transformación para controlar enfermedades e incrementar la eficiencia en el uso de agua y de nutrientes.
Recientemente se usa edición génica para incrementar la calidad nutricional e industrial y aumentar la eficiencia en el uso del agua en trigo, maíz y alfalfa y cultivos hortícolas como papa y tomate.

 
   

En el área pecuaria, se aplica biotecnología a estudios de respuesta inmune, factores de virulencia y diversidad molecular de patógenos, diagnóstico y diseño de vacunas para enfermedades de importancia en la producción y salud humana.
Con respecto a las nuevas técnicas de edición génica, los esfuerzos se concentran en el apagado de genes que codifican proteínas con potencial alergénico de la leche y, junto con la Facultad de Agronomía de la UBA, se realizaron experiencias para prevenir la enfermedad de la "vaca loca". En microbiología, se desarrolló una cepa bacteriana transformada para fijar nitrógeno, que cuenta con la primera autorización otorgada por el Ministerio de Agroindustria para actividades experimentales con microorganismos genéticamente modificados, con la colaboración de la empresa Rizobacter.

En la convocatoria de 2016 del Fondo de Regulación de Productos Biotecnológicos (FONREBIO) fueron beneficiados dos desarrollos mixtos entre el INTA y empresas, que pronto podrán estar disponibles para los productores: la alfalfa con resistencia a glufosinato de amonio (Convenio de Vinculación Tecnológica con CONICET y BIOTRANSGEN) y la vacuna para la Enfermedad de Gumboro de las aves (en conjunto con Laboratorios INMUNER). A estos logros, se suma Vedevax, primera vacuna recombinante aprobada para bovinos contra el virus de la diarrea viral, ganadora del premio Innovar 2015.