REVISTA BIMESTRAL
OCTUBRE - NOVIEMBRE 2019 I NUMERO 164
Agro Exportadores
» Premio CPIA Bioenergía 2019

 

Frutas Argentinas
Claves para reposicionar la oferta exportable


 
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Ing. Agr. Miguel Sabbadini
MN 15.310
miguelsabbadini@gmail.com
 
   

En un mercado internacional con reglas muy cambiantes, la producción frutícola de Río Negro y Neuquén ha logrado un buen posicionamiento.
Nuestros valles presentan condiciones agroecológicas favorables para el cultivo de peras y manzanas. Pero la clave fue adaptar la oferta local a los nuevos requerimientos con mejoras tecnológicas, certificaciones de calidad, inocuidad, producción orgánica y variedades club.


Los circuitos tradicionales de comercialización tuvieron importantes cambios en los últimos 20 años. Desde el inicio de la actividad y hasta los 90 la comercialización de la oferta exportable del Hemisferio Sur se caracterizaba por grandes volúmenes que viajaban en buques bodega y eran controlados por pocos importadores, quienes también monopolizaban las facilidades de conservación en destino y realizaban la comercialización a los minoristas. Con el advenimiento del transporte en contenedores y las tecnologías de comunicación, se empezaron a realizar negocios de menor escala, logrando un trato directo con el minorista. De esta manera pudieron tomar relevancia comercial actores que diversificaron la oferta evitando a los grandes intermediarios.

También los grandes minoristas impusieron requerimientos y especificaciones relativos a la calidad y la seguridad alimentaria de los productos que ofrecen en sus góndolas, sin dejar lugar a la excepción de cumplimiento, incluso requerimientos que resultan contradictorios, como por ejemplo la limitación a solo 4 principios activos de agroquímicos cuando se pretende hacer un manejo integrado de plagas.

 
 

Nuevos competidores y nuevas tecnologías de conservación

Al mismo tiempo, nuevos actores del negocio frutícola tomaron mayor relevancia en los mercados: productores de fruta del Hemisferio Sur como Chile, Nueva Zelanda y Sudáfrica irrumpieron con una nueva oferta muy competitiva en precio y calidad, producto de una fruticultura moderna con paquetes tecnológicos completos en cuanto a infraestructura y genética del cultivo.

También la incorporación de nuevas áreas productivas en Europa subsidiadas con el apoyo económico de la Comunidad, especialmente en los países del Este, contribuyeron a la modificación del escenario comercial, ayudados por el desarrollo de nuevas tecnologías de conservación como las atmósferas controladas dinámicas y el 1-mcp que permiten extender exitosamente la vida comercial del producto.

Con el uso de estas tecnologías los productores del Hemisferio Norte ampliaron sensiblemente su ventana de tiempo de oferta en góndola con fruta producida en el mismo mercado de destino, reduciendo la ventana comercial que tradicionalmente ocupaban nuestras frutas. Además, la fruta de la Comunidad Europea constituye un fuerte competidor dentro del Mercosur, con una oferta de calidad a precios de origen muy bajos, que adquieren mayor competitividad dada la oferta de flete marítimo en contenedores en “banda negativa” a precios irrisorios.

Características de los mercados

En aquellos que son tradicionalmente consumidores de fruta de baja calidad y bajo precio, a pesar de que resulte indiscutible la importancia para la salud del consumo diario de fruta, esta sigue siendo para la mayor parte de la población el postre. Y en esta fracción de la población, la compra de frutas frescas queda condicionada a haber podido llevar a la mesa un plato principal que complete el requerimiento calórico de la familia.

 
 

En estos mercados, al bajar la demanda, la misma resulta insensible a la baja del precio del producto que se obtiene en origen, ya que el solo costo de logística y conservación pone un mínimo precio que se encuentra por encima de las posibilidades de compra de estos consumidores que han perdido poder adquisitivo.

Por esta razón la producción de fruta que no es de primera calidad constituye un negocio de altísimo riesgo, habiendo muchos años en que no encuentra mercado que la demande. Así el mercado ruso, el norte de África y otros que constituyen importantes destinos para nuestra oferta, son muy alternantes en resultados o en volúmenes demandados. Así como se ve en los gráficos, en ambos mercados los volúmenes decayeron para manzanas, especie en la que nuestra oferta es menos competitiva que en peras.

En los mercados con mayor poder adquisitivo, cuya población tiene sus necesidades alimenticias satisfechas, existe una mayor valoración de la alimentación sana, los volúmenes consumidos se mantienen y dentro de estos grupos surgieron necesidades de otros atributos de la calidad, como requerimientos de muy bajos niveles de residuos de productos fitosanitaros, certificaciones de cuidado del medio ambiente, inocuidad y responsabilidad social y también la demanda de nuevas variedades.

El reposicionamiento de la oferta

La actividad ha podido adaptar su oferta a los nuevos requerimientos, se han encontrado soluciones técnicas a los requerimientos de bajos niveles de residuos. Se iniciaron procesos masivos de implementación y certificación de normas de inocuidad, de seguridad alimentaria y de cuidado del medio ambiente, se transformó a la producción orgánica una importante superficie de la región, e incluso algunas parcelas implementaron producción biodinámica, se certificaron muchos establecimientos con normas de responsabilidad social y dentro de éstos algunos con normativas de comercio justo. Además muchos de estos mercados constituyen nichos que tienen requerimientos muy específicos, pero la confiabilidad de los actores del sistema posibilitó que hoy muchas de nuestras frutas integren las cadenas de abastecimiento de productos de alto valor agregado.
Esto fue posible gracias a la capacidad de adaptación permanente de la actividad y sus técnicos que supieron implementar rápidamente los cambios para cumplimentar los nuevos requerimientos de los consumidores de los mercados tradicionales y las exigencias de nuevos mercados.

 
 

Como contraparte, una fracción importante de la producción no pudo focalizarse en mejorar sustancialmente su calidad o no se pudo enfocar en otros nichos de mercado. Una de las mayores obstáculos que tiene la actividad constituye en reconvertir una oferta a una demanda que cambia con mucha dinámica con plantaciones perennes que tarden 5 o 6 años en entrar en producción y cuyo ciclo de amortización es al menos 20 años. Este importante volumen de fruta quedó sujeto a los vaivenes del mercado de consumo masivo sin diferenciación, con resultados muy contrastantes; la sola ventaja agroecológica de producción no es suficiente para ser competitivo en un negocio que requiere alta inversión, uso intensivo de la mano de obra, y en el que el 60% del precio FOB es valor que se agrega luego de la cosecha.

 
 
 
 

“En los cuadros se evidencia la caída en los volúmenes exportados a los principales mercados. Los repuntes en Norteamérica obedecen en buena medida al incremento de exportación de fruta con certificación orgánica”.