REVISTA BIMESTRAL
OCTUBRE - NOVIEMBRE 2017 I NUMERO 152
ACEITES Y FIBRAS
» Comisiones
» Capacitaciones

 

El algodón,
tercer oleaginosa

 
.
   
Ing. P. A. Santiago J. Zervino
M.N. 00966 *33 *15
Asesor privado, integrante Comisión Bioenergía CPIA
 
   

Es bastante frecuente considerar al algodón únicamente como un cultivo textil, pero no se tiene en cuenta que es una oleaginosa tan eficiente (o ineficiente) como la soja. Por eso podemos considerarlo la tercer oleaginosa en volumen de producción de la Argentina, luego de la soja y el girasol.
En efecto, su semilla contiene aproximadamente el mismo tenor de aceite que la "reina de los granos gruesos", aproximadamente 15 %, lográndose un 11 % de aceite en la extrusión y un 14 % en la extracción por solventes. A diferencia del aceite de girasol, y a semejanza del de soja, no contiene ceras que deban eliminarse antes de transesterificarlo, lo cual representa una ventaja para producir Biodiesel a partir del crudo neutralizado.

Los europeos no lo consideran "comestible"

La calidad de este aceite es similar al de soja y si se lo destina al consumo humano, una vez desodorizado es aún más palatable y cercano al gusto argentino que el anterior. Sin embargo, en Europa no se lo tiene en cuenta como un aceite comestible, lo cual es un elemento favorable en la eterna discusión sobre si el uso de aceite pone en riesgo la seguridad alimentaria.
En momentos en que se insiste todavía en la introducción de cultivos exóticos para producir aceites que reemplacen los aceites comestibles en la producción de biocombustibles, el algodón aparece como una alternativa más que válida para evitar los riesgos de cultivar especies no adaptadas a nuestras condiciones medioambientales y cuyo comportamiento posterior, al modificar el ecosistema con su introducción, se desconoce. Y desde luego, sus "subproductos" son la fibra y el expeller, productos de primera línea de alto valor por sí mismos.

El aceite de algodón como corrector del número de iodo

Si bien esta característica del Biodiesel de soja ha dejado de estar en el ojo de la tormenta, ha sido usado como barrera paraarancelaria por la UE para proteger su producción de este biocombustible a partir de colza. Tenemos experiencia personal al respecto: la mezcla de porcentajes relativamente bajos (3 a 10%) de aceite soja con aceite de algodón reduce el número de iodo lo suficiente como para dejarlo dentro del rango "permitido". Unido al hecho de no ser considerado comestible, coloca a la producción exportable en una situación mucho más favorable.

El procesamiento de la semilla de algodón

Como todos sabemos, una vez cosechado el algodón, se lo somete a un primer proceso, el desmotado, que separa la fibra de la semilla. Tradicionalmente se ha considerado a esta última como un subproducto molesto, de valor variable, del que conviene deshacerse del mejor modo posible. Si se puede, se la coloca entera como forraje considerado de mediana calidad, de baja palatabilidad y que por el nivel de gosipol (alcaloide que se elimina con la extrusión) en su cáscara, no puede ser utilizado sino en bajo porcentaje en la dieta de vacunos. Pero cuando se extrae el aceite, no solamente se eliminan esos factores que limitan su consumo, sino que se obtiene un expeller que es una excelente fuente de proteína y fibra, y que puede ser usado sin restricciones en cualquier dieta balanceada. También se elimina en gran medida la reticencia del animal a consumir la semilla directamente, elemento que se debe tener en cuenta cuando se incluye semilla entera en la ración. Corrientemente se considera que por cada 100 g/día de semilla que se pueden incluir en la dieta, se pueden utilizar 400 g/día de expeller.

Evolución de la siembra de algodón en los últimos años

Este cultivo ha sufrido tenido una marcada involución en los últimos veinte años. De 1.000.000 de hectáreas sembradas en la campaña 1996/97, se ha caído a 110.00 has en la campaña 2016/17, o sea que la producción actual es de aproximadamente un 10% de lo que fue en su mejor momento. En el año 1997 había en el Chaco 87 plantas desmotadoras, de las cuales quedan hoy menos de diez. Es fácil imaginar el impacto social que esta disminución en la producción ha causado.
Fuera del Chaco, se siembran superficies comparativamente pequeñas en Quimilí (Santiago del Estero) y Tolloche (Salta), con producciones de 30.000 y 15.000 toneladas respectivamente. En provincias como La Rioja y Formosa se ha abandonado prácticamente el cultivo. La provincia del Chaco ha lanzado un plan a 5 años para alcanzar las 250.000 has sembradas, ésto es quintuplicar la superficie sembrada actual, pero muy inferior a la de 20 años atrás.

El picudo, razón principal de esta caída en la producción

Consultados algunos productores de algodón, coinciden en considerar a este insecto como el principal causante del abandono de este cultivo tan útil. En efecto, combatirlo con una batería de agroquímicos, dado su ciclo vital, resulta de tan alto costo que en general deja la opción algodón fuera de toda rentabilidad. El control físico, por medio de la quema del rastrojo, si bien no es la más aconsejable desde el punto de vista agronómico, es por el momento la mejor alternativa. Pero debe hacerse según un plan perfectamente organizado, ya que basta con que unos pocos productores no lo hagan para que que se produzca la reinfestación. La solución parece estar en marcha con el nuevo plan de quema de rastrojos que está instrumentando la provincia.

Conclusiones

En esta campaña, solamente se ha molido semilla de algodón en las plantas de Buyatti (Reconquista), Zenning (Avia Terai) y Corzuela. Teniendo en cuenta que el rendimiento de este año ha sido de 1800 kg/ha y que el 50% es semilla, podemos estimar una producción de 100.000 toneladas de semilla. Solamente un tercio de ésta se muele, y los dos tercios restantes, o se usan como forraje o se pudren. Esto quiere decir que se podrían haber producido 12.000 toneladas de aceite que podrían haber ido a la producción de Biodiesel y que prácticamente se han perdido. Pero si se cumple el plan provincial, podrían ser 60.000, y de recuperarse la superficie sembrada originalmente, serían 600.000 toneladas de aceite de algodón que agregarían valor a la producción local y que se podrían incorporar a la producción de biocombustibles sin poner en riesgo la seguridad alimentaria, caballito de batalla de ecologistas y lobistas cuyo interés en descalificar la producción de biocombustibles es notorio. Es de esperar que la actual tendencia a fomentar las economías regionales y a dar a los productos valor agregado dentro de las regiones donde se producen resulte en la recuperación de un cultivo que puede incluirse en la rotación agrícola de aquellas provincias cuyo clima y suelo lo permiten, y al mismo tiempo se recupere un paso más en la generación de empleo y valor agregado como son el desmotado y la molienda.