REVISTA BIMESTRAL
JUNIO - JULIO 2019 I NUMERO 162 
Economías Regionales
» Capacitaciones

 

Uso de cobertores agrícolas
en quintas frutícolas


Ing. Agr. Mariano Winograd M.N. 08537*01*01
Consultor

Ing. Agr. Francisco Onofre M.N. 17378*01*01
Presidente Consejo Profesional de Ciencias Agropecuarias de Chubut.
Asesor técnico

Miguel Szpiniak
Presidente Agralia

Adolfo Storni
Presidente Cerezas Argentinas
 
   

Sin duda, que el cambio climático en las distintas zonas tradicionales de producción de frutas y hortalizas, es cada día más influyente sobre los parámetros organolépticos que determinan la calificación comercial de éstas.
La radiación directa, la temperatura, la evapotranspiración son los elementos del clima más afectados. Todos ellos inciden directamente sobre el desarrollo de los frutos, hojas y demás órganos comercializables. El aumento notable de frutos con quemadura o patologías similares, especialmente en aquellos que tienen texturas cerosas y claras, marchitamiento y reducción del área foliar y de brotes, son los efectos más evidentes. Incidiendo económicamente, desvalorizando el lote, en frutos que requieren largos períodos de almacenamiento y/o comercialización, como los que se trasportan por ultramar. No es menor el efecto sobre la evaporación del área de cultivo y la traspiración de las plantas, afectando el manejo y las prácticas de riego y fertilización.

 
 

En este sentido, encontrar nuevas herramientas amigables con el ambiente que contribuyan a mitigar los efectos directos del cambio climático sobre la producción, resulta un desafío enorme no solamente para los agricultores, profesionales y técnicos, sino también para la industria que deberá aportar soluciones aplicables. Las coberturas de frutales, se utilizan para protección del follaje, flores y frutos en relación con las lluvias, heladas y granizo.
La protección garantiza minimizar el efecto del agua de lluvia sobre los frutos, evitando los daños por rajadura y de coloración. Son cobertores agrícolas transparentes que convierten la luz directa en luz difusa evitando el exceso de calor bajo la cubierta, mejorando la firmeza del fruto y proporcionando asimismo mejor color.
Se recomiendan especialmente para frutos en los cuales el daño por caída de agua sobre el fruto es relevante, con lo cual agregan esta protección a las mallas antigranizo convencionales que no impiden el paso de la gota de lluvia, controlando exclusivamente la piedra de hielo.

Si bien en el mundo se recomiendan para cerezas, uvas, granadas, manzanas, ciruelas, y frutos en general, la experiencia en Argentina ha resultado especialmente conveniente para cerezas y arándanos, dos cultivos exportables en los cuales la lluvia en tiempo de cosecha genera notables mermas de calidad y en muchos casos la imposibilidad de cumplimiento con los acuerdos de suministro convenidos.

 
 

La cobertura consiste en un polietileno de alta densidad tricapa y tratado con aditivos que garantizan la difusión de la luz. Este material se corta en tiras de 1,5 cm y se teje en una trama de urdimbre que la convierte en un textil agrícola sumamente resistente a viento y demás avatares meteorológicos, gracias al sistema de refuerzos en cascada patentados por Agralia. Posteriormente se lo plastifica por las dos caras, impidiendo la entrada de polvo en el tejido y manteniendo más transmisión de luz durante más tiempo, mejorando así la fotosíntesis de la planta, el color y firmeza del fruto.
El material se suministra confeccionado, con refuerzo central para colgarlo directamente, refuerzos laterales que duplican el tejido y anillado para una fácil instalación y movimiento al extenderlo o al plegarlo.
Resulta altamente resistente a la tracción, ya que su sistema de instalación mediante cordeles elásticos y mosquetones, asegura una larga vida.
La tecnología contribuye a minimizar daños por helada, granizo y lluvia y garantiza la difusión de la luz, mejorando la fotosíntesis y productividad de la planta y reduciendo los daños por insolación y escaldado.

La Instalación de la malla antigranizo clásica cubre entre 18 y 22 % de las superficie, mientras que el cobertor cubre el 100% de la superficie por lo que la fuerza del viento sobre ésta se incrementa proporcionalmente en cinco veces. En consecuencia se requiere de una estructura muy importante que constituye las 2/3 partes de la inversión. Los resultados probados en Argentina han sido satisfactorios tanto en lo técnico como económico financiero, motivo por el cual las empresas que lo han ensayado decidieron cuadruplicar la superficie instalada para la temporada 2019.

Se realizaron encuentros técnicos en Regina, Chimpay y Concordia, presentando la tecnología a empresas de cerezas y arándanos Próximamente se prevé ensayar la malla en cultivos de frutales de Carozo en San Pedro y San Rafael, así como kiwi en Mar del Plata e hidroponia en distintos lugares del país.
A la fecha existen 20 has instaladas en la quinta de Cerezas Argentinas en Chimpay – Valle Medio – Rio Negro y este año se prevén instalar 50 has más. Asimismo se prevé la instalación de 3 has en cultivos de arándanos en Concordia – Entre Rios.

> Los difusores de luz que se utilizan habitualmente en los films plásticos, reducen de forma significativa la trasmitancia, en este caso la pérdida de trasmitancia es despreciable. (Test 8) realizado por la Universidad de la Frontera, en Temuco, demuestra que Agricover sigue manteniendo un alto grado de transmitancia.
> La trasmitancia para la polinización, en el rango del uv, debe ser superior al 70% (380 a 400 nm). el nivel de trasmitancia en el rojo y rojo lejano, es necesario para lograr la máxima fotosíntesis (Test 1).
> Acerca de la evolución de la temperatura debajo de la malla: En verano, el alto nivel de luz difusa que podemos llegar a obtener sin reducir trasmitancia, es de 63 a 65%. (Test 17) luz difusa midiendo luz directa). La difusión no reduce la temperatura producida por la radiación, solamente la distribuye uniformemente, llegando más luz y temperatura a zonas sombradas, y reduciendo de forma drástica la luz directa, reduciendo la temperatura en la zona superior del follaje. Por la noche, se bloquea en un 86% la pérdida de radiación infrarroja de onda larga, y por la tanto, mantiene más energía infrarroja durante más tiempo en la planta, (evitando) reduciendo el riesgo de heladas. Dependiendo de la energía acumulada, se podrá proteger de heladas más o menos fuertes. Hemos registrado protección de heladas en el desierto del Neguev de hasta menos 9 grados. Allí la radiación durante el día puede llegar a los 25 grados, por lo tanto acumula mucha energía. (Test 2) de nivel de bloqueo de IR de onda larga.

Test 20, resistencia a la fuerza de penetración. Esta resistencia es igual o mayor al granizo que la de las mallas antigranizo convencionales. Todos estos test fueron realizados por laboratorios independientes.