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REVISTA BIMESTRAL
AGOSTO - SEPTIEMBRE 2018 I NUMERO 157
HERRAMIENTAS PARA UN AGRO SUSTENTABLE
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La Agricultura Multifuncional
es la clave para asegurar la provisión de Servicios Ecológicos para la Sociedad

 
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Dr. Ing. Agr. Santiago Poggio.
Consultor Profesor Adjunto en la Cátedra de Producción Vegetal (FAUBA).
Investigador Adjunto de CONICET (IFEVA, FAUBA).
 
   


La intensificación de la agricultura modificó notablemente los paisajes rurales. Estos cambios produjeron la pérdida de hábitats naturales, una de las causas principales de la disminución de la biodiversidad. Simultáneamente, la homogenización de los paisajes fue el resultado de la simplificación de los sistemas de cultivo. Así, la producción agrícola actual se concentra en pocos cultivos con base genética estrecha y alto potencial de rendimiento. A su vez, las prácticas agrícolas se estandarizaron y su aplicación tiende a ser sincrónica y espacialmente homogénea, tanto para el manejo agronómico del cultivo como su protección contra adversidades bióticas.

Estos cambios tecnológicos también impactaron en el funcionamiento de los ecosistemas en distintas escalas espaciales y temporales, tales como las modificaciones en las interacciones bióticas y la dinámica de procesos biogeoquímicos y atmosféricos.
Sin embargo, también se ha observado que los agro-ecosistemas albergan una parte importante de la biodiversidad terrestre que desea conservarse desde la escala local hasta la global. Los márgenes de los lotes agrícolas, tales como los alambrados y los bordes de los caminos, son elementos clave para mantener la biodiversidad de los paisajes agrícolas. Así, la vegetación de los corredores rurales contribuye al sostenimiento de funciones biológicas fundamentales para la productividad agrícola. Algunos ejemplos son la polinización y la regulación de las plagas y de malezas por grupos animales insectívoros y granívoros. Estas razones apoyan la idea de que la conservación de la biodiversidad en ambientes cultivados debe enfocarse en la escala de paisaje que consideren, además del uso agropecuario, otras funciones ecológicas que tienen lugar en los agro-ecosistemas.

En este contexto, el objetivo de este artículo es contribuir a la toma de conciencia sobre la oportunidad que tienen actualmente los agricultores, los asesores y la población rural para convertirse custodios de la diversidad biológica presente en los ambientes manejados por la agricultura.

La sociedad se beneficia de los servicios que provee la biodiversidad de los agro-ecosistemas

Los servicios ecosistémicos son los beneficios que la sociedad obtiene del funcionamiento de los ecosistemas. Este concepto busca destacar las relaciones entre las necesidades y las demandas de la sociedad para asegurar su bienestar, con los procesos ecológicos que las satisfacen.

Servicios Ecosistemicos

Se definieron cuatro tipos de servicios de los ecosistemas: de provisión, soporte, regulación y culturales. Los servicios de provisión incluyen los productos y los bienes materiales que la sociedad obtiene del funcionamiento de los ecosistemas, como los alimentos, fibras y combustibles, el agua potable y las especies de plantas y animales con aplicaciones industriales y farmacéuticas. Los servicios de soporte contribuyen a sostener la funcionalidad y la capacidad productiva de los demás servicios ecosistémicos, tales como la productividad vegetal, la concentración atmosférica de oxígeno y otros gases y la fertilidad de los suelos.

 
 

Los servicios de regulación involucran los procesos ecológicos que regulan las variaciones climáticas, la degradación de las tierras productivas mediante el control de la erosión del suelo, el mantenimiento y purificación de la calidad del aire y el agua potable, la polinización y el control biológico de enfermedades y plagas.

Los servicios culturales incluyen todos los beneficios intangibles que la sociedad aprecia y disfruta según la amplia diversidad de visiones del mundo y experiencias estéticas, recreativas y espirituales. Estos servicios incluyen la valoración estética de los paisajes, las actividades turísticas y recreativas al aire libre, como los deportes, la observación de aves, la caza y la pesca con fines recreativos.

Es de destacar que los cuatro tipos de servicios ecosistémicos se relacionan de forma interdependiente. Así, tanto la pérdida de biodiversidad, como la degradación de la integridad funcional de los ecosistemas y la homogenización de los paisajes, pone en riesgo la continuidad en la provisión de los servicios de los ecosistemas. La toma de conciencia y la acción conjunta de toda la sociedad es clave para hacer frente a esta situación.

Es ampliamente reconocido que los agro-ecosistemas proveen los productos esenciales que aseguran la supervivencia y el bienestar de la sociedad, principalmente los alimentos. Sin embargo, es menos conocido que la productividad agrícola es sostenida por numerosos procesos ecológicos que tienen lugar en los agro-ecosistemas. Entre estos servicios ecológicos podemos reconocer la polinización, el control biológico de plagas, el mantenimiento de la estructura y fertilidad del suelo, el ciclado de nutrientes y gases de efecto invernadero. Además, algunas actividades agrícolas pueden comprometer la provisión efectiva de los servicios ecológicos suministrados y utilizados por los agro-ecosistemas. Por ejemplo, la intensificación del uso agrícola de la tierra puede promover la erosión del suelo, la colmatación y la eutrofización de los cursos y cuerpos de agua dulce, la contaminación con agroquímicos y, especialmente, la pérdida de hábitats semi-naturales que sostienen la biodiversidad de los agro-ecosistemas. En este sentido, la presencia de ambientes semi-naturales en los paisajes rurales está estrechamente asociada con la provisión de los servicios ecológicos en los agro-ecosistemas. Por esta razón, es importante que se reconozca el valor para proveer servicios ecosistémicos de los ambientes que no se utilizan con fines productivos. Esta valoración requiere una visión más amplia y completa de las diversas funciones que tienen lugar en los paisajes rurales.

La agricultura desempeña múltiples funciones de importancia para la sociedad

La producción de materias primas, alimentos, fibras y combustibles, es la función más reconocida de la agricultura y la ganadería. Sin embargo, a partir de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, la que tuvo lugar en Río de Janeiro en 1992, se difundió la idea de que es importante reconocer que las actividades agropecuarias desempeñan otras numerosas funciones. Esta nueva perspectiva dio origen al concepto de agricultura multifuncional. Esta idea concibe a las actividades agropecuarias más allá de su papel en la producción de alimentos, fibras y combustibles, al comprender un amplio rango de funciones, tales como las relacionadas el manejo de los recursos naturales y la integridad de los paisajes rurales, la conservación de la biodiversidad presente en los agro-ecosistemas, incluyendo también el bienestar y la viabilidad socioeconómica de las poblaciones rurales.

La agricultura multifuncional concibe los sistemas de producción agropecuaria como una amplia gama de modelos para la toma de decisiones con complejidades y escalas productivas diversas. Esta idea propone que los distintos niveles de multifuncionalidad pueden ordenarse en un gradiente entre las perspectivas extremas de la agricultura productivista y alternativas no-productivistas. El enfoque productivista, por un lado, se asocia comúnmente con la agricultura intensiva orientada principalmente a maximizar los rendimientos mediante el uso de altos niveles de insumos y tecnologías de punta. Por otro lado, la perspectiva no-productivista se orienta a lograr altos niveles de sustentabilidad socioeconómica y ambiental, reconociendo también las diversas funciones de la agricultura sin valor de mercado. Los distintos niveles de multifuncionalidad agrícola dependen estrechamente de la heterogeneidad de los paisajes rurales, lo que incluye tanto factores ambientales como económicos y culturales. Esto requiere que los procesos y los atributos que definen la multifuncionalidad sean revisados y puestos en contexto continuamente respuesta a los progresos tecnológicos en los sistemas agrícolas, como también ante los cambios en las demandas sociales y los modelos económicos.

En la agricultura argentina, especialmente en los distintos sistemas de producción implementados en la región pampeana, predomina una perspectiva productivista desde la expansión agrícola al final del siglo XIX. En consecuencia, la productividad agrícola aumentó notablemente debido a la intensificación de la agricultura. Este proceso se basó en la simplificación de los sistemas agrícolas, el uso de altos niveles de insumos, la mejora genética centrada en pocas especies cultivadas y la adopción continua de nuevas tecnologías.

Como resultado, los tipos de agricultura que predominan actualmente en las Pampas tienen niveles de multifuncionalidad bajos, sobre todo porque la función ecológica preponderante es la provisión de materias primas agrícolas obtenidas de la producción de un número limitado de cultivos. Además, la fuerte orientación de la producción agropecuaria pampeana hacia la exportación de materias primas establece un alto grado de integración con los mercados globales, debilitando la influencia de los actores locales y regionales, especialmente en los procesos de toma de decisiones sobre la gestión de los espacios rurales. En el contexto actual cobra especial importancia la discusión sobre los planteos que promueven el desarrollo de múltiples funciones en la agricultura pampeana, donde la provisión de los servicios ecosistémicos asociados con la biodiversidad debería ocupar un lugar central.

El papel del sector agropecuario para desarrollar la multifuncionalidad de la agricultura

El desarrollo de tipos de agricultura basados en múltiples funciones es tanto un desafío como una oportunidad para el sector agropecuario argentino. Aumentar la multifuncionalidad de la agricultura demanda el cumplimiento de objetivos que promuevan tanto la sustentabilidad como la viabilidad económica de los sistemas de producción. Estas metas también deben contribuir a la conservación de la biodiversidad y la funcionalidad ecológica de los agro-ecosistemas.

El diseño y la implementación de las acciones necesarias para alcanzar dichas metas demandan una discusión profunda que involucre al amplio rango de actores relacionados directa o indirectamente con la actividad agropecuaria. Además de los agricultores y las asociaciones que los representan, los foros de discusión deberán incluir a los asesores agronómicos, los investigadores científicos y los extensionistas, como así también a representantes del sector agroindustrial y funcionarios públicos en los distintos niveles administrativos.

Aunque la participación de la población rural es central en las discusiones, debería involucrarse a la población urbana, ya que también es beneficiaria de los servicios ecosistémicos provistos por los agro-ecosistemas. Este desafío pide que toda la sociedad se comprometa, lo que demandará que se concilien las distintas perspectivas, expectativas y responsabilidades sobre la conservación de la biodiversidad en los agro-ecosistemas y la gestión sustentable de los paisajes rurales. Además, la búsqueda de consensos requiere que se reconozcan los términos intermedios entre la obtención de beneficios ambientales y económicos y los costos que insumiría restaurar, conservar y manejar la biodiversidad de los agro-ecosistemas. También será importante definir las responsabilidades en la ejecución de las acciones y el desempeño de las funciones de control. Además es necesario discutir cómo la sociedad afrontará los costos y, dado el caso, cómo se compensará a los agricultores por posibles reducciones en la productividad o se multará a quienes incumplan.

Por último, será necesario establecer claramente las políticas a nivel provincial y nacional como los instrumentos relacionados, los que deberán ajustarse al contexto que definan las condiciones ambientales y las características de los sistemas productivos particulares.

La meta de desarrollar la multifuncionalidad de la agricultura es una posibilidad para que el sector agropecuario revalorice su papel en la sociedad. Además de reafirmar la función social de la producción de alimentos, fibras y biocombustibles, la implementación de acciones que aseguren la provisión de servicios ecosistémicos es un desafío concreto que enfrenta el sector agropecuario ante la sociedad.

En este sentido, es clave que los distintos actores involucrados en la agricultura comuniquen efectivamente sus acciones a los urbanos. El éxito en esta tarea promoverá que la sociedad urbana tome consciencia y aprecie los beneficios que recibe de la agricultura.