REVISTA BIMESTRAL
DICIEMBRE 2018 - ENERO 2019 I NUMERO 159
SENASA Y LOS PROFESIONALES
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Sanidad Vegetal
clave para Cadenas Sustentables y Competitivas


 
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Ing. Agr. Wilda Ramírez
M.N. 12106*17*01
Directora de Sanidad Vegetal del Senasa
 
   


En la actualidad existe un nuevo enfoque con respecto al rol que cumplen los programas fitosanitarios oficiales que el Estado Nacional lleva adelante para la protección de los sistemas productivos agrícolas y forestales, y tiene que ver con la contribución de estos programas al desarrollo y posicionamiento del sistema agroindustrial argentino en un escenario global.

Para salvaguardar la producción y obtener los mejores márgenes posibles, la Dirección de Sanidad Vegetal busca disminuir el impacto económico que generan los daños directos e indirectos producidos por las plagas en los sistemas productivos, y así contribuir a la preservación de las economías regionales, a la vez que desarrolla y pone en práctica distintas medidas fitosanitarias que contribuyen a la sustentabilidad y competitividad de esas economías a través de la implementación de técnicas de manejo integrado amigables con el medio ambiente.

 
 

En ese sentido, la Dirección de Sanidad Vegetal tiene la misión de planificar e implementar la estrategia de control de las plagas, tomando en cuenta una serie de variables como las características del sistema productivo involucrado, la magnitud del impacto que la plaga puede producir en los mercados externos, internos y en economías regionales buscando contribuir a la seguridad alimentaria nacional y sin perder de vista la realidad social del sector protagonista.

El gran desafío consiste en que la sanidad vegetal tome la real relevancia que tiene en las diferentes cadenas, de tal forma que brinde herramientas eficaces para medir el impacto que generan los daños producidos por las plagas.

De allí que la Dirección tiene entre sus principales funciones la proposición, desarrollo y ejecución de los programas nacionales de prevención y control, mediante estrategias sustentables de manejo de las plagas y coordinando diferentes acciones en forma conjunta con actores públicos y privados a nivel nacional, provincial y municipal.

Los programas fitosanitarios a cargo de la Dirección de Sanidad Vegetal contribuyen a desarrollar y fortalecer a sectores productivos bien diversos, como los de la vid, cítricos, peras y manzanas, nogales, arándanos y otras cadenas como el algodón, con el Programa Nacional de Prevención y Erradicación del Picudo del Algodonero y la promoción forestal mediante la prevención de plagas que afectan al bosque implantado y nativo a través del Programa Nacional de Sanidad Forestal. También coordina el Programa de Langostas y Tucuras, que data de 1891 y dio origen a las primeras acciones de protección vegetal de la Argentina.

Actualmente, decenas de miles de productores argentinos son alcanzados por uno o más programas fitosanitarios en ejecución, y el número crece día a día.
Se detallan las principales características de algunos de ellos:

> El Programa Nacional de Control y Erradicación de Mosca de los Frutos (Procem) que tiene como objetivo la reducción de los daños económicos directos de la producción frutihortícola (bajos rendimientos, pérdida de calidad) e indirectos (restricciones cuarentenarias vinculadas a acceso a mercados internos y externos) provocados por las plagas Ceratitis capitata y Anastrepha fraterculus. Además, el Programa vela por el mantenimiento y la ampliación de las denominadas áreas libres de Mosca de los Frutos, a fin de obtener la apertura de nuevos mercados evitando el costo que representan los tratamientos cuarentenarios de la plaga.

 
 

En este sentido, nuestro país cuenta con áreas libres reconocidas internacionalmente, como la región patagónica y el oasis centro y sur de Mendoza. El Programa también se encuentra presente en el resto de Cuyo, en el macizo citrícola de la Mesopotamia y en los Valles Calchaquíes. En todas estas áreas se encuentran instaladas unas 11 mil trampas oficiales, que junto con el muestreo regular de frutos conforman el sistema de detección oficial de la plaga. Asimismo, cuenta con otras estrategias de control, como el trampeo masivo, el control cultural, químico y biológico y con la Técnica del Insecto Estéril (TIE), que consiste en la liberación de ejemplares macho estériles, que, al copular con las hembras, no producen descendencia y se interrumpe el ciclo de vida de la plaga, logrando el descenso de la población. Esta técnica, además de amigable con el medio ambiente, ya produjo resultados concretos y su implementación viene avanzando a muy buen ritmo con perspectivas de aplicarla en otras regiones del país en el corto y mediano plazo.

> El Programa Nacional de Prevención y Erradicación de Lobesia botrana (polilla de la vid) realiza acciones para controlar la plaga en las áreas con presencia y evitar su dispersión hacia el resto de las áreas productivas del país. Actualmente la polilla se encuentra presente en Mendoza y San Juan, mientras que se detectaron focos aislados en Cafayate (Salta) y Concordia (Entre Ríos) en 2017, los que fueron rápidamente controlados y donde no ha habido nuevas capturas hasta el momento. El Programa, en tanto, cuenta con una red de trampeo para la detección en todas las zonas productoras de vid del país. Con respecto al control, la utilización de la Técnica de Confusión Sexual (TCS) produjo un notable descenso de las capturas de ejemplares de la polilla en Mendoza y una estabilidad en San Juan y Salta en relación a temporadas anteriores.

 
 

La TCS consiste en la colocación en el viñedo de difusores de feromonas, que emiten al ambiente las mismas feromonas que emitirían las hembras de Lobesia botrana. El macho, al percibirlas se desorienta y así se evita el apareamiento y la consecuente descendencia. Se trata de otra herramienta eficaz y de bajo impacto ambiental, además de que no genera individuos resistentes y evita la aparición de plagas inducidas por efecto de la aplicación sucesiva de insecticidas.
Hoy en día, Argentina posee la mayor superficie bajo la TCS del mundo para controlar la plaga, con más de 75 mil hectáreas comprendidas por las provincias de Entre Ríos, Mendoza, San Juan y Salta.

> El Programa Nacional de Prevención y Erradicación del Picudo del Algodonero aporta a la sustentabilidad de la producción algodonera mediante la implementación de medidas fitosanitarias y la aplicación de herramientas de control, manteniendo las áreas libres y controlando la plaga en el área bajo cuarentena. Allí, el trabajo consiste en contener y erradicar los focos en el área de baja prevalencia y suprimir la plaga en las áreas de alta infestación. Se encuentra presente en todas las provincias productoras e interviene en todos los eslabones de la cadena (depósitos, desmotadoras, hilanderías, operadores, etc) a través del Registro Fitosanitario Algodonero.

> El Programa Nacional de Langostas y Tucuras busca disminuir el daño producido por las especies perjudiciales de estos acridoideos, fundamentalmente la langosta sudamericana (Schistocerca cancellata) y tucura quebrachera (Tropidacris collaris), dentro de una estrategia preventiva que permita mantener niveles poblacionales que no sean ambiental y económicamente significativos en zonas agrícolas, ganaderas y montes nativos.

El Programa establece los lineamientos generales para contener y suprimir la plaga a través de un plan de manejo integrado. Durante 2015 hubo un crecimiento sin precedentes en los últimos 60 años en la población de langostas en la Argentina, alcanzando su máximo nivel, hasta el momento, en 2017. La plaga afectó a 10 provincias y elevó a 400.000 km2 el área total vigilada por el Programa. Ante la crisis, el Senasa articuló con los sectores públicos y privados, provincias, organismos de investigación y productores, formando un comité nacional y varios locales que acordaron las estrategias para controlar la plaga en el territorio.

La necesidad de contar con información en forma rápida llevó a fortalecer el desarrollo de sistemas informáticos para la toma de datos de monitoreos y controles, como así también en la aplicación móvil para que los productores denuncien la presencia de la plaga. Más tarde, cuando se conoció la aparición repentina de langosta sudamericana en países limítrofes, el Senasa brindó apoyo técnico a Bolivia y Paraguay a través del Fondo Argentino de Cooperación Sur-Sur y Triangular (FO.AR.) de la Cancillería Argentina, que luego derivó en la creación del Plan Regional de Control de Langosta de Argentina, Bolivia y Paraguay. Además, el Programa desarrolló el primer protocolo de riesgo en materia fitosanitaria de Argentina. Gracias a su experiencia histórica con la plaga y a la adquirida en la última explosión demográfica, la Argentina a través del Senasa se posicionó como líder regional en el manejo de la langosta.

> El Programa Nacional de Sanidad Forestal contribuye a la preservación del patrimonio forestal argentino a través del diagnóstico y control de las plagas que afectan a los bosques implantados y nativos, como así también por el control de embalajes de importación de acuerdo con la Norma Internacional para Medidas Fitosanitarias (NIMF) número 15, que regula el tratamiento de materiales de madera de un espesor superior a 6 mm utilizados para enviar productos entre países. Cada una de las plagas que afectan a las distintas especies arbóreas cuenta con un subprograma específico.

En este sentido, y conforme a los lineamientos de sustentabilidad y relación con el medio ambiente que parten de la Dirección de Sanidad Vegetal, en el marco de una estrategia de Manejo Integrado se registraron avances significativos en el control biológico de la avispa barrenadora del pino (Sirex noctilio) con la inoculación del nemátodo Deladenus siricidícola de la avispa de la agalla (Leptocybe invasa) gracias a la liberación hembras y machos adultos de Selitrichodes neseri, parasitoide de la avispa, los cuales, según los últimos resultados, ya se encuentran normalmente establecidos en las áreas productivas donde se realizaron las liberaciones.