REVISTA BIMESTRAL
JUNIO - JULIO 2019 I NUMERO 162
Economías Regionales
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Rutas alimentarias
Un aporte para el desarrollo territorial rural. Antecedentes en Tierra del Fuego.


 
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Ing. Agr. Enrique Livraghi
MN. 12353*01*01
Agencia de Extensión Rural Ushuaia. Coordinador territorial INTA Tierra del Fuego.

Mgter. Emiliano Andres Sponton
Jefe de la Agencia de Extensión Rural Ushuaia. Centro Regional Patagonia Sur.
 
   


Desde 2009 el INTA se encuentra impulsando la creación de rutas alimentarias fueguinas como una estrategia que contribuya al desarrollo de los territorios.
Un primer intento se denominó "ruta de los ovinos del fin del mundo", contando con el impulso de un verdadero especialista y entusiasta, el siempre recordado Ing. Agr. Ernesto Barrera, representando en dicha oportunidad a la Facultad de Agronomía (UBA). También se sumaría el CPIA, a través de la Delegación Tierra del Fuego, el Gobierno Provincial y los municipios de Tolhuin y Rio Grande, aunque por motivos que no tiene sentido detallar aquí, la idea quedaría trunca por un cierto tiempo.

Unos años después, hacia el 2012 y a través del programa Prohuerta, la AER INTA Ushuaia se encuentra atendiendo los requerimientos de algunas familias radicadas en Puerto Almanza y Punta Paraná, vinculados principalmente a producciones destinadas al autoconsumo.
Surge a partir de lo anterior la inquietud de lograr una mayor presencia institucional y de tratar, a partir de ella, de contribuir a visibilizar las distintas problemáticas que sus habitantes manifestaban a los técnicos en sus visitas.

 
 

En dicho sentido es que se comienzan a analizar diferentes estrategias que permitan agrupar y atender a la mayoría de los actores, a pesar de dedicarse a actividades tan dispares, tratando de elevarles una propuesta que los involucre a todos. En este camino, y a partir del año 2015, se mantienen nuevos contactos con un grupo de productores hortícolas, acuicultores, pescadores y gastronómicos radicados en el paraje denominado Puerto Almanza, a orillas del Canal Beagle, de donde surge la iniciativa de organizarse y definir horizontes comunes.

Luego de algunas charlas explicativas de lo que significaría habilitar una ruta alimentaria, y gracias a una nueva visita del mencionado amigo y colega Ernesto Barrera, un conjunto de vecinos decide conformar un grupo enmarcado en el programa Cambio Rural II, designando a un profesional en Turismo para coordinarlos y asistirlos en su organización.

 
 

Desde la AER INTA Ushuaia y la Coordinación Territorial se suman recursos humanos que trabajaron conjuntamente con el promotor, dando vida a lo que finalmente se denominaría "ruta de la centolla". Actualmente se trabaja en el logro de la institucionalidad que una ruta alimentaria requiere, convocando al gobierno provincial y otras instituciones a sumarse en este sentido proyecto.

¿Qué es una ruta alimentaria?

Antes de destacar algunos detalles de importancia en relación a las características de la misma, quizás sea necesario volver a recordar que se entiende cuando nos referimos a este concepto, el cual nace en Europa, con la ruta de los vinos, quesos y jamones. Una ruta alimentaria es un itinerario turístico que combina la gastronomía y la agroindustria con la belleza del paisaje, la cultura y la historia de un determinado territorio. Las mismas se organizan en base a un producto distintivo que las caracteriza y les da su denominación, complementándose con los recursos antes mencionados.

Almanza y Punta Paraná, Canal Beagle.

 
 

La ruta de la centolla nos conduce a Puerto Almanza y Punta Paraná, partiendo hacia el este desde Ushuaia. De un antiguo refugio para pescadores y merced a diferentes políticas públicas, junto al esfuerzo de sus habitantes, la zona se fue desarrollando a partir de concesiones para llevar adelante emprendimientos relacionados a la acuicultura y la pesca, en una primera etapa. Residen allí, en forma estable, aproximadamente unas 15 familias. Aparte de la pesca costera existen emprendimientos acuícolas que se dedican a la cría de mejillones y trucha arco iris. Otros emprendedores recolectan mejillones, cholgas, caracoles, erizos y pulpos del fondo del canal.

También hay productores de hortalizas y fruta fina que convocan cada semana a innumerables familias; finalmente, algunos de los productores, junto a nuevos pobladores, han incursionado en la gastronomía, el deporte náutico, caminatas y ocio.

De esta forma, los actores involucrados en la ruta complementan sus actividades, intercambian bienes y servicios y van organizando la atención de una demanda turística que crece todos los años, principalmente a través de las referencias de quienes ya visitaron el lugar.

La ruta alimentaria ha contribuido a mejorar sus negocios, pero no sólo eso, ha hecho más visibles sus necesidades como población rural, logrando una mayor interacción con el gobierno y sus diferentes áreas, propiciando una serie de obras de infraestructura que benefician a toda la población de este lejano rincón de nuestro país.