REVISTA BIMESTRAL
OCTUBRE - NOVIEMBRE 2019 I NUMERO 164
Agro Exportadores
» Premio CPIA Bioenergía 2019

 

Biocombustibles
Exigencias y requisitos ambientales del mercado


 
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Ing. Agr. Jorge Antonio Hilbert
MN 09337*01*01
Profesional Asesor de Nivel Internacional en Gestión de Actividades de Innovación. Instituto de Ingeniería Rural de INTA
 
   

¿Cuáles son los pasos para exportar biocombustibles? En primer lugar, hay que estudiar las metodologías que nos permitirán realizar la caracterización de nuestros productos. También resulta clave conocer las demandas de los importadores y seguir de cerca la evolución de los requisitos ambientales de estos mercados.

A lo largo de los últimos 10 años he tenido la oportunidad de participar activamente en varios frentes ligados a las barreras y condiciones de los mercados internacionales y sus cambiantes condiciones.
En primer lugar, frente a crecientes demandas del lado ambiental comenzamos un proceso de aprendizaje, estudio y desarrollo de metodologías que nos permitieran conocer nuestros sistemas productivos primarios, así como el resto de la cadena que incluye transporte, logística , transformación industrial y despacho a destino final. Si un país no posee su propia capacidad de medir y caracterizar sus productos muestra un flanco de gran debilidad ya que los países importadores aplicarán sus metodologías y realizarán sus estimaciones sobre la base de datos que en muchos casos no son ni cercanos a los reales en nuestro país.

 
 

De esta manera en un proceso continuo se avanzó tanto desde el punto de vista técnico como también de confianza ya que este tipo de trabajos son imposibles de encarar sin contar con la conformación de verdaderos equipos donde participan entidades ligadas a la producción primaria, así como entes reguladores y la industria transformadora. La segunda experiencia estuvo dada por el trabajo con el sector científico técnico de los países que demandan nuestros productos. La forma de realizarlo es la intervención en proyectos internacionales donde se formen equipos en los cuales intervengan una gran cantidad de entidades ligadas a la investigación y desarrollo de muchos países. El producto de este esfuerzo ha sido el desarrollo y armado de trabajos que den fundamento a la forma de evaluar procesos de la bioeconomía ayudando a difundir conceptos y a aunar criterios comunes de evaluación.
La tercera está centrada en la difusión de las dos primeras etapas. Se requiere de una amplia estrategia para dar a conocer y difundir los estudios resultados y avances con otros países en relación a los criterios de evaluación indicadores etc. Todas las vías son importantes y los canales de que se dispone hoy en día son muy variados y poseen la capacidad de llegar a una gran cantidad de interesados. Comenzamos con talleres, seminarios, seguimos con redes sociales, cursos a distancia aprovechando cada oportunidad que se presente.

Una cuarta experiencia ha sido la de participar contribuyendo desde el punto de vista técnico en las negociaciones internacionales. Esta es la parte dura y se requiere de los conocimientos y todo lo logrado en las tres primeras etapas mencionadas para lograr avances y éxitos. En esta etapa fue fundamental lograr un coordinado equipo entre las autoridades nacionales, el sector privado y el aporte técnico que pudimos sumar. Hemos tenido logros y fracasos, pero a la larga hemos logrado comenzar a consolidar una posición y comienza a dar sus frutos dado que Argentina es tomada en cuenta.
Lo que les cuento ha estado fundamentalmente ligado a la comercialización de biocombustibles a dos mercados muy exigentes como es el Europeo y el de Estados Unidos. Hoy en día este desafío se está ampliando a otros productos y la experiencia ya acumulada nos sirve para ser optimistas.

Los productos ligados al agro en los mercados internacionales están enfrentando nuevas demandas de las sociedades ligados a varios aspectos del cuidado ambiental. En primer lugar, existe una creciente preocupación sobre la emisión de gases efecto invernadero y su impacto sobre el cambio climático. En este área hay mucho para trabajar en la información científica de base sobre los sistemas productivos y el balance final respecto a las emisiones a la atmósfera. Recientes investigaciones demuestran que inclusive que esta amenaza se podría convertir en una oportunidad si lográramos demostrar que empleamos sistemas que tengan un balance de carbono negativo. Esto significa que estaríamos captando más carbono en los suelos del que emitimos por unidad de producto.

La segunda preocupación está ligada a la protección de las áreas boscosas y de alta biodiversidad en el planeta. En este aspecto nuestra legislación ha logrado importantes avances en años recientes y los ritmos de deforestación se han desacoplado del crecimiento de la producción. En esta línea deberíamos continuar perfeccionando las herramientas que poseemos incrementando los incentivos y compensaciones que incentive prácticas de conservación de bosques.
La tercera preocupación está ligada al uso de agroquímicos. En este aspecto un gran avance logrado ha sido el desarrollo y difusión de las buenas prácticas agrícolas. Considero que esta línea debe ser potenciada mucho más sumando a todos los actores involucrados, así como por el otro lado sancionando aquellas situaciones donde se evidencia negligencia o mal uso de productos.

Del lado técnico productivo considero que la salida viene dada por un intenso uso de ciencia y tecnología aplicada para lograr sistemas mucho más estables y con menos uso de productos fitosanitarios. Un ejemplo de este año paradigmático es el de Holanda que ha logrado sextuplicar la producción unitaria de hortalizas de España sin uso de energía ni de agroquímicos.
Otros aspectos que se encuentran en discusión y debate permanente son el uso de organismos genéticamente modificados y el cambio indirecto del uso del suelo.

Evolución de las exigencias ambientales

Por el lado Europeo las exigencias ambientales fueron centradas en una directiva comunitaria que ha sufrido modificaciones y a fines del año pasado ha sido reemplazada aunque entrará en vigencia cuando la aprueben y adopten todos los países miembros.
La Directiva 2009/28/Ce del Parlamento Europeo relativa al fomento del uso de energía procedente de fuentes renovables, establece criterios para el uso de biocombustibles dentro de la UE y la potencial aplicación a programas de asistencia financiera. Esta Directiva abrió una oportunidad para la República Argentina para abastecer este mercado.
Pero por otra parte, también la misma Directiva, plantea en su Artículo 17, los Criterios de Sostenibilidad para los biocarburantes y biolíquidos, “independientemente de que las materias primas se hayan cultivado dentro o fuera del territorio de la Comunidad”.

Dentro de los Criterios de Sustentabilidad, uno de los analizados es la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEIs) derivada del uso de biocombustibles. En particular la Directiva plantea que se deberá asegurar una reducción como mínimo del 35% para poder acceder a los beneficios impositivos correspondientes , planteando luego un nivel de reducciones creciente a partir del 2017 (50%) y a partir del 2018 (60%). En sus Anexos, detalla los conceptos a incluir para la estimar las emisiones del ciclo de vida y el cálculo de las reducciones logradas por los biocombustibles.
E = eec + el + ep + etd + eu – esca – eccs – eccr – eee, (ver gráfico).

 
 

Finalmente la reducción de emisiones se calcula, utilizando la siguiente ecuación:

REDUCCIÓN = (EF – EB)/EF, siendo:
EB = las emisiones totales procedentes del biocarburante o biolíquido,
EF = las emisiones totales procedentes del combustible fósil de referencia.


Como se aprecia en la metodología de cálculo hay varios aspectos intrínsecamente agronómicos que requieren de información de base para poder sustentarlos o rechazarlos.
Otro mercado de destino de exportaciones Argentinas de biodiesel ha sido los Estados Unidos que también posee estrictas exigencias.

Como parte del Programa Nacional de Combustibles Renovables “National Renewable Fuel Standard” RFS la EPA en función de lo requerido por la “Energy Independence & Security act (2007)”, EISA (es la primera norma norteamericana que incorpora el concepto de límites y objetivos de mitigación de gases efecto invernadero para combustibles que reemplacen al petróleo) sobre determinación de parámetros para clasificar cada tipo de combustible alternativo; la EPA se aboca al estudio de una metodología que permita el logro de esos valores basándose en el análisis de ciclo de vida de cada producto con énfasis en las emisiones de gases efecto invernadero.

 
 

Tanto la Unión Europea como los Estados Unidos establecen exigencias adicionales a fin de preservar áreas boscosas, de alta biodiversidad o ricas en carbono, Para ello se desarrollaron metodologías y sistemas de monitoreo de la materia prima procesada en nuestro país. En el caso Europeo se admite un balance de masas general mientras que la EPA establece como requerimiento la segregación de la materia prima en todo su trayecto.
Estos requisitos han traido trabajo y desarrollos adicionales de parte de las empresas exportadoras a fin de cumplir los estándares. Existen sistemas homologados y aprobados para poder certificar la producción y los mismos requieren de auditorías externas.

Como se ha descripto resumidamente, los biocombustibles han marcado la avanzada en cuanto a requerimientos ambientales. Esto se está ampliando a otros tipos de productos y este tema irá creciendo significativamente en los próximos años.
Los profesionales ligados al sector deben estar preparados a este tipo de exigencias para lo cual es muy importante comenzar a realizar un detallado inventario de productos y labores realizadas, así como ir iniciando un monitoreo de la evolución de los sistemas de producción.