INDICE

Agosto - Septiembre 2020  

NUMERO 169


Ing. Eduardo Terrado

Especialista en producción porcina

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Porcinos. Actualidad y el futuro post pandemia

Durante los últimos 20 años, el sector porcino se ha desarrollado de manera constante y sostenida en nuestro país. El consumo interno de carne de cerdo ha tenido una suba muy importante, y la producción se ha visto superada por esta demanda, sumada a la de los mercados internacionales. En este artículo, se exponen los actores fundamentales, las problemáticas, las limitaciones 
y las potencialidades del sector, aún en el marco 
de la pandemia.

No podemos comenzar sin dejar en claro que, actualmente, las condiciones del sector porcino son mucho más favorables que hace 20 años. Naturalmente, la ciencia y la tecnología aplicadas al desarrollo y a la producción, hicieron una gran parte de esta tarea. Pero, además, los distintos actores participantes de la cadena de producción fueron evolucionando y mejorando, con capacitación e inversión.

Si nos remitimos a los números concretos, en nuestro país, en el año 2000, se obtenían, en promedio, 23 lechones por hembra por año. Actualmente ese número se incrementó en un 56% aproximadamente, habiendo alcanzado los 36 lechones destetados por hembra, por año. Estos datos implican que hubo un gran avance, que se caracterizó fundamentalmente por la implementación y el tratamiento adecuado de la genómica y la genética, así como también del cuidado de la nutrición. Todo esto gracias al aporte de distintas empresas y laboratorios, que fueron mejorando y dotando de calidad y eficiencia a los alimentos. 
Asimismo, y en consonancia con los lineamientos globales, las pautas internacionales, y las nuevas medidas de protección del medio ambiente que comenzaron a utilizarse, el sector debió adaptar y desarrollar las instalaciones, para acompañar el proceso de evolución y crecimiento en el número de nacidos vivos, destetados. 
Actualmente, se necesita mayor espacio cubierto, mayor superficie por plaza, aumento de la capacidad de fabricación de alimento, sistemas de inseminación, mecanismos de control y cuidado del medio ambiente. 

Los actores

Si bien el sector porcino está constituido por varios actores, es sin dudas el   productor quien constituye el actor principal. El productor absorbe, transforma y procesa la información, para luego transferírsela a los operarios, a los trabajadores y/o a los empleados de las granjas.
Con su presencia territorial, sus políticas y, a través de distintas acciones, la Asociación Argentina de Productores Porcinos (AAPP) acompaña y se esfuerza siempre por apoyar y favorecer al sector.
También los consorcios de exportación y de compras comunitarias cumplen un rol muy importante. 

La pandemia y su impacto

Si hacemos una comparación con el estado anterior a la cuarentena, tenemos que asumir que estamos en retroceso. Hubo una afectación negativa al sector y podríamos inferir que se debe, entre otras cosas, a la caída en la demanda, ocasionada principalmente por la pandemia. Asimismo, y como consecuencia de esta carencia, se generó en la mayoría de las granjas de cerdos del país un sobre stock de animales que alcanzó, en el pico, un 25%. 

En virtud de este aumento, el peso promedio de faena se incrementó en un 10%, pasó de 107kg a 117/8 kg por cabeza, para poder vender. Esto implica mayor producción de carne, con un incremento negativo en cuanto a la conversión, ya que se debe aumentar la hotelería completa para llegar al peso requerido.

La evolución de los precios

Es muy clara la imagen, que representa la caída en picada que generó la pandemia. 
En el mes de febrero el precio, comienza a bajar y recién para junio, se ameseta y comienza, en principio, una leve recuperación.

En este caso, se puede observar en el gráfico que, si bien la faena tuvo una leve baja, se mantuvo y fueron las importaciones las que más bajaron1 , afectadas también por la baja en el consumo2. 

Las exportaciones crecieron notablemente, con un aumento de precio de casi 24%, que no alcanzó a verse reflejado en el bolsillo del productor, porque la baja sostenida desde el inicio de la pandemia sigue siendo mayor que este incremento, que benefició solamente a los exportadores.

La buena noticia

En realidad esta situación, que en principio alteró el normal desarrollo del mercado porcino, con la consecuencia de que los productores se llenaron de capones que no podían colocar, los frigoríficos cerraban y el precio, obviamente bajaba; finalmente se transformó en una gran fortaleza para el sector.

Ante estas desavenencias y dificultades, inesperadas y excepcionales, los productores decidieron asociarse, y comenzaron a darle valor agregado a la cadena comercial. 
La necesidad los llevó a la mejora y ahora gestan y promocionan carnes propias con trazabilidad.
Se redujeron los intermediarios y los productores pusieron sus propias carnicerías, en muchos casos, iniciando un mercado directo en mostrador. Las cooperativas resurgieron como una herramienta efectiva para esta nueva modalidad.

Temas pendientes

> La legislación. Es un tema pendiente en nuestro país y todavía falta mucho para proteger realmente al sector y darle sostenibilidad. 

No existen hoy lineamientos o pautas claras para el cuidado de los establecimientos, de los contagios, del saneamiento, de la necesidad de estructuras viales, etc.

En ese sentido, el desarrollo de nuevas leyes, que contengan y faciliten la seguridad jurídica para el sector, tiene carácter de urgencia. 

Cada día que pasa, la producción se pone más en riesgo, por la ausencia de medidas claras. Para citar un ejemplo, no hay ninguna norma que establezca la prohibición o el aislamiento de una granja que no cumpla con los estándares de bioseguridad. 
Entonces, si mi predio está pegado a un productor informal (no registrado) que tiene alguna enfermedad, corro el riesgo de perder toda la producción.

> El crédito y la inversión. Serán fundamentales para encarar el futuro. Se necesita del apoyo estatal y privado, para la adecuación de las granjas en cuanto a la protección del medio ambiente y la bioseguridad.

> La cadena de frío. Es imperioso el desarrollo en infraestructura para ampliar la capacidad de congelados, en miras a la exportación.

El Mercado

En este momento, China es el principal comprador de carne de cerdo argentina. A fin de evitar retenciones y trabas futuras, los consorcios exportadores (conformados fundamentalmente por productores), acordaron exportar sólo un porcentaje del total producido, reservando y priorizando la mayoría para el consumo interno. 

Esta medida adoptada por los productores tiene el doble carácter de protección del mercado de interno (abastecimiento del mercado local) y de sostenibilidad de precio.

Hacia 2030

El sector está en condiciones inmejorables, tiene todo para seguir en expansión. Tanto la producción como el know how. 

En Argentina sigue el aumento del consumo de carne de cerdo, que alcanza alrededor de 17 kg por persona por año. Esto actúa como contrapeso de las exportaciones porque limita la cantidad exportable, a medida que se fortalece el mercado interno.

Los productores de cerdo sabemos que vamos a salir adelante, por sobre la pandemia. Tenemos la confianza de que seguiremos creciendo. No sólo están dadas todas las condiciones, sino que nos respalda la certeza de saber que es la carne más consumida del mundo. La producción porcina es la gran transformadora.


1) Un dato importante, para destacar, sobre la caída de las importaciones, está directamente relacionado con el consumo y los cortes que importa nuestro país: sólo se compran pulpa de jamón, bondiola y paleta. El cambio de los hábitos de alimentación durante la pandemia, implicó que no se realizaran viandas (sanguchitos), y generó que no fuera necesario la utilización de estos cortes para la producción de los fiambres habituales.

2) Infobae, 20 de mayo, Sección Campo: “Coronavirus: se complica el negocio porcino por menor consumo y caída de precios al productor”
“La caída de hasta un 5% en el consumo de carne de cerdo, y principalmente de fiambres y embutidos, por el cierre obligado de la gastronomía de hoteles, bares y restaurantes, sumado a la imposibilidad de realizar servicios de catering, puso en dificultades al sector porcino que incrementó sensiblemente el número de cabezas en los establecimientos. Además, se sumó la marcada baja de un 10% que experimentó el precio del capón de cerdo en el último mes por la pandemia del coronavirus.”
(https://www.infobae.com/campo/2020/05/26/coronavirus-se-complica-el-negocio-porcino-por-menor-consumo-y-caida-de-precios-al-productor/ ).