REVISTA BIMESTRAL
DICIEMBRE 2018 - ENERO 2019 I NUMERO 159
SENASA Y LOS PROFESIONALES
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Los Bioinsumos Agropecuarios
como aliados de la Producción Sustentable


 
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Lic. Mariano Lattari
Dirección Nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria del Senasa
 
   


Ante la exigencia de producir alimentos más sanos, con atributos de calidad específicos y obtenidos de forma ambientalmente sustentable, la actividad agropecuaria empieza a dar un giro hacia el uso de los bioinsumos.

Lo mencionado está marcando una nueva tendencia al complementar y/o sustituir agroquímicos convencionales por insumos biológicos, los cuales se corresponden con servicios ecosistémicos tales como la biopolinización, el ciclaje y disposición de nutrientes y el control natural de plagas, entre otros. Nos referimos particularmente a los bioinsumos de uso agropecuario.

 
 

Cuando hablamos de bioinsumos agropecuarios nos referimos a todo aquel producto biológico que esté constituido por microorganismos (hongos, bacterias, virus), macroorganismos (ácaros e insectos benéficos), extractos de plantas y compuestos derivados de origen biológico o natural.

Como ejemplos podemos mencionar a los biofertilizantes y bioestimulantes; biocontroladores de plagas y agentes biofitosanitarios; biorremediadores o reductores del impacto ambiental; biotransformadores para el tratamiento de subproductos agropecuarios y bioinsumos para la producción de bioenergía, entre otros.

Del gran “universo” de insumos biológicos, podemos mencionar algunos casos exitosos en la nutrición y sanidad tanto vegetal como animal:
En lo que respecta a la nutrición vegetal, el mayor mercado de bioinsumos está representado principalmente por los “inoculantes” (en particular, para gramíneas y leguminosas) representados por especies de Rhizobium spp., Bradyrhizobium spp., Azospirillum spp., Pseudomonas spp., etc. Sin embargo, en la actualidad el mercado de los biofertilizantes crece al compás de productos en base a extractos vegetales, hidrolizados proteicos ricos en aminoácidos y otros microorganismos como es el caso de las “micorrizas” (Glomus spp., Acaulospora spp., Scutellospora spp., etc.).

En el caso de la sanidad vegetal, los biofitosanitarios más representativos corresponden a las bacterias del género Bacillus spp., siendo B. thuringiensis de carácter insecticida y B. subtilus de carácter fungicida. Asimismo, cabe destacar el accionar biofungicida del hongo fitopatógeno Trichoderma ssp.
En la actualidad, el abanico de opciones se complementa con otros microorganismos (como hongos y virus entomopatógenos) así como numerosos extractos botánicos (cítricos, ajo, neem) y macroorganismos benéficos (insectos y ácaros, tanto predadores como parasitoides).

 
 

En lo que respecta a la nutrición animal, crece a paso sostenido la utilización de enzimas (como por ejemplo las proteasas, lipasas, amilasas) que enriquecen los piensos en todo tipo de sistemas ganaderos (en particular, para producciones avícolas). Por último, en lo que concierne a la sanidad animal, la utilización de probióticos (tanto en forma uniespecífica como en consorcios microbianos) y de extractos botánicos está creciendo en forma sostenida, particularmente ante la problemática de la resistencia microbiana a los antibióticos.

Cabe señalar que, a diferencia de otro tipo de tecnologías de insumos (como en el caso de los agroquímicos de síntesis), los bioinsumos agropecuarios complementan y fortalecen los procesos ecológicos (tecnologías de procesos) necesarios para el funcionamiento y productividad de los agroecosistemas permitiendo desarrollar una producción más sustentable (por ejemplo, la utilización de un agente de biocontrol o un biofitosanitario complementa el control biológico natural de las plagas).

Además, estas herramientas de base biológica son biodegradables por lo que no implican riesgos para la salud del ambiente ni de las personas. En correspondencia, permiten obtener productos agroalimentarios inocuos y de calidad, agregando valor en origen en las diversas economías regionales, ya sea tanto para producciones convencionales como para las que presentan atributos de calidad específicos, como es el caso de la producción orgánica.
Asimismo, para asegurar la efectividad y un manejo adecuado de los bioinsumos, se requiere conocer sus características, precauciones en cuanto al uso y modos de acción.

Por lo tanto, la capacitación y acompañamiento al sector productivo es fundamental. En correspondencia, a los fines de asegurar la inocuidad, calidad y eficacia de los productos comerciales en base a bioinsumos agropecuarios, éstos deben estar registrados en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA)

Acciones para promover su desarrollo y adopción exitosa

A fin de enriquecer y acompañar el marco institucional en el cual el SENASA se encuentra trabajando junto con diversos sectores públicos y privados, se propone una serie de acciones para promover el desarrollo y adopción exitosa de los bioinsumos, a saber:

> Actualizar el marco normativo a fin de facilitar la desburocratización y regularización de los bioinsumos, generando instrumentos específicos de clasificación e inscripción que permita facilitar la regularización de los productos comerciales.

> Promover y acompañar políticas de fomento, tanto en términos económicos como en I+D+i, a fin de impulsar el crecimiento del sector de bioinsumos.

> Articular y acompañar el accionar de las instituciones técnico-científicas, tanto públicas como privadas, en lo que respecta al desarrollo de nuevos bioinsumos y su consiguiente regulación.

> Facilitar la incorporación de los bioinsumos en los programas de sanidad, inocuidad y calidad agroalimentaria. En correspondencia, incrementar la vinculación y articulación con los sectores involucrados a fin de validar y transferir las experiencias en las cuales los bioinsumos podrían optimizar el desempeño de los programas zoofitosanitarios.

> Generar los espacios de capacitación en cuanto a las Buenas Prácticas para el almacenaje, manipulación y aplicación efectiva de los bioinsumos, tanto en producciones intensivas como extensivas.

Es importante destacar que, el éxito de las acciones mencionadas, depende fundamentalmente del trabajo sinérgico de todos los actores implicados, ya sea tanto del sector público, del sector privado como de los consumidores.

En síntesis, cabe recordar que los bioinsumos agropecuarios constituyen herramientas de base biológica que por sus prestaciones tienen un papel destacado en el marco de las buenas prácticas agropecuarias, contribuyendo a la salvaguarda del patrimonio zoofitosanitario y la calidad e inocuidad de los alimentos en un marco productivo, socioeconómico y ambientalmente sustentable.