Agropost OnLine
REVISTA BIMESTRAL
AGOSTO - SEPTIEMBRE 2018 I NUMERO 157
HERRAMIENTAS PARA UN AGRO SUSTENTABLE
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Uso de plásticos en el sector agrícola
Una solución para el almacenaje, transporte y logística de granos

 
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Dra. en Ingeniería Química Ana Luisa Grafia
Becaria Posdoctoral del Conicet en PLAPIQUI

Dra. en Ingeniería Química Luciana Castillo
Investigadora adjunta del Conicet en PLAPIQUI

Dra. en Ingeniería Química Yanela Alonso
Becaria posdoctoral del Conicet en PLAPIQUI
 
   


La producción agrícola demanda tecnologías de envases que permitan su almacenamiento y transporte, satisfaciendo requisitos de calidad, inocuidad, segregación y trazabilidad. Los envases flexibles de materiales plásticos commodities, como el polietileno y el polipropileno, son los más utilizados en el sector agrícola. De acuerdo al tipo de producto y a sus necesidades específicas de almacenaje y distribución, el mercado ofrece distintas alternativas de envases que brindan soluciones “a medida” de dichos requerimientos. Particularmente, los silos bolsa, los liners, las big-bags y las bolsas o sacos de rafia tejida se destacan en el envasado de granos, semillas o specialities. Las prestaciones de cada uno de estos envases los hacen aptos no sólo para el producto a contener sino también para ciertas aplicaciones específicas, como por ejemplo el almacenaje in-situ en establecimientos rurales, el transporte dentro del país o el empaque para importación, etc. A continuación, se discuten los tipos de envases mencionados, destacando sus características y nicho de aplicación.

Silo bolsa

 
 

El silo bolsa es una instalación transitoria para el almacenaje, identificación y conservación de granos, ampliamente difundido en el país y en todo el mundo. Este sistema ofrece una alternativa de bajo costo que permite conservar las cualidades nutritivas del grano. El principio básico sobre el que se basa la conservación de los granos almacenados en silo bolsa es la generación de una atmósfera modificada por la propia respiración celular del grano almacenado, que reduce la actividad de insectos y hongos. Su uso permite regular el abastecimiento y la distribución de la cosecha. Además, facilita el cumplimiento de exigencias del mercado internacional sobre la clasificación y registro del origen de los granos. El silo bolsa es, básicamente, un envase plástico flexible a gran escala, fabricado de polietileno de baja densidad con un espesor que varía entre los 230 y 250 micrones.

Normalmente, es una película tricapa, donde la capa exterior es blanca y tiene aditivos (filtros de UV y dióxido de titanio) para reflejar los rayos solares; la del medio es una capa neutra y la del interior, de color negro, tiene un aditivo que protege de los rayos ultravioletas y evita la penetración de la luz. Se ha desarrollado también, una bolsa pentacapa, más delgada, con propiedades mecánicas y de permeabilidad semejantes, aunque estas bolsas aún son incipientes en el mercado. La forma de la bolsa es tubular y se fabrica de distintos tamaños, con diámetros de 5, 6, 8, 9, 10 y 12 pies, y largos de 60 m y 75 m. En algunos países, como en Estados Unidos, se están comercializando bolsas de hasta 100 m de largo. El tamaño más difundido en Argentina es el de 9 pies (2.74 m) de ancho y 60 m de largo con una capacidad de alrededor de 200 toneladas para maíz, trigo y soja, y 120 toneladas de girasol.

Otras alternativas de envases

Cuando se requiere mayor diferenciación de productos y preparación para su exportación que no es a granel, como por ejemplo en el caso de especialidades agrícolas, semillas y granos orgánicos, una de las alternativas más utilizadas son las big-bags. Estos contenedores flexibles se caracterizan por la capacidad de envasar distintos tipos de materiales, con la particularidad de conservarlos aislados tanto en el acopio como en su transporte. Poseen las ventajas de mejorar la velocidad de expedición y logística, particionar cargas a granel, posibilitar acopios verticales, proteger de humedad y maltratos climáticos al producto, entre otras. Los envases big-bags están fabricados a partir de una tela de rafia de polipropileno de gramaje entre 60 y 225 gramos, poseen tratamiento UV y manijas para su fácil manipulación con grúas. Estos bolsones admiten cargas variadas desde los 200 hasta los 2000 kilogramos. En el caso de los productos agrícolas se ofrecen bolsones con válvula de descarga en su base, que facilitan su vaciado. Además, existen otras opciones diseñadas a medida con diferentes tipos de telas (tubulares, planas, laminadas, sin laminar) y distintos gramajes.

 
 

Cuando la exportación de los granos se efectúa en contenedores a granel, éstos son recubiertos con películas plásticas llamadas liners, que hacen de contención para que el grano no entre en contacto directo con la pared interna del contenedor. Existe una gran variedad de liners, la mayoría de ellos son películas monocapa fabricadas de polietileno, aunque también hay opciones de multicapa con alta barrera y aptas para vacío. Recientemente, en el mercado se pueden encontrar otras alternativas denominadas “bulk container” que son envases muy similares a las big-bags, fabricados con los mismos materiales (tejido de rafia de polipropileno), pero del tamaño de los contenedores de exportación. Estos bulk container constan de sistemas mejorados de sellado y apertura, así como también de una mayor facilidad de colocación en el contenedor. El uso de liners son una mejora notable respecto al no uso de los mismos y son mucho más económicos que los big-bags o los sacos de polipropileno. Por otro lado, la alternativa que permite una mayor segregación del producto envasado la brindan las bolsas o sacos con capacidad de 25 a 50kg.

En este sentido, es válido aclarar que, si bien hoy en día las bolsas de papel siguen encontrando un nicho de mercado en el sector agrícola, éstas son reemplazadas cada vez más por las de polietileno, polipropileno o por bolsas fabricadas utilizando la combinación de dichos materiales. Las bolsas típicas para granos son confeccionadas de polipropileno tejido plano o tubular, con protección UV y de tamaños que varían desde 40 centímetros hasta 90 centímetros de ancho y desde 50 centímetros hasta 1.18 metros de alto.

Para una mejor conservación del producto envasado, se ofrecen bolsas con un recubrimiento externo de polietileno o polipropileno, llamadas algunas veces “bolsas laminadas”, o incluso un liner interior para asegurar la impermeabilidad a los agentes externos como gases, humedad, polvos, etc. El material base, tejido de polipropileno, otorga alta tenacidad y resistencia mecánica, lo que permite un manipuleo rudo y el acopio en estibas altas. Estas bolsas, además de ofrecer gran resistencia a los golpes y caídas, soportan el frío de las cámaras frigoríficas y no se ven afectadas por la acción de roedores. Comparadas con los sistemas de envasado para granos mencionados anteriormente, estas bolsas o sacos son las que ofrecen mayor protección y posibilidad de segregación del producto, pero con un mayor costo.

Las opciones de envases para la producción agrícola varían en tamaño, forma, materiales, prestaciones y precios. Lo importante para el productor es seleccionar el envase más adecuado de acuerdo al producto a envasar, evaluando el costo/beneficio en cada caso. Un empaque apropiado con un uso adecuado contribuye a disminuir pérdidas a lo largo de toda la cadena productiva y a lograr una mejor comercialización de los productos.