REVISTA BIMESTRAL
ABRIL - MAYO 2019 I NUMERO 161
Capacitaciones y destacados 2018 Comenzando 2019
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Fruticultura de Precisión
Futuro probable o inevitable


 
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Ing. Agr. Darío E. Fernández
M.N. 15215 * 04 * 01
Director Estación Experimental Agropecuaria INTA Alto Valle

Ing. Agr. Andrea B. Rodriguez
M.N. 16487 * 04 * 01
INTA Alto Valle
 
   

Las tendencias predominantes de la industria frutícola para mercado en fresco a nivel mundial, se pueden agrupar en cuatro grandes categorías: una clara orientación a las demandas de los consumidores (gustos, culturas, nichos), movimientos estratégicos en las cadenas de comercialización (logística, reglamentación, concentración), constante innovación tecnológica (energía, mecanización, mano de obra, calidad) y una gran incertidumbre sobre la evolución de la puja globalización-proteccionismo (EEUU, UE, China, Rusia).

En los últimos 50 años, los procesos de innovación exitosos adoptados en la producción primaria de la fruticultura argentina, han sido muy escasos. Si consideramos como innovación a un cambio radical o disruptivo en la forma de llevar adelante la producción de frutas, son pocos los ejemplos que podemos rescatar. En contraste, otros cultivos como los cereales y oleaginosas, en los que Argentina es líder a nivel mundial, se han producido profundas transformaciones. La fruticultura, por su parte, sigue siendo en general, una actividad con muchas tareas manuales o artesanales, tal como se realizaban a mediados del siglo pasado. Algunas excepciones, sin embargo, se observan en el sector del empaque y la conservación, aunque existe todavía una brecha importante con los principales productores a nivel mundial.

La pregunta que nos hacemos entonces es: ¿será posible incorporar alguna innovación disruptiva en este contexto de crisis estructural de la fruticultura? Consideramos que las problemáticas que hoy enfrenta la actividad nos obligan a implementar estos cambios de manera impostergable. Sin embargo, éstos no deben ser incorporados de cualquier manera. Sin lugar a dudas, cualquier intento de adopción de nuevas tecnologías no es posible sin abordar previamente un proceso de asociativismo y fundamentalmente una readecuación de los sistemas de comercialización, especialmente en la primera venta de los pequeños y medianos productores. Estos dos aspectos son básicos e ineludibles para luego poder avanzar con otras tecnologías más duras, que nos ocuparán más adelante en este texto.

Problemáticas a abordar

La fruticultura moderna requiere del uso de mano de obra intensiva, ya que las tareas más importantes se realizan manualmente (cosecha, poda, raleo, monitoreo del cultivo, etc.). Esto se presenta como una limitante debido a la creciente escasez de personal y a la marcada estacionalidad de estos cultivos, lo que dificulta la tarea de conseguir y mantener trabajadores calificados. Además, para lograr frutos de alta calidad, es necesario contar con datos precisos que puedan ser transformados en información relevante, es decir "transformar datos en decisiones". La obtención de estos datos requiere de muchas horas/hombre, personal altamente calificado o, en su defecto, "sensores" remotos o proximales con alta tecnología.

 
 
Por ejemplo, la fruticultura de pepita (peras y manzanas) tiene un costo de producción que se divide en 45% mano de obra, 43% insumos y 12% maquinaria. Es necesario contar con unos 120 jornales anuales/Ha de personal especializado sólo para la etapa primaria, sin contar empaque y conservación, y se estima que, mediante el uso de ayudas mecánicas y la incorporación de sensores proximales y remotos, sería posible reducir este valor a aproximadamente 65-70 jornales/Ha/año. A pesar de esta reducción, el foco no debe estar puesto en una disminución de los costos laborales, ya que la mano de obra deberá estar altamente calificada y por ende mejor paga. La mejora de la ecuación de rentabilidad, debería sustentarse en una mayor calidad y cantidad del producto final y en un aumento de la eficiencia del sistema.

La utopía de menores costos laborales, se contrapone claramente con la incorporación de tecnología y la mejora en la calidad del producto. Como ejemplo evidente de esta compleja ecuación puede mencionarse la fallida incorporación de plataformas para poda y cosecha de frutales a finales de la década del ’80 y 90, frustrada por un exceso de mano de obra a bajo costo. Este hecho produjo un atraso tecnológico de más de 30 años en la incorporación de tecnología.
Por otra parte, la nueva tecnología permite incorporar a la actividad, personas con diferentes capacidades tanto físicas como cognitivas, en un ambiente de trabajo más atractivo que pude competir con otras actividades industriales, la construcción o los servicios. La inevitable disminución de jornales causada por la incorporación de nueva tecnología, deberá compensarse con la ampliación del área de cultivo y la diversificación tanto agrícola (otros frutales, forrajes, horticultura), como ganadera y de granja.

 
 
El uso de insumos, especialmente fitosanitarios y fertilizantes, que inciden de manera relevante en al costo de producción, debe ser abordado con un enfoque de aplicación variable, de acuerdo a las necesidades de cada sector del campo, permitiendo esta perspectiva un importante ahorro de energía y agroquímicos.
Además de la problemática actual de la mano de obra, existen otros aspectos críticos no menos relevantes que pueden ser abordados tanto con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TICs), como con la incorporación de maquinaria y equipamiento. Tal es el caso del uso racional de la energía, la preservación de la calidad y cantidad del recurso hídrico, el uso del suelo y varios aspectos relacionados con el medio ambiente.

Fruticultura de Precisión

Se basa en la aplicación de tecnologías y principios para manejar la variabilidad espacial y temporal de los cultivos e implica la incorporación de tres aspectos críticos: información, tecnología y gestión. El manejo por ambientes es aplicable si se cumplen tres condiciones básicas: a) que la variación espacial del rendimiento tenga cierta estabilidad en el tiempo; b) que las causas de esa variabilidad puedan ser identificadas y medidas; c) que esas causas puedan ser modificadas mediante aplicaciones diferenciales de insumos o prácticas de manejo.

Para lograr este salto cualitativo en la forma de gestionar los cultivos frutícolas es indispensable contar con personal calificado, datos en tiempo real o cuasi real y modelos de ayuda a la toma de decisiones. Par avanzar en el desarrollo de la fruticultura de precisión, bajo la premisa ya enunciada de "transformar datos en decisiones" es necesario la automatización del relevamiento y transmisión de datos (mecánica, robótica, electrónica, sensores) y el uso de múltiples disciplinas como la informática, la estadística y la economía. Todos eslabones imprescindibles para el desarrollo de modelos de producción en las diferentes etapas del cultivo.

Sin embargo, se debe tener en cuenta que ésta es una visión parcial de la problemática, enfocada en los aspectos netamente tecnológicos. Debemos ser conscientes que cualquier actividad, entre ellas la producción de frutas frescas, está enmarcada en los cuatro sistemas básicos del desarrollo humano, el sistema biológico, el económico, el político y el cultural. Uno no es viable sin el otro, por lo que es necesario equilibrar las fuerzas que gobiernan a cada uno de ellos.

Aspectos a abordar

Haciendo un repaso rápido de los diferentes aspectos que tienen influencia sobre la producción frutícola, podemos comenzar por el sustento del todo el sistema que es el suelo. Es imprescindible contar con un estudio detallado del mismo ya que muchas de las variaciones en el rendimiento pueden ser explicadas por este factor.
La información generada sirve de soporte de decisión para darle a cada tipo de suelo, el uso más adecuado. La información deberá estar disponible en forma accesible en formato digital para ser incorporada a los sistemas de información geográfica (SIG) y a los equipos informáticos de la maquinaria con aplicación variable.

 
 
El segundo factor que influye definitivamente sobre la producción es el clima. El enfoque de la agrometeorología se debe basar en estrategias de adaptación a la creciente variabilidad del clima y el cambio climático. El estudio de la variabilidad climática espacial y temporal, nos permite determinar el comportamiento agronómico (fenología, plagas, índices de madurez, etc.) de diferentes ambientes. Para ello se cuenta con una red de sensores remotos (estaciones meteorológicas en línea y aplicación móvil) y el análisis de imágenes satelitales para la evaluación de adversidades climáticas (granizo, heladas, inundaciones, etc.).
Con el procesamiento, análisis y difusión de estos datos se avanza en la zonificación edafo-climática de la zona de producción en la medición y análisis del grado de vulnerabilidad y adaptabilidad del sistema frutícola.

El tercer factor a considerar, en las zonas áridas o semiáridas es el riego y el drenaje. La determinación de las necesidades hídricas de los cultivos se basa en los estudios locales del Coeficiente de cultivo (Kc), que relaciona la evapotranspiración de referencia (ETo) con las características del cultivo. A partir de este cálculo se pueden obtener los milímetros diarios que el cultivo necesita y en base a las prestaciones del equipo de riego, calcular el tiempo de operación del mismo. Al mismo tiempo es necesario conocer las fluctuaciones de una capa freática poco profunda, que puede modificar el balance hídrico del suelo.

El cuarto factor que determina la ecuación de productividad y calidad es el manejo del cultivo. En este sentido, se trabaja con el objetivo de incorporar un modelo de producción adaptado al uso de maquinaria que asista en las labores de poda, raleo y cosecha y que permita además la utilización de sensores remotos y proximales para el monitoreo de la cantidad y calidad de la producción, la presencia de plagas y enfermedades, y el estado general del cultivo (nutrición, estrés hídrico, etc.). Todas estas labores deberán aplicarse en función de la variabilidad espacial y temporal de cada parcela, teniendo como base para la toma de decisiones, el mapa de rendimiento de los cultivos.

Cada una de estos factores mencionados son líneas de trabajo desarrolladas por la Estación Experimental Alto Valle para el cultivo de frutales de pepita (manzanas y peras), sin embargo, perfectamente aplicables a otros cultivos de frutales. Entre los más destacados se pueden mencionar los estudios detallados de suelo, análisis bioclimáticos de las diferentes etapas de producción, determinación de las necesidades hídricas y balance hídrico del suelo, mitigación de los efectos de la radiación y adversidades climáticas mediante cobertura con mallas, adaptación de la poda mecanizada, desarrollo de plataformas de poda, raleo y cosecha, desarrollo de equipamiento (software y hardware) para la obtención de mapas de rendimiento, predicción de la producción y aplicación variable de insumos, entre otros.

El objetivo final de este enfoque es alcanzar el concepto denominado "Conciencia del Cultivo", que consiste en: a) la percepción (interpretación de la evolución del cultivo en todo el ciclo productivo; b) la comprensión (modelado del entorno de cada planta y por ende la relación entre ellas) c) la predicción (modelos estadísticos dinámicos para predecir producción, impacto ambiental y de las tareas culturales implementadas).

Conclusión

Los cambios sustanciales que están ocurriendo actualmente en nuestra cultura y forma de vida al introducirnos en la era del post-industrialismo, exigen estar preparados para un mundo donde la tecnología, el conocimiento y la sustentabilidad marcarán la agenda en materia de desarrollo. La fruticultura en particular no es ajena a estas tendencias, ya que es una actividad intensiva, con un gran aporte de capital, tecnología y conocimiento. Estos factores de desarrollo, marcarán las pequeñas diferencias que permitirán mantener e incrementar su competitividad. El desafío de la fruticultura moderna es la incorporación de tecnología (blanda y dura) con el fin de dar un salto cualitativo y agregar valor a la producción a través del conocimiento, la innovación y el desarrollo tecnológico.