REVISTA BIMESTRAL
FEBRERO - MARZO 2019 I NUMERO 160
AG TECH EN SILICON VALLEY FORUM
» Capacitaciones

 

Smart Farming
Agricultura Inteligente y eficiencia de la producción



 
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Jeffrey Orrey
Presidente y CEO. Geovisual Analytics.
 
   

Planteó abordar alguno de los aspectos prácticos a enfrentar con la aplicación de todas estas tecnologías que se estuvieron presentando.
Uno de los aspectos específicos de la industria de verduras frescas en EEUU que probablemente es distinto de la producción de soja, maíz o trigo es que el ciclo de estas hortalizas es significativamente más breve, duran en el suelo a lo sumo dos meses, entonces la oferta y la demanda son temas muy importantes en particular la capacidad de los productores para satisfacer la demanda de sus clientes. Mencionó por ejemplo la participación de Amazon en la comercialización de hortalizas y cómo de esta manera ejerce presión a la industria haciendo que se ocupe por ser más eficiente, hay muchísima volatilidad en los precios de los cultivos llevado por la fluctuación de la oferta y la demanda debido a las fluctuaciones climáticas.
La temperatura, el brote de plagas, malezas y enfermedades que afectan la oferta contra una demanda bastante constante y sostenida de Walmart, Amazon y de otros grandes minoristas, la madre naturaleza y los impactos del clima están afectando el entorno en California donde se cultivan estas hortalizas.

 
 

También hay temas como la introducción de nuevas plagas y enfermedades o regulatorios sobre qué tipo de herbicidas, o qué tipos de plaguicidas pueden usarse, cómo manejar las nuevas plagas y enfermedades que ocurren en California, etc. El costo de la producción siempre es un desafío pero en particular la mano de obra es un problema concreto y contundente. Se debe optimizar el uso de la mano de obra, no hay suficientes personas disponibles para manejar la cosecha de cualquiera de estos cultivos y la tecnología nos ayuda a automatizar. Estos son los desafíos principales de la industria, hay oportunidades en particular porque permite gestionar de manera más eficiente la mano de obra limitada y poner a trabajar a los seres humanos que no necesariamente pueden ser reemplazados por las máquinas; hay que colocar y ubicar los productos en el momento y en el lugar correctos.

Aproximadamente el 40% de los alimentos que se compran en EEUU se desperdician o se tiran.
Mostró una imagen de una huerta de lechugas en California después de la cosecha. A veces se deja en el suelo el 40% de la producción porque de entrada se ve que no satisface la demanda de los consumidores. Existe ahora una oportunidad de mejorar la eficiencia de la industria, de ver cómo producimos y que podemos automatizar para la industria desde el lápiz y el papel hasta aplicaciones móviles, y sistemas automáticos que nos permiten eficientizar el sistema. En los últimos ocho o diez años el ejemplo clásico de Agtech es que podemos con un dron monitorear y ver todo nuestro campo, no es necesario recorrer muchas hectáreas. La realidad es utilizar la tecnología de manera de tener retornos económicos y en los cultivos comerciales hay muchos avances en esta tecnología con la integración de imágenes.
Mostró otro ejemplo con maquinaria en tierra o a través de satélite se puede observar la ubicación especifica de la imagen, donde está la máquina, cuáles son las condiciones del suelo en el campo y la cantidad de datos necesarios para capacitar a estas redes neuronales y capacitar al software de estos dispositivos.

Los dispositivos de agricultura de precisión son cada vez más útiles y hay oportunidades realmente interesantes pero deben utilizarse en casos que verdaderamente impliquen un retorno económico para aprovechar. Hay distintas plataformas que llevan cámaras como drones o aviones que cubren distintas extensiones de campos. Y plataformas de mayor tamaño que cubren superficies de mayor área, también existen dispositivos que tienen una especie de despegue vertical y que pueden desplazarse con distancias extensas y por último mencionó los satélites de distintos tamaños.

Mostró imágenes de satélites que son laboratorios que se utilizan en California. No tienen mayor tamaño que el de una tostadora y son muy sencillos de usar. También se pueden utilizar sensores pequeños en drones por ejemplo para determinar necesidades de riego. Existen cámaras que brindan imágenes tridimensionales y se pueden utilizar desde un avión.

Se debe determinar la elección y el uso de acuerdo al retorno económico de esa información. Hay sensores de suelo que pueden darnos mediciones continuas, lo mismo pasa con los sensores aéreos que nos dan información continua por ejemplo de los procesos de crecimiento de cada una de las plantas desde el momento en que la planta recién asoma en el cultivo hasta el momento de la cosecha. Con el problema de las nubes ahora hay satélites que pueden tomar mediciones repetidas y así se puede superar el problema de los días nublados y de esta manera lograr una resolución de tamaño de las imágenes y obtener la información.

Hasta ahora han trabajado con los consumidores del mercado de hortalizas y consideran importante poder medir para mejorar, gestionar y hacer las cosas correctamente. Si queremos mejorar el cultivo hay que mejorar el suelo y las técnicas y poder medir para mejorar eficiencia.

Mostró también la información a través de un dron de la representación en color del vigor vegetal o de vigor de la planta, consiste en la variación del índice verde y capta imágenes para definir momento y lugar del lote para cosecha. En otra imagen de un campo con una plantación de lechuga se mostró variabilidad en tamaño y en la cantidad de plantas de lechuga con problemas de marchitamiento por hongo del suelo Fusarium y utilizan las imágenes para el desarrollo de variedades resistentes a esta enfermedad.

Con este tipo de tecnologías existe el desafío de integrar el uso de imágenes con el seguimiento geoespacial y tener por ejemplo una aplicación más estratégica o de precisión con respecto al uso o al lugar donde se va a plantar el cultivo, al uso de plaguicidas o a métodos de cosecha automáticas con ahorro de mano de obra.


 
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Ed Keebler
Co-Fundador de Living Economy; CEO de Renewable Food Group.
 
   

La tecnología y la innovación específicamente en lo relativo a la agricultura constituyen algo muy importante y considera que una estrategia basada en el sector es fundamental para un país y una región. Manifiesta que su empresa puede brindar una respuesta a lo que considera el fracaso del movimiento de sostenibilidad mundial. Realizan una estrategia de desarrollo económico regenerativo a través de finanzas propias, agregado de capital y empleo. Cultivan, administran y trabajan para enfrentar desafíos sociales y ambientales complejos como son regenerar la agricultura y la tecnología agrícola.

Gran parte de su ámbito de América latina tiene que ver con la agricultura, el agua y la seguridad de los alimentos. El término regenerativo se está utilizando muchísimo y es como el sustituto de sostenibilidad. Desde su perspectiva plantea regenerar y mejorar la viabilidad de los nutrientes, mejorar los ciclos hídricos, aumentar la biodiversidad, la resiliencia del cambio climático, el carbono secuestrado y reparar las tierras.

 
 

Su empresa se basa en decisiones y considera que se ha fracasado en la regeneración hasta hoy en producir un impacto en la economía, en el sector financiero, en las políticas públicas o en el medio ambiente para mejorar las vidas de los productores y la consecuencia es la subsistencia del futuro de nuestros hijos. Año tras año tenemos un índice de extinción de especies, si se extrapolan resultados con el posible crecimiento poblacional, el resultado es abrumador y no sostenible. No se puede predecir con exactitud lo que sucederá pero considera que el sector agrícola y los países que dependen del desarrollo agrícola en los próximos 30 años están posicionados en un lugar único para solucionar estos problemas.

Uno de los mensajes que nos deja para combatir el Cambio Climático es el carbono secuestrado y la única forma es regenerar el suelo y eso está en manos de los productores agropecuarios. Desde su perspectiva, el empoderamiento económico argentino a través del sector agrícola no va a provenir de quedarse en el sector de los commodities de la agricultura.
Para que los productores no sean vulnerables a factores macroeconómicos mundiales como la volatilidad de los precios, tiene que haber una estrategia de resiliencia vinculada a la calidad de sus prácticas y de sus producciones que les permita aislarse de estos desafíos mundiales y empieza con proteger sus biorregiones. Comienza centrándose en las prácticas y constituyen una oportunidad única para el liderazgo mundial, más allá de las exportaciones.

Considera que el impulso para la competitividad mundial de Argentina exige un completo compromiso multigeneracional con las regiones con nosotros mismos y con las estrategias. No es inmediato, necesita de 10 a 20 años pero es algo que hay que inculcar, que es lo que se piensa hacer como país de aquí en adelante: aplicar conocimientos, innovaciones, subsanar las brechas y los faltantes en los mercados mundiales, las tecnologías de trabajo arduo, aplicar nuestros principios en la industria va a acelerar el éxito.

“Creo que nuestro mundo está atravesado por turbulencia económica y otras que la Argentina también tiene la posibilidad de solucionar los desarrollos tecnológicos propios a través de relaciones y generar un marco y relaciones que sean bilaterales, que la conversación sea cómo podemos respaldar las innovaciones y acelerarlas”.

“Creo firmemente que países como Argentina, Nueva Zelanda y otros pueden abrir el camino al siglo 21 y ayudar a solucionar estos problemas, generar la hoja de ruta y el mapa para que otros países sigan este camino”. Y hay herramientas para ayudar, no es solamente el trabajo arduo de los productores ni su responsabilidad de hacerlo sino que también es responsabilidad de aprovechar las ventajas, integrar la tecnología en este marco en todas estas categorías para las cuales existe una aceleración rápida en otras partes del mundo y al integrar estas herramientas y políticas en los mercados de exportaciones, producción con valor agregado, manufactura de alimentos y una estrategia de marca nacional de fomento que ayude a impulsar su sector.

“Creo que también las relaciones como este foro y otros grupos de fomento son actores necesarios para garantizar que ese marco de políticas e inversiones pueden organizarse y mantenerse y van a ser muy útiles para mantener la estrategia en el nivel internacional”.
Hay algunas ventajas existentes desde las que podemos partir: la política de siembra directa es muy sólida, segundo lo orgánico del mundo, tercero el monitoreo geoespacial de suelos y la cuarta es la fecundidad del suelo. Hay una diferenciación agrícola para Argentina frente a la adversidad y es algo que se puede lograr.