REVISTA BIMESTRAL
JUNIO - JULIO 2019 I NUMERO 162 
Economías Regionales
» Capacitaciones

 

Misiones y los nuevos profesionales
Metodologías de innovación tecnológica y agregado de valor para pequeños productores


 

 
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Ing. Agr. German Kimmich
MN. 17861*50*01

Asesor de Grupos de Cambio Rural.
Auditor Externo para IMAFLORA.
Profesor Adjunto de la Cátedra de Forrajicultura e Investigador. Escuela de Agronomía de la Universidad del Salvador (Gdor. Virasoro, Corrientes).
 
   


El contexto productivo

Misiones es la tercera provincia más densamente poblada de Argentina, con 40,4 hab/km2. El 53% de sus 2.980.100 hectáreas corresponde a superficie ocupada por bosques nativos, lo que representa el 3% a nivel nacional. El 47% restante es ocupado por actividades productivas, superficie urbana, infraestructura y caminos. Según el CNA 2018, el 30% de la superficie provincial no tiene un destino agropecuario, sumado a ésto, la matriz productiva se compone de unas 29.071 establecimientos agropecuarios distribuidos en esa superficie, por lo cual el costo de oportunidad del uso de la tierra es elevado como así también la presión que ejerce cada sector sobre la misma.

Las principales actividades productivas que impulsan la economía de Misiones son la forestal, las producciones de yerba mate, té y tabaco y la ganadería (IPEC, 2018). De ellas, la mayor en superficie es la forestal, con 419.000 ha de bosque implantado, correspondientes al 31% de la superficie nacional forestada (Subsecretaría de Desarrollo Forestal de Misiones, 2017). Esta actividad se desarrolla por empresas y productores de gran escala, con diferentes destinos y productos. En 2016 las exportaciones de esta cadena alcanzaron US$ 152,4 millones y representaron un 44% del total provincial.

 
 

La yerba mate sigue a la actividad forestal en importancia económica. El Instituto Nacional de la Yerba Mate reempadronó a 8.714 productores con 156.000 ha, correspondientes a 96% del total de productores yerbateros y el 90% de la superficie nacional respectivamente. A su vez, el 60% de esta superficie se concentra en productores menores a 10 has, por lo cual esta actividad es de gran impacto en materia de generación de empleo, promediando 20.000 trabajadores, de los cuales el 75% se desempeña en el sector primario (principalmente durante temporada de cosecha) y el restante 25% se encuentra en el sector de manufactura (secaderos y molinos). En 2016 Misiones exportó yerba mate por US$ 63,4 millones, lo que representa el 18,2% del total provincial. En tercer lugar, se encuentra la producción de té que supera a yerbatera en cuanto a participación en las exportaciones provinciales, con el 26%, aunque la superficie implantada es significativamente menor, alcanza 37.850 ha y corresponde al 96% de la producción nacional. A diferencia de la yerba mate, la mayor parte del té elaborado (87% del total) se destina a exportación y Argentina se ubica como noveno productor y cuarto exportador mundial, con una participación de 2% y 6%, respectivamente. De los 6.200 productores de té de Misiones, el 90% posee hasta 10 ha, por lo que se trata, al igual que la producción de yerba mate, de un sector con alta participación de pequeños productores.

Algunas iniciativas para dar valor agregado a la producción local

Si se entiende al valor agregado como un valor adicional que adquieren los bienes y servicios al ser transformados durante el proceso productivo, se puede decir que existen diversas maneras de generar este valor en la producción agropecuaria.
Por un lado, a nivel mundial, cada vez hay mayor conciencia en cuanto al concepto de sustentabilidad o sostenibilidad de los sistemas productivos biológicos. Por ello, se viene destacando el rol de las certificaciones en el contexto de la bioeconomía. Por ejemplo, Argentina fue pionera en generar certificaciones de adopción voluntaria para cultivos extensivos con Aapresid y el sello ASC (Agricultura Sustentable Certificada) a inicios de 2008. Por su parte, IRAM ha desarrollado la Norma 14110 de Buenas Prácticas Agrícolas para producciones vegetales en general.

Existen en nuestro país productos certificados con otros sellos internacionales como GLOBALGAP, Consejo de Administración Forestal (FSC), Alianza para los Bosques (RA), Programa para el Reconocimiento de Certificación Forestal (PEFC) y también sellos orgánicos como la Organización Internacional Agropecuaria (OIA Orgánico Certificado - Orgánico Argentina), Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA Organic), entre otros. En el caso particular de las principales producciones de Misiones, aproximadamente el 27% de la superficie forestada se encuentra certificada bajo normas FSC y/o PEFC. Sólo el 0,7% del área total con yerba mate se encuentran certificadas bajo el sello de Rainforest Alliance y el 0,26% con el sello USDA Organic y OIA Orgánico Argentina. Diferente es el caso del té, ya que la superficie certificada con el sello Rainforest Alliance aumentó del 5% en 2008 al 43,3% del total provincial en 2019 (Fuente: IMAFLORA).

Uno de los principales beneficios de la certificación lo constituye la posibilidad de acceder a nuevos mercados más exigentes en la calidad e inocuidad de los productos. Estos mercados están dispuestos a pagar un mayor valor por esos productos, por lo que es una estrategia que busca aumentar el valor económico de la producción. Sinembargo, su principal beneficio es la gestión integral de la producción, como se presenta más adelante.

En Misiones, la superficie productiva bajo esquemas de certificación representa el 14% con unas 283.000 ha, según CNA 2018. Estas iniciativas, junto a otras de empresas e Instituciones, buscan innovar a través de la implementación de Buenas Prácticas Agrícolas, como herramienta integral de gestión de la pequeña empresa familiar en la que se produce yerba mate y té principalmente, junto a otras producciones como hortalizas, tabaco y ganadería.

 
 

En este sentido, el rol del profesional es clave al momento de comenzar con la planificación a mediano y largo plazo, seleccionar las estrategias a desarrollar en conjunto con los productores para alcanzar los objetivos propuestos y a su vez comenzar un proceso de implementación de BPA con vistas a la certificación de la explotación en su conjunto en el caso de yerba mate y té. Esta herramienta debe conjugarse indefectiblemente con asesoramiento técnico adecuado, brindado por técnicos del sector privado o combinando otras herramientas, como en Misiones los Grupos de Cambio Rural y actualmente también de la Federación de Asociaciones Rurales y Forestales.
Existen además iniciativas para dar valor agregado a la producción local en términos de industrialización y manufactura de las producciones primarias, diferenciación de productos locales con múltiples beneficios y estrategias de comercialización en nichos de mercado. Todas estas estrategias deben sumarse a la aplicación y adecuación de la tecnología disponible para maximizar los rendimientos productivos en un contexto de cuidado del ambiente, garantizando que este aumento de producción pueda mantenerse en el tiempo.

Un exitoso caso local: El Grupo Independiente Picada Africana

Este grupo surge formalmente en el año 2014 por iniciativa de sus miembros, productores de 10 a 20 ha de yerba y té, con el objetivo inicial de mejorar la comercialización de la hoja verde de té, lo cual constituye su producción principal. Para ello desarrollaron una estructura de gobernanza autogestionada, con asesoramiento profesional, y presentaron un plan de Implementación de BPA y posteriormente Certificación Rainforest, a través de la cual aumentaron ente 5,5 y hasta 10% el valor de su producción.

La obtención del certificado RA significó que el grupo pueda, en primer lugar, acceder a dicho mercado y garantizar la colocación del producto y en segundo lugar ampliar su mercado, factor limitante en la producción de productos primarios. En el año 2015, se incorporan al Programa de Cambio Rural para asegurar la continuidad de la asistencia técnica profesional y fortalecer las estrategias de trabajo conjunto. Ya en el año 2016 forma parte del Programa de Renovación de Viejos Yerbales, promovido por el Instituto Nacional de la Yerba Mate, a través del cual reciben insumos como plantines y fertilizante y apoyo técnico para aumentar el rendimiento de las plantaciones de yerba mate.

El grupo se compone actualmente de 11 productores con 342 ha certificadas, de las cuales el 72% son de cultivos de té y yerba mate. Además de garantizar la calidad e inocuidad de la producción, como beneficio ambiental, el 10% de la superficie total certificada se encuentra en protección y restauración del bosque nativo, muy importante en la región por su biodiversidad. Durante estos cinco años, a través del asesoramiento profesional en planificación, la aplicación de tecnología local, estrategias de adquisición de insumos y venta conjunta de su producción y el intercambio permanente de conocimientos, el grupo pudo planificar en el largo plazo y gestionar su producción, logrando aumentos de rendimientos de 50% en yerba mate como de 20% en té, a través de la implementación de diversas prácticas de manejo desde cambios en el sistema de cosecha en yerba mate, ajustes en el tipo y dosis de fertilizantes, implementación de cubiertas verdes o "cultivos de servicio" con Fabáceas fijadoras de nitrógeno como Arachis pintoi, Canavalia ensiformis, Cajanus cajan y otras recuperadoras de materia orgánica como Penisetum purpureum y Tithonia diversifolia.
El proceso de conformación y desarrollo de este grupo auto gestionado fue posible gracias a la conjugación de la demanda de asesoramiento profesional en el proceso de implementación de las BPA con otras herramientas de gestión de la empresa agropecuaria, llevadas a cabo conjuntamente entre el asesor y los productores, con pautas en común y acuerdos sobre objetivos y plazos para cumplirlos.

Hoy, los 11 productores y sus familias están convencidos de la necesidad de adoptar todas las herramientas necesarias para dar valor agregado a su producción, como una estrategia de mejorar su competitividad actual y futura y establecer una posición firme en los mercados agropecuarios. Esto, a su vez, genera mayor demanda de profesionales capacitados y dedicados al desarrollo integral del proceso productivo, a través de planes de gestión de la producción y de las pequeñas empresas, que no sólo aseguren una determinada productividad y calidad de producto, sino que además impacten positivamente en la economía de una región y respeten, conserven y mejoren los recursos naturales (suelo, agua, bosques, vida silvestre).

* Se agradece a los productores integrantes del Grupo Picada Africana, IMAFLORA, IRAM e INYM por el aporte de datos para su publicación.