REVISTA BIMESTRAL
OCTUBRE - NOVIEMBRE 2018 I NUMERO 158
BIO ECONOMIA
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Tecnologías de la Información y la Comunicación
aplicadas al Sector Agropecuario en la era de la Bioeconomía


 
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Dr. Carlos M. Di Bella
M.N. 15054 * 01 * 01
Director del Instituto de Clima y Agua (INTA)
Investigador Independiente CONICET
Profesor adjunto regular FAUBA
 
   


En los sistemas actuales de producción agropecuaria es imprescindible disponer de información crítica para la toma de decisiones, tanto a nivel de establecimiento como regional, nacional e incluso mundial. Esta información crítica, refiriéndose a aquella más idónea u oportuna para una determinada situación productiva, puede a su vez desagregarse en dos categorías: Información Táctica e Información Estratégica. Mientras la primera es fundamental para el seguimiento en tiempo real de los agro-ecosistemas; la segunda, la información estratégica, lo es para la planificación a mediano y largo plazo a las distintas escalas espaciales mencionadas anteriormente. Ambas, utilizadas de manera complementaria, son imprescindibles para el manejo y la planificación actual de la empresa agropecuaria.

AgroTICs

En la actualidad las Tecnologías de la Información y la Comunicación aplicadas al sector Agropecuario (AgroTICs), a través de innumerables herramientas, nos permiten gestionar, analizar y poner a disposición de los usuarios información on line de alta calidad, reduciendo la incertidumbre y mejorando la eficiencia productiva o económica de los sistemas actuales de producción. Los agrónomos, para tomar decisiones y dar recomendaciones productivas de distinta índole, solemos recurrir a productos de síntesis (Estimaciones de producción, Alerta de enfermedades, Recomendaciones de fertilización, etc.) que se generan a partir de una determinada condición real de los cultivos o del sistema que se está manejando. Dicha condición real se estima a partir de la utilización de un modelo que puede ser matemático, estadístico, espacial, socio-económico o en los últimos tiempos los sistemas de información geográfica (SIGs). Cualquiera de ellos se nutre de bases de datos de información climática, hidrológica, de manejo, ambientales, de suelos, socio-económicos o espectrales, estos últimos provistos por sensores remotos satelitales.

 
 

Hoy en día tenemos a nuestra disposición innumerable cantidad de sensores para el monitoreo y estudio de los agro-ecosistemas y de esta manera disponer de información crítica, tanto táctica como estratégica. Desde sensores a nivel de suelo para el registro de la humedad, la temperatura o el pH, pasando por sensores a nivel de hoja y canopeo que estiman temperatura, intercambio de gases, o actividad fotosintética; y a nivel de atmósfera relevando información agro-meteorológica de superficie y en altura. Si a ello le sumamos los datos provistos por infinidad de sensores remotos, que montados sobre distintas plataformas (drones, satélites o terrestres) registran información espectral de la cual se derivan distintos tipos de información: índices de vegetación, temperatura de superficie, entre otros. A partir de ellos es posible estimar variables biofísicas de sumo interés agronómico: Fenología, Productividad primaria o Evapotranspiración real.

 
 

Estas nuevas tecnologías nos llevan a disponer de un enorme volumen de datos e información que conocemos con el nombre de Big data. Entre tantas definiciones de este último término, una de las más aceptadas es aquella que lo define como "una nueva actitud que combinando datos de múltiples fuentes podría conducir a tomar mejores decisiones". Coincidimos entonces en que tantos datos e información son útiles si nos llevan a tomar mejores decisiones. En definitiva, sí son útiles al productor agropecuario. Para ello es fundamental que se articulen cuatro componentes importantes, conocidos como las cuatro "V": la velocidad o escala de los datos, la variedad o el formato de los datos, la velocidad asociada al nivel de análisis y transferencia, y la Veracidad o incertidumbre de los datos. Los avances actuales tanto en comunicación, proceso y almacenamiento de información hacen posible las tres primeras de manera muy económica y accesible. Es por lo tanto imprescindible la veracidad de la información utilizada. Allí, los organismos de Ciencia y Técnica juegan un rol fundamental.

A modo de ejemplo, para el caso de la información táctica, es posible mencionar los productos asociados a:
1) Datos on line del tiempo provistos por estaciones meteorológicas › Red de estaciones meteorológicas del INTA: http://siga.inta.gov.ar)
2) Información en tiempo real de campos de precipitación estimados a partir de información provista por radares meteorológicos terrestres
› Red de Radares del INTA - https://radar.inta.gob.ar/;
› Sistema Nacional de Radares Meteorológicos - https://radares. mininterior.gob.ar
3) Información satelital para el seguimiento de la producción agropecuaria, incluyendo índices de vegetación, evapotranspiración real, temperatura de superficie, detección de heladas, detección de incendios, entre otros
› Plataforma SEPA - http://sepa.inta.gob.ar /productos/.
Claro está que toda esta información no sólo está disponible en formato web sino que también se han adaptado los formatos para su consulta en tiempo real a través de los teléfonos celulares
› Google Play Store: SEPA MOVIL https://play.google.com/store/apps /details?id=com.mana.manainta;
› Sepa Precipitaciones
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.inta.precipitacionesinta.

Para el caso de la estratégica, la información táctica puede ser integrada en sistemas de toma de decisiones.
Un ejemplo de ello es el del Sistema de Alerta de Enfermedades de Cultivos. En él se integran los datos meteorológicos en tiempo real a modelos predictivos con base meteorológica, desarrollados en los últimos años para varios patosistemas http://agrometeorologia.inta. gob.ar/modeloenfermedad/#fusariosis).
Finalmente, si miramos hacia el futuro será importante aumentar el intercambio de conocimientos entre los usuarios y proveedores de soluciones, traducir la tecnología en políticas y planes implementables a nivel de predio, y asegurar la adopción por parte de los agricultores de dichas tecnologías.
Será fundamental mejorar la calidad de la información territorial, que la información sea orientada al usuario y también que haya una retroalimentación de los sistemas con los datos provistos por los usuarios.
En definitiva, herramientas como las AgroTics nos permitirán alcanzar progresos socioeconómicos sostenibles de nuestros agro-ecosistemas y un uso más eficiente de los recursos naturales, finalidades ambas de la Bioeconomía.