REVISTA BIMESTRAL
JUNIO - JULIO 2019 I NUMERO 162 
Economías Regionales
» Capacitaciones

 


Sexto Simposio
del Sur al mundo en 2030
El mundo y Argentina: su complejidad y oportunidades




 
 

Los días 11 y 12 de abril en la Cámara de Diputados de la Nación se realizó el Sexto Simposio Internacional del Sur al Mundo en 2030, coorganizado por los equipos del Ing. Agr. Fernando Vilella de la Cátedra de Agronegocios y el Programa de Bioeconomía de la FAUBA y de Juan de Dios Cincunegui de Diplomacia Parlamentaria de la Presidencia de la Cámara de Diputados. Allí 30 oradores desde el Secretario de Ambiente Sergio Bergman, el Ministro de Agroindustria de Buenos Aires Leonardo Sarquis, el embajador en China Diego Guelar, seis diputados nacionales (Eduardo Amadeo, Facundo Suárez Lastra, Luis Basterra, Alicia Fregonese, José Ignacio de Mendiguren y Carmen Polledo) , los mayores negociadores de Uruguay y Chile más un selecto grupo de expertos, empresarios, académicos y funcionarios, debatieron sobre los cambios estructurales mundiales que se están generando en estos tiempos y afectan a la Argentina.

Hay cambios exponenciales en todos los campos que observemos, que van, a nivel global, desde la recuperación del liderazgo económico histórico que Asia tuvo en 18 de los últimos 20 siglos, los cambios tecnológicos disruptivos (Ignacio Plaza, Gabriel Delgado, Claudio Dunan, Alex Bril, Adolfo Rouillon, Andrés Grassi, Ricardo Hara), el cambio climático (Gloria Antonia Báez) y las transformaciones en las fuentes de energía y la necesidad de reemplazo de la química del petróleo, el conflicto Trump con Xi Jinping, la necesidad de reformular y potenciar una nueva OMC, como redefinir y revisar las bases de nuestro desarrollo y comercio (Gustavo Grobocopatel, Pedro Vigneau) son los temas tratados y consideran relevantes para nuestro futuro.

Uno de los elementos que seguramente será fundamental es entender que además de haber cambiado la geografía de las demandas, cambió la naturaleza de lo demandado, los canales comerciales de acceso y las definiciones de calidad respecto de lo tradicional. El Cambio Climático es el telón de fondo sobre el que se realizan todas las actividades. La bioeconomía atiende a todos estos aspectos.

Salvo que como nos invita a reflexionar Gabriel Delgado, los cambios tecnológicos modifiquen los factores involucrados en la producción y nuevamente Malthus se equivoque como cuando no previo la aparición de la Agronomía o el cultivo en las grandes llanuras de EEUU, Argentina y Australia, luego Brasil.

Gabriel Delgado puso en relieve que desde hace décadas Argentina tiene un déficit anual de 12/15.000 millones de dólares que la macro no ha podido resolver y empuja a corralitos, cierre del mercado de divisas o endeudamientos, sin mayores exportaciones no se podrá solucionar, éstas además con mayor valor agregado para lograrlo. Un concepto importante es que hay una Obsolescencia Institucional que impide avanzar.
Roberto Guercetti mostró como todos estos criterios ya están presentes en la carne bovina que produce en CONECAR con sellos ambientales, de bienestar animal y aplicaciones tecnológicas de frontera marcando el rumbo a seguir.

El Ministro Sarquís desarrolló algunos de sus proyectos diferenciales, que promueve desde el comienzo de su función, como el impulso al primer programa de Bioeconomía provincial de Argentina, o el diseño de la normativa que regula la utilización de agroquímicos que estaba totalmente perimida o el acompañamiento al desarrollo de la agricultura peruana. Se destacó su visión de estar siempre cerca de los productores visitándolos in situ.
La estrategia y acceso a los mercados son fundamentales, diferenciando historia y tipo de productos, desde el ángulo nacional.
Pedro Vigneau el nuevo Subsecretario de Mercados Agroindustriales de Nación, presentó un programa para llegar al mundo de la mejor manera articulando con provincias y pymes.

Los diputados nacionales, desde distintas perspectivas, plantearon la necesidad para el desarrollo de una ley de semillas moderna, también en el caso de Facundo Suárez Lastra solicitó la adhesión a una ley de nuevas tecnologías ya girada al Congreso.

En el panel de macroeconomía organizado por Andrés Vilella Weisz, Luciano Cohan mostró las tendencias económicas de las últimas semanas y las dependencias, en función de las próximas elecciones, de las chances del actual gobierno de lo que pueda ocurrir con el dólar y con la inflación.

José Siaba Serrare analizó los mercados internacionales y como impactaron de lleno sobre la economía Argentina a mediados del año pasado. La suba de intereses de la reserva tuvo un rol importante y hacia adelante está previendo una situación más estable y aparentemente sin novedades a la vista que puedan perturbar el desarrollo futuro cercano.

En el desarrollo de las nuevas tecnologías Siglo XXI, Ignacio Plaza mostró como Drapper-Cygnus apoya y favorece emprendimientos de alta tecnología acompañándolos en las fases iniciales de su desarrollo, e invito a dos casos interesantes, Adolfo Rouillon de Frizzatta, hoy en Rosario expandiéndose), es una empresa que acortando costos desde la industrialización (empanadas, pizzas y otros) hasta entregar el producto final congelado en el domicilio del consumidor puede vender a menos del 50% de la competencia con igual o superior calidad. Menos costos por logística, por menos pasos de mano, por dobles.

Alex Bril de Solar Latam, presentó sus apps para multiplicar el uso de la energía solar en diferentes escalas por ej a nivel individual permitiendo con una simple aplicación del teléfono poder cuantificar las necesidades de una vivienda particular, costear el presupuesto y obtener un programa de financiamiento.

Claudio Dunan de Biocéres mostró distintos desarrollos que están impulsando favoreciendo la valorización sustantiva de la biomasa en diferentes lugares del país, desde producir quimosina a partir de cártamo multiplicando por 10 el valor de su biomasa, hasta la transformación de espartillo en el norte santafesino en energía o el reciente convenio con la provincia de Buenos Aires para la transformación de la biomasa de trigo.

Gustavo Grobocopatel expuso su pensamiento sistémico y como impacta el mismo tanto en escala país o empresa, aprovechando al máximo las nuevas tecnologías que generan productividad y sustentabilidad los proyectos agroindustriales.

Es un mundo complejo pero muy interesante, con muchas oportunidades para la bioeconomía de Argentina si logramos los consensos de largo plazo.


Bioeconomía 2030
El mundo, su complejidad y oportunidades
en 2030

Ing. Agr. Fernando Vilella
Presidente CPIA
M.N. 09006*01*01

 
 

Hay cambios exponenciales en todos los campos que observemos, que van, a nivel global, desde la recuperación del liderazgo económico histórico que Asia tuvo en 18 de los últimos 20 siglos, los cambios tecnológicos, el cambio climático y las transformaciones en las fuentes de energía y la necesidad de reemplazo de la química del petróleo, el conflicto Trump con Xi Jinping, la necesidad de reformular y potenciar una nueva OMC, como redefinir y revisar las bases de nuestro desarrollo y comercio son los temas relevantes para nuestro futuro.
Uno de los elementos que seguramente serán fundamentales es entender que además de haber cambiado la geografía de las demandas, cambió la naturaleza de lo demandado, los canales comerciales de acceso y las definiciones de calidad respecto de lo tradicional.
El cambio climático es el telón de fondo sobre el que se realizan todas las actividades. La bioeconomía atiende a todos estos aspectos.
Las proyecciones al 2030 nos indican que en Asia 900 millones de personas no podrán ser abastecidos por sus producciones, sus proveedores seguramente serán los que pertenecen al 10% de la población mundial que hoy tiene excedentes relevantes de alimentos, salvo que como nos invita a reflexionar Gabriel Delgado, los cambios tecnológicos modifiquen los factores involucrados en la producción y nuevamente Malthus se equivoque como cuando no previó la aparición de la Agronomía o el cultivo en las grandes llanuras de EEUU, Argentina y Australia, luego Brasil.

Muy importante es que el nuevo cliente internacional es diferente al tradicional, el grupo familiar es muy pequeño, alguien solo, una pareja o a lo sumo un hijo, compra productos listos o casi listos para consumir, y como gasta poco de sus ingresos en alimentos exige calidad no sólo en el producto sino también en el proceso de producción. Trazabilidad y certificaciones son fundamentales, su costo adicional no es problema y sin ellas no se podrá vender nada con valor agregado o commodities en muy poco tiempo.

La relevancia de China es importante desde dos ángulos, en términos de política internacional el conflicto generado por Trump, donde se dirime el poder global, que tendrá como consecuencia una competencia intensa. Competencia y cooperación, combinación compleja pero posible.
Por otro lado, el impacto de la ruta de la seda, el mayor proyecto geopolítico/estratégico del momento, que trasciende la infraestructura es muy promisorio para nuestro futuro si sabemos entender y actuar. La estrategia y acceso a los mercados son fundamentales, diferenciando historia y tipo de productos y se requiere un programa para llegar al mundo de la mejor manera articulando con provincias y pymes.

Es un mundo complejo pero muy interesante, con muchas oportunidades para la bioeconomía de Argentina si logramos los consensos de largo plazo.


Algunas ideas imperantes
en la opinión pública agropecuaria, desafiadas

Dr. R. Gabriel Delgado
Asesor de la HCDN, Ex Secretario de Agricultura de la Nación
M.N. 00052*43*41

 
 

Es frecuente escuchar en los medios la importancia y trascendencia que la producción de alimentos tendrá en el futuro cercano. Las proyecciones de todas las instituciones y organismos multilaterales indican un número cercano a los 9.000 millones de habitantes para el 2050.
Esto trae aparejado un conjunto de discusiones acerca de la necesidad de aumentar la tasa de crecimiento de producción y productividad de alimentos con el fin de acompañar este proceso de incremento poblacional- cuestión que en el siglo XIX vigorizó Malthus con sus plétoras.

La proyección de la población mundial, el rol de los biocombustibles, la revolución de los biomateriales, la irrupción de la farmacéutica, la nutracéutica y la química verde son algunos de los factores que hoy en día interactúan ante este escenario que resulta, cuanto menos, desafiante.
El cono Sur- a excepción de Chile- ha decidido desde hace décadas llevar adelante un camino dominado por la idea de producir cantidades a bajo costo. La idea de "agregado de valor en origen" y "supermercado del mundo" son como evoluciones de aquel modelo. Otras opiniones, en cambio, no están completamente alineadas a esas premisas y sostienen la idea de una América Latina "almacén" o "boutique" de alimentos, siguiendo las tendencias de consumo en los principales países de ingresos medios.

Considerando los pronósticos de que China tendrá para 2050 una cantidad de 800 millones de personas en clase media, la estrategia del Cono Sur ya no debería enfocarse en los mercados de commodities de baja calidad o con destino a piensos. Pero hoy, los principales productores de commodities de Latinoamérica cuenta con un enorme consenso sectorial que continúa con esta idea de producir más bien cantidades.

Las pautas de consumo cambiantes, los desarrollos tecnológicos nuevos, las oportunidades de mercado que abren el miedo a los transgénicos y los productos agroquímicos, las políticas de salud, los ingresos medios de los países, las visiones políticas contrapuestas y tantos otros elementos están cambiando radicalmente el andamiaje sobre el cual la industria mundial de alimentos se ha venido desarrollando. La robótica, la agricultura celular, la edición génica, los microbiomas, los mapeos genéticos, la inteligencia artificial, el nuevo rol de los animales en las sociedades, la salud, son solo algunos de estos elementos que cambiarán fuertemente la matriz global de producción y, por supuesto, generarán profundos cambios en la estructura productiva del continente. Poniendo a prueba el "consenso" sectorial señalado.

Ahora bien, existen una serie de enunciados en el mainstream imperante en la opinión sectorial y periodística en torno a la cuestión del futuro de la producción mundial de alimentos, bioenergía y biomateriales. Con el objetivo de sentar una respetuosa discusión y desafiar algunas ideas instaladas, señalamos aquellas en donde buena parte de la opinión pública se anima a opinar y sentar posición. ¿Son estas afirmaciones realmente consistentes?

El sector agrícola enfrenta, en el mediano plazo, algunas cuestiones conflictivas: problemas ambientales internos, opiniones políticas controversiales relativas al dinamismo del sector agropecuario pampeano, negociaciones internacionales complejas en materia de comercio, cambios en las pautas de consumo, cuestiones internas y externas relacionadas a los derechos de propiedad, problemas de poder de mercado en casi la totalidad de las cadenas agroalimentarias, un dispar desarrollo relativo de las mismas y problemas de acción colectiva. Este conjunto de cuestiones genera una agenda magra en términos estratégicos de gran parte de los actores que integran el complejo agroindustrial (en comparación con Brasil, Australia, Canadá). En este sentido, es difícil pensar que solo con la enorme capacidad de innovación e inversión del sector (en especial el productivo primario pampeano y algunas nuevas pequeñas empresas de tecnología relacionadas a la bioeconomía) se pueda lograr esta predicción.

Es insoslayable la importancia que tiene para la economía mundial y local el complejo sojero, pero para las cuestiones de poder geopolítico no se cuenta con una matriz de alimentos diversificada, con trabajo agregado, a precios que internacionalmente compitan con holgadez. Esto pone a estos países en una situación de endeblez y fragilidad enorme frente a cambios bruscos en los mercados internacionales, a pesar de que la soja todavía continúa con una importancia geopolítica relevante. Vease el caso del Lino en los años 50’.

De acuerdo con nuestra perspectiva, este futuro tiene tres caminos muy bien marcados. En primer lugar, continuará existiendo la agricultura, sector en el que la región es competitiva y estamos muy bien posicionados con la tecnología, la robótica, la electrónica, edición génica, suelos, entre otros. Pero también existirán dos caminos de gran importancia: la agricultura orgánica (microbiomas, etc.) y la agricultura celular -con la variante de agricultura industrial en edificios que parecen quirófanos-.
Estas alternativas van a convivir durante muchos años. Pero de algo estamos seguros: el aumento de la oferta de alimentos en el futuro mediato será brutal y es erróneo pensar, entonces, que la prosperidad de la agricultura se asiente en la escasez de alimentos. No debemos ni podemos basar el futuro de la región en el mezquino pensamiento de que gracias a la escasez de alimentos contaremos con la prosperidad asegurada.

No pretende ser este artículo pesimista de cara al futuro, sino generar discusión. Tenemos capacidades humanas individuales para adaptarse y enfrentar los nuevos desafíos, y lo que parece ser una enorme amenaza para nuestra región puede ser convertido en una oportunidad.

Este nuevo escenario de los alimentos en el mundo requiere discutir cuáles bienes públicos son los que el Estado debe proveer en este disruptivo contexto. Es necesario revisar nuestros propios paradigmas mentales continuamente, para evolucionar intelectualmente y aportar las mejores ideas y soluciones posibles para este futuro no tan lejano.

No podemos ni debemos ser importadores netos de políticas tecnológicas y alimentarias que nos hagan perder el centenario liderazgo que tuvimos y que en algunos casos todavía conservamos.

Tenemos que transformarnos en exportadores de lo nuevo, así como supimos serlo de lo que hoy está en camino de agotarse o ser insuficiente para el desarrollo económico de nuestra región.