REVISTA BIMESTRAL
JUNIO - JULIO 2018 I NUMERO 156
BUENAS PRACTICAS
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El insustituible rol del Ingeniero Agrónomo
en el Sistema Agroecológico de Siembra Directa

 
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Ing. Agr. Horacio Repetto
MN 14061 * 01 * 01
Miembro de Comisión Directiva Aapresid y Director Adjunto del Programa de Comunicación.

Ing. Agr. José Luis Tedesco
MN 17858 * 11 * 01
Vicepresidente de Aapresid y Director Adjunto del Programa Aapresid Certificaciones.
 
   


La Misión Aapresid nos insta a "impulsar sistemas de producción sustentables de alimentos, fibras y energías, a través de la innovación, la ciencia y la gestión del conocimiento en red". Está escrito en nuestra misión institucional, impulsar Sistemas de Producción Sustentables. Esto está asociado a nuestra esencia, a nuestra idea fundacional, el cuidado del suelo y del ambiente. Nuestro recorrido comenzó con el cuidado del suelo, a través del impulso de la siembra directa como herramienta para lograrlo, técnica que a lo largo de más de 30 años fue incorporando nuevos elementos técnico-conceptuales en pos de la sustentabilidad, hasta la concepción actual del Sistema Agroecológico de Siembra Directa cuya complejidad se resume en nuestra misión, que orienta nuestro trabajo institucional y de campo, para lograr producciones agropecuarias sustentables que contemplan sus tres ejes, el ambiental, el social y el económico.
Este concepto habitualmente presentado en numerosos ámbitos como un elemento teórico; en Agricultura Sustentable Certificada tiene un dimensión real y pragmática cuya garantía de aplicación las da el productor y las empresas certificadas mediante las auditorías por terceras partes no involucradas en el proceso productivo del productor o la empresa.

 
Los tres ejes de la sustentabilidad se reflejan de manera concreta en la Norma Agricultura Sustentable Certificada.
 


Actualmente y con el objetivo de simplificar el abordaje, se diferencian 4 grupos de Prácticas Productivas Sustentables (PPS):
› Prácticas Empresariales de Producción Sustentable.
› Prácticas Agrícolas o Agronómicas de Producción Sustentable.
› Prácticas Sociales de Producción Sustentable.
› Prácticas Ambientales de Producción Sustentable.

Prácticas Empresariales de Producción Sustentable

La Sustentabilidad Económica en Agricultura Sustentable Certificada cuenta con Prácticas Empresariales de Producción Sustentable, es decir, implementa un Sistema de Gestión de la Calidad (SGC) que mediante la Planificación, la Ejecución de esa Planificación y el Control de cada uno de los pasos del proceso productivo a través del uso de registros e indicadores, que permiten evaluar e implementar ajustes y mejoras en cada nuevo ciclo productivo.

 
 

Prácticas Agrícolas (o Agronómicas) de Producción Sustentable

El numeroso conjunto de Prácticas Agrícolas de Producción Sustentable, están englobadas en 6 pilares, que aportan en parte a la sustentabilidad económica y en parte a la sustentabilidad ambiental; sin embargo ellas solas y por sí mismas, aunque fundamentales, son insuficientes para establecer sistemas agroecológicamente sustentables (con todo el peso y el alcance que la palabra encierra):
› No remoción de suelo y con cobertura de rastrojos y/o cultivos, permanente.
› Rotación de cultivos de grano y de servicios, rotación de modos de acción de todos los tipos de fitosanitarios: herbicidas, insecticidas, fungicidas y rotación de los eventos biotecnológicos.
› Nutrición balanceada de los cultivos y fertilización sustentable del suelo.
› Manejo Integrado de plagas -insectos, malezas, enfermedades-, utilización de refugios para resguardar las biotecnologías y corredores biológicos para mantener la variabilidad genética que impida generar nuevas resistencias.
› Manejo responsable de fitosanitarios en todas sus dimensiones: desde el uso de los elementos de protección personal, la observación de dosis, calidad de aplicaciones (con todo lo que implica), hasta contemplar y respetar los tiempos de carencia y receta agronómica entre muchos otros.
› Gestión de la información ganadera, cumplimiento del plan sanitario, bienestar animal, estudios de impacto ambiental (para el caso de intensificación mediante engorde a corral).

Es importante remarcar que de cada uno de los pilares descriptos se desprende un gran número de prácticas de manejo sustentables.

Prácticas Sociales de Producción Sustentable

La sustentabilidad social en Agricultura Sustentable Certificada cuenta con una serie de Prácticas Sociales de Producción Sustentable específicas para este pilar de la sustentabilidad mediante 2 ejes de abordaje:
› Relaciones laborales responsables: como la provisión de elementos de protección personal, minimización de riesgos laborales, capacitaciones, remuneración justa, equidad laboral, condiciones dignas de trabajo, prevención del trabajo infantil, entre otras.
› Relaciones responsables con la comunidad: vinculación con la comunidad mediante comunicación personalizada en áreas sensibles, vinculación mediante jornadas y capacitaciones, canales formales para quejas y reclamos, entre otras.

Prácticas Ambientales de Producción Sustentable

Anteriormente decíamos que las Prácticas Agrícolas (o Agronómicas) de Producción Sustentable por sí mismas son insuficientes para ser sustentables, por ello Agricultura Sustentable Certificada también prevé un abordaje particular para la Sustentabilidad Ambiental y cuenta a tal fin con las Prácticas Ambientales de Producción Sustentable que se concretan mediante 3 ejes de acción:
› Uso y conservación responsable de los recursos hídricos: mediante intervenciones responsables y monitoreo de la calidad del agua superficial y subterránea.
› Gestión del impacto ambiental: en los casos que se establezcan instalaciones cuyas dimensiones, situación, efluentes, etc lo requieran
› Conservación de la flora y la fauna nativa: a fin de mantener la biodiversidad intra agroecosistema y la diversidad genética intra especie.

En este punto y como indicadores de las prácticas ambientales de producción sustentable comienzan a adquirir un rol cada vez más fuerte las huellas ambientales, huella hídrica, huella de carbono, LMR (límites máximos de residuos fitosanitarios).
A modo de síntesis:

 
 

¿Cómo lograr una Agricultura Sustentable y Certificarla?

A continuación presentamos un ejemplo con dos casos reales y concretos de manejo: en el planteo de una situación donde en la campaña anterior se cosechó un lote de un doble cultivo trigo/soja en zona núcleo y luego en la presente campaña se sembró un maíz tardío. Las principales problemáticas más acuciantes del caso fueron: el control de ascenso freático y el sostenimiento del lote libre de malezas resistentes hasta la fecha de siembra.
Ambas amenazas requieren cada vez un manejo más ajustado y ponen en riesgo la sustentabilidad del sistema productivo.

Caso 1: se mantuvo el barbecho limpio con 3 pulverizaciones, se realizó el uso responsable de herbicidas de acción residual, se aplicó la fertilización fosfatada durante el barbecho para mejorar la disponibilidad de nutrientes; a la siembra se refertilizó con fosfatos y se aplicó también fertilizante nitrogenado según análisis de suelo, con el objetivo de generar un mayor rendimiento de grano y en consecuencia más biomasa; que a su vez redunda en una mayor cantidad de rastrojos que aportan más carbono orgánico al suelo, con impacto positivo en la rentabilidad.

Caso 2: mientras el cultivo de soja de la campaña anterior estaba perdiendo sus hojas se realizó una siembra aérea de Vicia villosa + centeno con el objetivo de mantener el lote libre de malezas y bajo los efectos ambientales de un cultivo de servicios consociado de dos especies botánicas; una que le aporta nitrógeno al suelo, la otra una abundante composición radicular; y ambas además carbono orgánico. La fertilización fosfatada se realizó durante el otoño donde se tomó en cuenta el fosfato inmovilizado por parte del cultivo de servicios. No se realizó ninguna aplicación de fitosanitarios hasta fines de octubre, es decir, hasta un mes antes de la siembra del maíz a fines de noviembre. En la siembra del maíz tardío no fue necesario aplicar fertilizante nitrogenado ni herbicidas residuales, siempre contemplando el mismo rendimiento objetivo.

¿Cuál de los dos casos es más sustentable?

En contraste con casos de no sustentabilidad como los monocultivos; los dos casos presentados cumplen con muchos requisitos de sustentabilidad, sin embargo cuando intentamos encontrar respuestas más acordes a la complejidad que detenta la realidad y principalmente cuando necesitamos medir, ponerle número objetivamente; el Caso 2 va a marcar una diferencia, sus indicadores mostrarán mayores índices de sustentabilidad, por el incremento del volumen de rastrojo y en consecuencia del volumen de C orgánico en el suelo; y al mismo tiempo por la reducción en el uso de fertilizante nitrogenado, que mitiga la huella de carbono por el menor uso de combustibles fósiles, tanto para su producción como para el traslado del fertilizante. Se incrementa además el CO2 fijado, los cultivos de servicios aportan más O2 a la atmósfera, consumen el exceso hídrico durante los meses en que el suelo no es usado por cultivos con destino a cosecha, se incrementa la biodiversidad en micro, meso y macroorganismos en el suelo porque "alimentamos" a ese suelo con cultivos de una composición botánica diferente y por lo tanto químicamente distinta a los cultivos tradicionales de la rotación destino grano, que por ello redunda en un incremento de la biodiversidad en el agroecosistema del suelo y del ambiente en general.

El Rol insustituible de los profesionales de las Ciencias Agrarias

Los profesionales de las Ciencias Agrarias y Forestales, es decir, Ingenieros Agrónomos, Ingenieros en Producción Agropecuaria, Ingenieros Zootecnistas e Ingenieros Forestales cuentan con el conocimiento necesario para realizar intervenciones responsables y sustentables en los agroecosistemas, no obstante y lamentablemente, no siempre es tenido en cuenta todo este conocimiento tanto desde organismos públicos como en el seno del sistema productivo.

Agricultura Sustentable Certificada (ASC) es una herramienta de consenso y profesionalización, un punto de encuentro para los productores, los profesionales, la sociedad y el Estado; un activo colectivo (diría el colega y amigo Sebastián Senesi), cuyo protocolo cuenta con el aporte especializado de numerosas instituciones como INTA, Ministerios Agro de nación y de algunas provincias, Fundación Vida Silvestre, The Nature Conservancy, ACA, IRAM, SGS, Control Union, Schutter, Casafe, FAUBA, entre otras, que permite dar garantías de sustentabilidad con toda la complejidad que engloba el concepto.

Los criterios de ingreso de los requisitos a la Norma ASC deben estar contemplados y enmarcados en alguno de los aspectos siguientes: el mejor conocimiento técnico científico disponible, el marco legal vigente y aplicable y los tratados internacionales de derechos humanos y ambientales para los casos en que la normativa local resulte insuficiente.

El primer paso es realizar un gap inicial en el establecimiento, a fin de diagnosticar cuán lejos o cerca se encuentra de los requisitos establecidos en la Norma. Luego comienza la implementación a efectos de eliminar esa brecha o gap inicial entre los procesos que se venían llevando a cabo y los recomendados para alcanzar producciones sustentables. Finalmente, una vez logrado este objetivo, se llama a auditoría de certificación por parte de alguno de los entes certificadores reconocidos: Control Union, Schutter, SGS e IRAM, un tercer actor imparcial que da garantías de cumplimiento.

La Norma ASC resume de una manera concreta y pragmática todos los aspectos de una gestión agronómica responsable y sustentable. Engloba y reivindica todos los aspectos del conocimiento impartido en las casas de altos estudios donde se imparten las carreras vinculadas a las Ciencias Agrarias y Forestales, dando además garantías de cumplimiento mediante las auditorías de entes certificadores no involucrados en el proceso productivo.