REVISTA BIMESTRAL
DICIEMBRE 2019 - ENERO 2020 I NUMERO 165
75 años Integrando a los Profesionales
» Premio CPIA Bioenergía 2019

 

Innovación en la
resinación de pino
Pasado, presente y futuro en el país


 
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Ing. Agr. Gustavo Cetrangolo
M.N. 06186*01*01
Comisión Forestal CPIA

 
   

A pesar de su antigüedad, la extracción de resina de pinos pasó por diversos procesos de innovación. Te contamos qué desarrollos resultarán clave para aumentar los ingresos de los productores y convertir al país en un importante jugador en el mercado internacional.

La producción de resina o “brea” se remonta a la antigüedad. Se utilizaba para calafatear las juntas y fisuras de las embarcaciones de madera, de ahí su nombre de Navalstores. En 1933 se comienzan a usar estimulantes químicos (ácido sulfúrico), que incrementan la producción de resina de los árboles y en 1963 se desarrolla en Estados Unidos el sistema de industrialización Olustee que con variantes se mantiene hasta la actualidad. En la Argentina comenzó a desarrollarse desde la década del 70 hasta la actualidad en la zona de Concordia sobre Pinus elliottii y expandiéndose a Misiones y Corrientes. Los principales productores de resina nivel mundial son China, Brasil e Indonesia.

 
 

La producción de miera

Se denomina “Miera” a la secreción de los canales resiníferos de las coníferas cuando se produce una herida o ataque de plaga. Si bien hay muchas técnicas de extracción, la más común es el denominado “sistema americano de pica de corteza”. Los árboles resinables son aquellos que tienen 20 o más cm de diámetro, la especie utilizada en la Argentina es el Pinus elliottii que es abundante en las forestaciones de los terrenos bajos de Corrientes. Se realiza la instalación de un recipiente colector (una bolsa de polietileno atada con alambre) para no afectar físicamente al árbol donde se irá depositando la miera que fluye.
Para realizar la estimulación y producción se realiza un corte denominado pica de un largo igual al diámetro del árbol y un ancho de 2,5 cm. Este corte se realiza cada 15 a 20 días, en una temporada se realizan unas 18 picas. Esto permite alcanzar una producción de entre 3 y 3,5 kg por año por árbol.

Industrialización

Los dos productos que se obtienen de destilación primaria son trementina, la fase oleosa y colofonia, la fase sólida. El rendimiento del proceso es aproximadamente 69% colofonia, 15% trementina, 12% agua y el resto sólidos.
La miera como viene de la forestación se vuelca en una pileta, de ahí se envía a un mezclador donde se diluye con trementina y se eleva a 70ºC de temperatura para bajar su viscosidad y poder ser filtrada. Una vez filtrada pasa a tanques decantadores donde se separa del agua.
La miera diluida y filtrada pasa al destilador donde mediante el calentamiento y el arrastre por vapor se separa la trementina de la colofonia.

Innovación

 
 

A pesar de su antigüedad la extracción de resina pasó por procesos de innovación, el más importante es el desarrollo del sistema de pica de corteza en el que el factor principal fue el desarrollo de los estimulantes. Inicialmente se usaba ácido sulfúrico en spray sobre la pica, luego se desarrolló la pasta estimulante compuesta de un mineral como inerte y 60% de ácido sulfúrico al 98%.
La estimulación más moderna se hace con una mezcla con 20% ácido sulfúrico y Ehtrel al 3,5%. Esto permite un menor efecto sobre el árbol, mayor estimulación y un intervalo mayor de tiempo entre picas. Las nuevas investigaciones apuntan a la utilización del metil-jasmonato como nuevo estimulante.

A partir de los resultados que está dando este último producto está en desarrollo una nueva técnica de extracción denominada “Borehole”. Consiste en realizar un agujero tangencial de 25,4 mm de diámetro, poniendo un caño colector al que se fija una bolsita. Previamente se ha pulverizado el interior del agujero con una mezcla estimulante. Las pruebas realizadas hasta ahora han logrado rendimientos de hasta 1,5 kg por agujero en 4 meses. Si hay resultado con este sistema se puede disminuir la mano de obra, aumentar la calidad de la miera y utilizar forestaciones que hasta ahora no era utilizables. Otra línea de innovación es el mejoramiento genético. La producción de resina es altamente heredable. Argentina cuenta con una muy buena base genética de árboles super-resinosos. Estos árboles permiten producir hasta 3 veces más que los árboles comunes. Un árbol común produce 3 kg, los super resinosos pueden producir 6 y hasta 9 kg/árbol/año. Hasta ahora los organismos como el INTA han priorizado el mejoramiento de pino taeda y pino híbrido por razones de demanda. Será importante la re-priorización de estas líneas de investigación.

 
 

Si bien hoy hay una producción de cerca de 150 derivados de la trementina y de la colofonia respectivamente, ha habido poca innovación en los últimos años. Esto está cambiando a medida que la denominada Bioeconomía avanza. El mayor desarrollo futuro estará en biopolímeros y bioplásticos, será en base a la transformación de ácidos resínicos de la colofonia y de su combinación con almidones. Esto permitirá generar plásticos y filmes biodegradables.

Las investigaciones en la trementina se dirigen en la búsqueda de fármacos a partir de componentes terpénicos de la misma.
La evaluación del recurso es otro tema donde aplicar teledetección para detectar forestaciones por especie y para evaluar la disponibilidad y potencialidad del recurso. La digitalización de la información contribuirá a la optimización de la gestión y aumento del rendimiento.

Impacto económico y social

Actualmente se encuentran en producción, si bien no hay estadísticas oficiales, unos 14.000.000 de árboles. Se puede estimar la producción en unos 3 kg/planta/año, lo que nos da unas 42.000 ton/año. Esto significa unos u$s 27.000.000/año de valor de resina puesta en monte. El forestador percibe una renta de u$s 8.000.000/año por los alquileres de los árboles, unos u$s 300/ha/año. Un árbol puede proveer resina por un período de entre 8 a 12 años.
Las exportaciones totalizan unos u$s 35.000.000/año.

Desde el punto de vista social, la resinación permite generar renta de las forestaciones con pequeñas superficies, aumentando los ingresos del productor.
Además estos ingresos se comienzan a percibir a partir del año 9 o 10 y permite tener rentas anuales por hasta 12 años.
El sector emplea a unas 2.000 personas en forma directa, son empleos formales y continuos. Permite incorporar al trabajo a gente sin experiencia y sin conocimiento previo y aún carentes de instrucción. Se ha producido una importante mejora en las condiciones de vida de los operarios en los campamentos, incorporando cada vez más tecnologías de energías renovables y de comunicación.

Capacitación

Queda pendiente todavía generar métodos de capacitación para los operarios, lo que permitirá incorporar recursos humanos más productivos. El sector se está incorporando a la Certificación de Competencias Laborales por parte del Ministerio de Trabajo. La incorporación de mujeres al trabajo es una asignatura pendiente del sector en Argentina.

Conclusiones

Argentina puede pasar de producir 42.000 ton/año de miera a 70.000 ton/año en los próximos 5 a 7 años. En estos valores pasa a ser un jugador importante en el mercado internacional, que estima su crecimiento en un 4 % anual en los próximos 10 años. Para ello debe innovar en:
> Evaluación del recurso.
> Mejoramiento genético.
> Fisiología y estimulación de la secreción de resina.
> Nuevas formas de extracción.
> Desarrollo de Biopolímeros.
> Entrenamiento de la mano de obra.