REVISTA BIMESTRAL
JUNIO - JULIO 2018 I NUMERO 156
BUENAS PRACTICAS
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Buenas Prácticas Pecuarias
y Bienestar Animal

 
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Dra. Carmen Mabel Tartaglione
MN 00181*13*10
Prof. Asociado a/c de Fisiología Animal y Titular de Reproducción Animal Facultad de Ciencias Agrarias-U.N.L.Z.
 
   


En los últimos 50 años, los consumidores, especialmente los europeos, han pasado de demandar proteína animal a bajo costo, a ser demandante de productos con agregado de valor, orgánicos, con atributos desde el punto de nutricional o gastronómico; entre estos valores añadidos se encuentra el requerimiento que los animales hayan sido criados respetando una serie de cuestiones éticas y morales tales como el cuidado del medio ambiente y el bienestar animal para la obtención de productos y subproductos seguros e inocuos para el consumidor.

Para que ésto ocurra las Buenas Prácticas Pecuarias (BPP) y el Bienestar Animal (BA) deben estar amalgamados. Las BPP son un conjunto de procedimientos, condiciones y controles que se aplican en las unidades de producción de todas las especies, garantizando buena alimentación, manejo, sanidad, calidad del agua, control de desechos y de fauna nociva, la no utilización de sustancias prohibidas, como así también la implementación de normas de protección del personal, higiene, minimizando de esta manera el riesgo de contaminación.

Una de las rutas asertivas es la implementación de metodologías adecuadas que modifiquen las prácticas que causan el deterioro del producto final, brindando al consumidor un alimento preservado y con atributos de calidad. Por otro lado, si definimos el BA enunciaríamos que es un estado de salud mental y física, donde el animal esta en perfecta armonía con el ambiente que lo rodea y su capacidad para adaptarse a las posibles dificultades existentes en su entorno.

En la medida que el ambiente se vuelve desfavorable, el organismo del animal tiene que adecuarse a las condiciones inhóspitas, este cambio implica respuestas fisiológicas tales como el aumento del cortisol circulante.
Por ende el estrés causado por los sistemas descontrolados de producción es uno de los factores más habituales que generan "inmunosupresión" (manejo, alojamiento, alimentación, temperatura, ventilación, densidad, vacunaciones, destete precoz, vacunas, jerarquía) y por ende pérdidas cuantificables en la producción.

Cada etapa en la cadena de producción involucra una serie de protocolos específicos diseñados de acuerdo a estándares internacionales como así también a los reglamentados en cada país.

De acuerdo con el denominado principio de las cinco libertades, el bienestar de un animal queda garantizado cuando se cumplen cinco requisitos de acuerdo a lo enunciado por el Consejo de Bienestar para Animales de Granja del Reino Unido FAWC (Farm Animal Welfare Council, 1992), los cuales son los siguientes:
El animal no sufre sed, hambre ni malnutrición, porque tiene acceso a agua de bebida y se le suministra una dieta adecuada a sus necesidades / El animal no sufre estrés físico ni térmico, porque se le proporciona un ambiente adecuado, incluyendo refugio frente a las inclemencias climáticas y un área de descanso cómoda / El animal no sufre dolor, lesiones ni enfermedades, gracias a una prevención adecuada y/o a un diagnóstico y tratamiento rápidos / El animal es capaz de mostrar la mayoría de sus patrones normales de conducta, porque se le proporciona el espacio necesario y las instalaciones adecuadas, y se aloja en compañía de otros individuos de su especie / El animal no experimenta miedo ni distrés, porque se garantizan las condiciones necesarias para evitar el sufrimiento mental.

El principio de las 5 libertades ha constituído la base de muchas de las leyes de protección de los animales en la Unión Europea y en otras partes del mundo.
Asimismo debe tenerse en cuenta el proyecto Welfare Quality® el cual es otra propuesta de valoración del BA. Este proyecto de investigación de la Unión Europea que se inició en 2004 e incluye en su mayoría medidas basadas directamente en los animales, a diferencia de otros protocolos que incluyen básicamente medidas basadas en el ambiente; se deben tener en cuenta cuatro aspectos:
a) ¿Se alimenta a los animales de forma correcta?
b) ¿Se aloja a los animales de forma adecuada?
c)¿Es adecuado el estado sanitario de los animales?
d)¿Refleja el comportamiento de los animales un estado emocional adecuado?

Estas cuatro preguntas son el punto de partida de un conjunto de 12 criterios en los que debería basarse cualquier sistema de valoración del bienestar detallados a continuación:

PRINCIPIOS Y CRITERIOS EN LOS PROTOCOLOS WELFARE QUALITY®

Alimentación
1) Ausencia de hambre prolongada.
2) Ausencia de sed prolongada.

Alojamiento
3) Confort en relación al descanso.
4) Confort térmico.
5) Facilidad de movimiento. Estado sanitario
6) Ausencia de lesiones.
7) Ausencia de enfermedad.
8) Ausencia de dolor causado por prácticas de manejo tales como la castración, el corte de cola, el descornado. Comportamiento
9) Expresión de un comportamiento social adecuado, de forma que exista un equilibrio entre los aspectos negativos y los positivos.
10) Expresión adecuada de otras conductas, de forma que exista un equilibrio adecuado entre los aspectos negativos (estereotipias, por ejemplo) y los positivos.
11) Interacción adecuada entre los animales y sus cuidadores, de forma que aquéllos no muestren miedo de las personas.
12) Estado emocional positivo.

Las BPP articuladas con el BA y los protocolos de bienestar (Welfare Quality®) deben ponerse en práctica, sirven de protección para los animales; son la clave de la productividad, de la rentabilidad y de la seguridad, calidad e inocuidad de los alimentos, resguardando el medio ambiente y a las personas que trabajan en el sector agropecuario. Las empresas son responsables del procesamiento, distribución y manipulación de productos alimenticios y los organismos de legislación deben garantizar la calidad del producto final.