REVISTA BIMESTRAL
OCTUBRE - NOVIEMBRE 2018 I NUMERO 158
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Un campo limpio hoy es ley


 
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Lic. Ernesto Ambrosetti
Director Ejecutivo de CampoLimpio
 
   


La cadena agroalimentaria argentina genera alimentos para abastecer a más de 11 Argentinas, ofreciendo a los argentinos y al mundo una amplia diversidad de productos alimenticios de alta calidad, inocuos y a precios competitivos.
Este desafío que enfrentamos todos los eslabones de la cadena agroindustrial, lo hacemos con incorporación tecnológica y sistemas productivos que nos brindan mayor sustentabilidad productiva, económica y social, y una relación más amigable con el ambiente. El empresario rural argentino y los integrantes de la cadena agroindustrial, están transitando paso a paso, desde la era del conocimiento a la era de la sabiduría, lo que nos brinda una ventaja comparativa con muchos de nuestros competidores.

 
 

El desafío de aumentar la productividad se supera campaña tras campaña en todas las actividades productivas, que se desarrollan en nuestro territorio nacional. Pero hoy un nuevo desafío se nos presenta, implementar un sistema de gestión integral para recuperar los envases vacíos de los productos fitosanitarios.
En el cual todos los eslabones que integran la cadena agroindustrial tienen un rol preponderante y responsabilidades compartidas para lograr el objetivo de brindarle eficiencia y eficacia a la recolección de los envases plásticos.

Muchas veces nos preguntamos ¿qué viene sucediendo con los envases plásticos de los insumos utilizados?. Durante mucho tiempo, se recolectaba en el marco de un programa voluntario –AgroLimpio- aproximadamente el 30% de los envases plásticos de agroquímicos o también llamados fitosanitarios. El resto de los envases tenían un destino incierto aunque desconocido u otras veces se encontraban tirados en los campos o arroyos sin haberles realizados el tratamiento de triple lavado o lavado a presión adecuado. Nos debíamos una ley de gestión de envases de fitosanitarios para cuidar nuestros campos y a todas las personas que, sin querer, pudieron haber hecho un uso incorrecto de esos envases. Gracias al trabajo realizado y los aportes del sector agropecuario, hoy es una realidad reglamentada como Ley 27.279 de presupuestos mínimos de protección ambiental.

 
 

Si bien la ley genera obligaciones y responsabilidades, es relevante generar cambios de hábitos en las personas, y lo considero uno de los mayores desafíos. Por ejemplo, ahora el productor tiene la obligación de llevar los envases vacíos, lavados y perforados, desde su campo a los centros de acopio.
Para eso, los lugares de recepción deben estar lo más cercanos posibles del establecimiento del productor. Es claro que el corazón de esta norma es el trabajo conjunto de todos los actores del sistema productivo, y los eslabones que se encuentran más cercanos a los productores podrán hacer un aporte fundamental. Los cambios los generamos entre todos.

Todo el sector agropecuario es protagonista en esta ley. Es por eso que se está trabajando arduamente para crear conciencia, capacitar y elevar los estándares de la producción rural. En este momento, como Director Ejecutivo de CampoLimpio, me toca llevar adelante el sistema integral de recepción y transformación de envases vacíos de productos fitosanitarios en todo el territorio nacional, es por eso que Campo Limpio, ha presentado a todas las provincias un sistema integral de gestión de envases vacíos, para comenzar a recorrer un sendero en forma conjunta con las autoridades provinciales, municipales y todos los integrantes de la cadena agroindustrial involucrados en este desafío.
Además, estamos trabajando arduamente en como brindarles a los productores agropecuarios un asesoramiento integral en el tratado de envases, brindando a través de las cámaras capacitación e información que estamos realizando en diversas regiones a medida que se desarrollan diversos eventos del sector.

En lo que respecta al asesoramiento, explicamos al productor cómo realizar el lavado de envases, a través del proceso de triple lavado o lavado a presión. También informamos acerca de cómo construir un Centro de Acopio Transitorio en su propio campo. Por ejemplo, entre otras cosas, el centro de acopio debería tener un piso impermeable, señalización, un techo con alero y acceso con candado para que sólo ingrese personal autorizado.
A su vez, los envases deben estar ordenados adecuadamente con su etiqueta intacta, y perforados para su inutilización.

En cuanto a la transformación de los envases, a través del reciclado se generan diversos puestos de trabajo, se crean nuevos productos, como varillas y postes, y, por sobre todo, se protegen la salud de las personas y los suelos, evitando su degradación porque los residuos se depositan en el lugar que corresponde (Centros de Acopio Transitorios). Ya no se puede permitir que haya envases vacíos de agroquímicos quemados, enterrados o abandonados al costado de la ruta.

En este sentido hemos comenzado a recorrer las provincias, ya iniciamos conversaciones y acciones en el Chaco, Corrientes, San Luis, Rio Negro, Neuquén y Buenos Aires, entre otras que se suman continuamente, estamos realizando presentaciones en diversos congresos afines al sector e instruyendo a los cuerpos de ventas de las empresas.
Comenzamos a recorrer y conocer a los recicladores dispersos en distintas provincias, a estudiar la logística y la ubicación estratégica de los diversos centros de acopios a construir.

Estamos aprendiendo de nuestros vecinos, como Brasil, que nos lleva cerca de dos décadas de ventaja y experiencia en estos desafíos, aspirando a brindar una mayor fluidez en la implementación del sistema integral de gestión de los envases vacíos.
Campo Limpio, está integrado por la mayoría de las empresas que participan en el mercado de fitosanitarios y abierto a incorporar a todas las empresas que quieran participar del sistema propuesto. Las Buenas Prácticas Agrícolas que entre todos estamos impulsando en diversas actividades, incluyen la recuperación de los envases y darles un destino que nos brinde mayor sustentabilidad productiva.

Hoy la Ley de Envases abre un nuevo camino hacia un agro más responsable y sostenible, y por suerte, son varios los productores que se están sumando a esta iniciativa. Con el compromiso de todos los actores de la cadena, podemos lograr un campo sin residuos, la clave está en la implementación de las Buenas Prácticas Agrícolas para poder tener una agricultura sustentable que no dañe al medio ambiente o a la salud de las personas ni animales.