INDICE

Agosto - Septiembre 2020  

NUMERO 169


Ing. P.A. Luis Peluffo 
 
Director Fundador Grupo LP  y Socio Gerente de Tambo Fundación S.R.L
Productor tambero de la zona Oeste de Buenos Aires y Pergamino.

Compartir en:

Lácteos. Crisis y oportunidad

La situación global está causando sobrestock de productos lácteos en la Argentina. Esto permite prever que, para la primavera, habrá una importante sobreoferta. 
El ingeniero Luis Peluffo, productor tambero con 30 años de experiencia, expone el escenario actual del sector lácteo y plantea la necesidad de crear joint-ventures 
entre la industria y el productor para poder sobrellevar la difícil situación. 

Como a tantas otras actividades, el Covid-19 también ha afectado a nuestra indus-tria. Quizás no en cantidad de trabajo, porque estamos trabajando, inclusive más que antes. Al constituir una actividad esencial, debemos continuar ordeñando las vacas todos los días. Sin embargo, existen algunos problemas relacionados con las medidas de seguridad y salud inherentes a la pandemia. Tuvimos dificultades de abastecimiento de ciertos insumos, lo que no hubiera ocurrido en circunstancias normales. Así como también, las dificultades lógicas que generan los problemas para circular. Lo vemos agravado, por ejemplo, en los tamberos de la Cuenca de Abasto de Buenos Aires: desde CABA/AMBA se dificulta circular tanto en la ida al tambo como en el regreso. 

Es un poco más atenuado en la región de Pergamino, más alejada de la Capital, pero siempre existe una limitante para entrar y salir de los pueblos. Nos complica también el hecho de no poder contar siempre con los servicios de reparación, talleres, mantenimiento del tambo, o los repuestos que a veces no llegan. Trabajamos más que antes y también nos hacemos cargo, en cierto modo, de la educación de nuestros hijos, en esta nueva modalidad de estudio por internet. 
Por suerte tenemos la posibilidad de trabajar, mientras que otros lo sufren de manera distinta. Se suma a esto un tema importante, la pérdida de calidad de vida de nuestra gente, colaboradores y equipo. 
Estamos acompañando, y tratamos de cubrir estas necesidades, situación que se da en todas las comunidades, pero sobre todo en las rurales, donde sus habitantes viven y se abastecen. Lejos de asemejarse con el costo de vida que publica el INDEC, las frutas y verduras, por ejemplo, han subido más de un 50 %/ 60 %. 
Por eso, estamos comprometidos con la aplicación de aumentos de sueldo para mantener sus ingresos y calidad de vida.
También realizamos otras gestiones, como las compras grupales. De esta manera, nos ocupamos del bienestar de nuestros colaboradores, lo que se refleja en la eficiencia de su trabajo, esencial para que la empresa sobreviva y prospere. Temas que siempre hemos compartido en otros tiempos con EticAgro, RSP (Responsabilidad Social Empresaria) y actualmente con FH (Factor Humano). En la medida de nuestras posibilidades, nos mantenemos atentos, ocupándonos de satisfacer las necesidades de nuestra gente y de su comunidad.

Situación global en la pandemia

Con respecto a la situación global y de la actividad láctea en la Argentina específicamente, la pandemia está causando sobrestock de productos lácteos y cambios en la demanda de estos. Un ejemplo muy claro, se dio en las pymes lecheras que hacían masa para mozzarella o mozzarella. De repente se encontraron sin demanda ante el cierre de las pizzerías, y debieron quebrar o reconvertirse, generando otros productos como barra o cremoso. La situación genera que haya empresas grandes como, por ejemplo, La Serenísima, que pudo en estos meses mantener los precios al tambero, ya que registró un aumento en la demanda de leche fluida, yogures, etc. Así como algunas empresas pymes tuvieron que dejar ir productores remitentes o reconvertirse en función de la habilidad que tiene el empresario argentino para salir a flote que es admirable, habiendo casos realmente sorprendentes. 
En ese aspecto, creemos que se avecina una baja en los precios de la leche o, por lo menos, que los precios no acompañarán la inflación. Esto se debe a la situación mundial, que está mucho peor en Estados Unidos y Europa que en Nueva Zelanda y Oceanía, las regiones que realmente nos influyen. 
En el cuadro se puede ver el comportamiento del precio internacional de la leche durante la pandemia de la Gripe A en 2008. 
Actualmente se viene, en lo local, un exceso de leche para la primavera. Esto preocupa a los productores tamberos y dueños de industrias pymes agrupadas en APYMEL y, en menor medida a las grandes, del Centro de Industria Lechera (CIL). Dicho exceso de oferta de lácteos lleva a un excedente de mercadería -quesos blandos, sobre todo- que es “tirada” al mercado interno. Pero éste no lo puede absorber, generándose un derrumbe de precios que pone a pymes y tamberos en riesgo de extinción. 

Este panorama futuro hace que tratemos de establecer “joint-ventures” entre la industria y el productor, con ese material -escaso en la Argentina- que se llama “confianza”, con la suerte de haber podido generarla a lo largo de una conducta de muchos años. Se trata de generar la posibilidad de sacar del mercado -financiado por el productor- la sobreoferta existente en productos de larga vida, como leche en polvo o queso duro, para venderlo una vez transcurrida la etapa de exceso. Es un buen momento para hacerlo…

Trabajando juntos para salir adelante

Y sí, es así, vamos a embarcarnos en aventuras de ese tipo, con gente en la cual podemos confiar razonablemente. Y si después terminamos vendiendo la leche en polvo un poco más barata y no hicimos gran negocio, igual habremos ganado al no haber dejado caer el valor de la leche. Estamos trabajando en eso. 

El problema de la desconfianza es normal en un país con tanta corrupción, en donde la falta ética no tiene consecuencias ni sociales ni legales. Estamos trabajando en generar confianza, que se construye con la conducta sostenida a lo largo del tiempo, y supone arriesgarse a realizar negocios con gente que no estamos seguros si lo merece. Esa es la situación actual, es lo que vemos y comentamos con otros productores. Como es general de las actividades agropecuarias, la lechería no recibe ayuda del gobierno. Al contrario, el agro subsidia a parte de la población. Si bien hemos tenido ofrecimientos de subsidio para pagos de sueldos en el marco de la pandemia, no los hemos aceptado.

El panorama es complicado, pero si nos ayudamos entre nosotros, creo que tene-mos muchas posibilidades de salir a flote y, sobre todo, de seguir aportando nuestro granito de arena a la recuperación del país.

Mi actividad

En lo personal, a mis 73 años trabajo un par de tambos, alquilo en Pergamino y en el campo de la familia, en el oeste de Buenos Aires, con un total de 1300 vacas. Con mi familia y asociados formamos parte de un grupo tipo CREA.
Tenemos una trayectoria de treinta años en formación de sociedades con jóvenes profesionales, quienes han podido, a lo largo de los mismos, progresar, comprar vacas e independizarse con sus propios tambos. 
Hemos vendido no menos de 10 tambos en esas condiciones a exsocios, que hoy son productores independientes.

Dentro del grupo en el que trabajamos e intercambiamos información sobre un rodeo de 8000 vacas, existe una posibilidad de inversión, una “vaca virtual”. 
Estamos en el negocio hace rato, y hay 7000 vacas que son ajenas, que son inclusive de la suegra, o del contador, del abogado; es la forma que encontramos para fomentar el ahorro en la gente con la que trabajamos, socios del tambo y asesores. Es una moneda que no se devalúa y que sigue generando la confianza de gente que compra e invierte en vacas virtuales y consigue así su ingreso. 

Continuando la tradición familiar, hoy seguimos creciendo con solvencia a partir del trabajo de mi hijo Matías. Con esto generamos fuentes de trabajo, tratando de llegar a una persona cada 90 vacas. Y así seguir apoyando al país, sin bajar los brazos. Ese es el legado para nuestros hijos y nietos.