REVISTA BIMESTRAL
OCTUBRE - NOVIEMBRE 2017 I NUMERO 152
ACEITES Y FIBRAS
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La producción de aceite de soja en la Argentina
Actualidad y perspectivas

 
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Ing. Agr. Rodolfo Luis Rossi
Presidente ACSOJA
 
   

El lugar privilegiado que ocupa la industria de la molienda de soja en la Argentina, tiene fundamentos externos en el incremento de los mercados internacionales de consumo, generado por el crecimiento de la población mundial, la mejora del ingreso per cápita, la política hacia las fuentes de energía renovables, que entre otros efectos, ha generado mayor consumo de aceites para la alimentación humana y su uso en la producción de biodiesel en base a la soja. En lo interno se realizó y continúa, una fuerte inversión en la agroindustria, que fue acompañando la mayor producción de granos de soja. Los principales países exportadores de aceite soja son Argentina, Brasil y EE.UU., siendo nuestro país el principal en volumen, desde hace muchos años, y estimándose que esa tendencia va a continuar en los próximos 10 años.
La participación del país tuvo records hace 10 años, con un 60% de ese mercado, disminuyendo al 47% en 2016. Esta baja se justifica, por el consumo interno, para la producción de biodiesel.
De un mercado total mundial de aceite de soja de 10 millones de toneladas, Argentina exportó 6,2 millones y en el último año fueron 5,7 millones sobre un mercado de 12 millones de toneladas.
Si bien el perfil de los países productores – exportadores no ha cambiado, y todos han aumentado la capacidad de proceso, también lo ha hecho China, el mayor consumidor de aceite de soja. Sin embargo Argentina, sumando todos los aceites y grasas vegetales, ostenta el sexto lugar a nivel mundial (Palma, Girasol, Soja, etc).
De manera general, se han generado cambios en los países importadores de la Argentina. Hay varios casos significativos, como que en pocos años la importación de harina de soja en Europa ha bajado del 60% del total de nuestras exportaciones a menos del 30%, en un mercado conflictivo por su política de aprobación de eventos biotecnológicos.

 
   

Por el lado del aceite, que nos ocupa, de ser China nuestro principal importador (llegó a no importar más desde nuestro país), la India se ha constituido en un extraordinario cliente en volumen, ya que nos compra un 50% del total el aceite de soja, con un volumen de 2,7 millones de toneladas para el año 2016. Otro cambio importante en este mercado, es que Europa también dejó de ser importador del 6% de nuestro total exportado a menos del 1%.
India, en base a estudios y la propia opinión de sus importadores, va a seguir siendo un cliente destacado y se ha generado un compromiso mutuo entre los países, para el flujo de aceite de soja, para un mercado creciente en un 5% anual. En una visita reciente de ACSOJA y AAPRESID en el marco de la ISGA (International Soybean Farmer Association), pudimos comprobar que es un país que mantiene tasas de crecimiento del PBI del 7%, que su crecimiento de las clases medias es constante, que el consumo de aceite de soja crece, porque es muy apetecido por sus bondades para la salud, y que la producción interna de soja es muy pobre, a juzgar por la carencia de tecnología y un clima no favorable en estos años. Una proyección realizada por Julio Calzada de la BCR, estimó que para el año 2025, sería razonable pensar que este mercado crecería un 56% en el caso más conservador.
Si bien China fue un gran cliente en aceite y es nuestro destino del grano, frente a la política de sustituir sus importaciones de harinas y aceites, la Argentina, en base a la competitividad en la cadena de soja, debe tender a reducir aún más la exportación de granos, para generar mayor valor interno.
En este orden, pasando del aceite crudo exportado, al aceite refinado embotellado, hemos crecido desde 70 mil toneladas a más de 125 mil toneladas es estos 10 años. Esta expansión ha generado muchos puestos de trabajo, aunque el resultado económico de las empresas no está claro, por las regulaciones comerciales internas en estos últimos años.
Otros mercados que están siendo fuertes clientes de aceite de soja de la Argentina, son Egipto, Bangladesh, Argelia, Perú e Irán. Es bueno destacar que los países latinoamericanos, vienen creciendo en el consumo de aceites y harinas, más allá del aumento que países como Paraguay y Bolivia siguen haciendo en su agroindustria sojera.
Como vimos queda demostrado que el país viene manteniendo su liderazgo en el mercado internacional del aceite de soja, sin embargo las cifras muestran una caída en los valores absolutos.

 
   

El aumento del consumo interno para la producción de Biodiesel, ha sido significativo. Esta industria hace 10 años, era prácticamente inexistente. La puesta en marcha de la ley respectiva, su reglamentación, y el concerniente establecimiento del corte de gasoil con biodiesel, generó que el país hoy se encuentre con una capacidad instalada de 4,5 millones de toneladas, en 38 plantas. De estas en la provincia de Santa Fe se encuentra el 80% de la capacidad total de producción. La producción total de biodiesel llegó a 2,4 millones de toneladas en el año 2016, existiendo claramente una capacidad ociosa de la industria respectiva.
Las exportaciones fueron creciendo, y en el año 2012 Europa importaba más del 50% de nuestras exportaciones. El cierre de este mercado, por las razones conocidas de la demanda por dumping, fue reemplazado por EE.UU., el cual importó en el año 2016 el 89% del total. En ambos casos la dependencia de un solo importador, ubica en un estado de vulnerabilidad a la colocación de este producto. Pero en realidad son los 2 mercados importantes de consumo a nivel mundial, a pesar de que son fuertemente productores del mismo.
Hoy estamos frente a un nuevo escenario, en el cual EE.UU. nos va a aplicar derechos de importación en principio exorbitantes, con el fin de sacarnos del mercado, para beneficio de la producción local, y de sus productores de soja. Por otro lado, luego de que la OMC, descalificó la demanda de Europa, se estima que este mercado se reabrirá compensando en parte la situación.
Este elemento es fundamental en el mercado de nuestro aceite y de cómo impacta en toda la cadena, la posible caída del consumo interno de aceite de soja. Siendo nosotros el principal abastecedor internacional, y sin pretender ser concluyentes, por los varios factores en juego, podría haber un efecto depresivo en los precios de la soja. Una buena noticia ha sido que China estima volver a importar aceite, pero creemos que no van a ser volúmenes significativos.

 
   

Sin dudas la materia prima del sector oleaginoso sojero, está en la producción nacional de soja. En los últimos 4 años, la superficie creció sólo 4% respecto a igual período anterior, y la producción un 20%, estabilizándonos en 57 millones de toneladas. Factores climáticos en menos y en más generaron estos números. Las nuevas y positivas medidas económicas implementadas por el gobierno, que permitieron posicionar al maíz, el trigo y el girasol, frente a la soja, está manteniendo el área agrícola, con una fuerte caída del área de soja en la región central. Si bien esto es muy favorable para la producción de todo el conjunto, el alto nivel de retenciones que mantiene la soja, le quita competitividad, para crecer en las zonas alejadas de los puertos.
La industria tiene en marcha inversiones cercanas a los 2 mil millones de dólares, en obras de todo tipo, desde maximizar la eficiencia de sus plantas a los niveles de acceso a las mismas. Sumando todas las inversiones, desde el año en que la soja comenzó a crecer fuertemente, a mediados de los 90, la industria sumará inversiones de 6,4 millones de dólares (CIARA).
En concreto en estos últimos 15 años, la capacidad de molienda se encontraba en 97.000 toneladas por día, siendo hoy de 190.000 toneladas por día, lo cual muestra que se ha duplicado. Esto genera una capacidad total anual de 65 millones de toneladas.
Por ello existe una capacidad ociosa, cercana al 25%, ya que por un lado la cosecha oleaginosa no alcanza, aunque haya recomenzado la importación temporaria de soja, luego de años de prohibición. En este punto, ACSOJA ha reafirmado ante las actuales autoridades, que hay que hacer pesar la posición geopolítica del polo agroindustrial rosarino, en la mayor región productora de soja. La hidrovia que ha sido decisiva en toda esta historia, debe ser mantenida y mejorada con ese propósito.

 
   

Nos hemos referido en estos párrafos, al sector más importante de la economía de la Argentina. Sin dudas por mérito propio, por el esfuerzo y los logros que elevaron la competitividad en toda la cadena, pero también de manera relativa, por el escaso desarrollo de las otras actividades industriales y de servicios, con fines exportadores. Sin embargo debemos visualizar como una limitante a esa competitividad, la carencia de infraestructura y transporte para la logística de nuestro sector exportador.
Según cifras del INDEC, el sector oleaginoso, del cual el complejo soja representa el 95%, para el año 2016, fue del 31,4% (U$18 mil millones). El 55% fueron de pellets y harina de soja, el 23% de aceite de soja, el 17% de grano de soja y el 2% de biodiesel. Está demostrado que a mayor industrialización, los destinos se diversifican. Hay una variedad de subproductos del complejo aceitero, que se exportan a numerosos países. Las harinas y pellets, el aceite crudo, lecitina, glicerina cruda y refinada y el biodiesel, forman una matriz ejemplar, para imitar por los otros sectores de la economía.