INDICE

Agosto - Septiembre 2020  

NUMERO 169


Ing.Agr. Fernando Canosa 
MN. 09285*01*01 

Director de Conocimiento Ganadero. Consultor, Director técnico, 
Administrador de empresas agropecuarias y Productor agropecuario.
 

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Una gran oportunidad para el desarrollo productivo. Vaca viva

El comercio mundial de carnes se duplicó en los últimos años por la demanda asiática. Hoy el sector ganadero argentino debe crecer para poder abastecer esta demanda sostenida asegurada. En esta nota, se analizan los caminos posibles de evolución, para aprovechar esta situación que nos presenta el mundo.

Los principales países exportadores de carne vacuna se encuentran en el hemisferio sur. De este conjunto, los que tienen capacidad de crecimiento son los que pertenecen al Mercosur, fundamentalmente Argentina y Brasil. En cuanto a la mayor demanda, el 47% es abarcada por Asia, China y el Sudeste Asiático (Vietnam, Tailandia, Indonesia, Corea, Japón, etc.) En los últimos años, la producción de carne vacuna ha aumentado lentamente a nivel mundial, mientras el comercio lo hizo a pasos agigantados. A partir del 2012-13, cuando crecen las compras de China, crece más la demanda que la oferta de carne vacuna. 

Esto no quiere decir que el resto del mundo demande menos carne, sino que el crecimiento demográfico y económico de Asia hace que gane peso relativo. No debemos descuidar a nuestros clientes habituales como la Unión Europea, Estados Unidos, Israel, Chile, Rusia, Brasil y otros que permanecen, pero se agrega otro factor de demanda. El comercio mundial de carnes en los últimos años se ha duplicado por la demanda asiática. Hacia 1990 estaba por debajo de los 6 millones de tn y hoy estamos llegando a los 12 millones. 

China determinó, años atrás, que el consumo de carne vacuna será abastecido por terceros países y que ellos aumentarán su producción. Hasta 2012 se autoabasteció de carne vacuna y fue entonces cuando comenzó a importar. Las proyecciones indicaban (antes de la aparición de la peste porcina africana) que llegaría a comprar cerca de 4 millones de tn hacia 2022, producto del crecimiento económico. Por otro lado, hoy sabemos que hasta el año 2023 inclusive continuará la escasez de carne porcina, fruto de la pandemia.  
La carne vacuna no puede aumentar rápidamente la oferta, su ciclo biológico es más lento que el crecimiento de la demanda. Es mayor la cantidad de bocas que deciden comer carne vacuna que la capacidad de ofrecer más carne. Por eso decimos que hay una demanda estructural insatisfecha que permanecerá en el tiempo. No existe en la historia cercana una situación como la que se está dando hoy en el mundo, y esto es independiente del coronavirus y de la peste porcina africana. Esto no se puede perder de vista cuando se toman decisiones sobre producción. 

Otra cuestión a tener en cuenta es que la demanda va sumando cortes de calidad, con carne enfriada con y sin hueso, de mayor precio.

El crecimiento

Tenemos una demanda creciente asegurada, debemos pensar cómo abastecerla. La producción ganadera argentina tiene dos caminos de crecimiento: 
•    aumentar el índice de destete 
•    incrementar el peso medio de faena. 

Hace más de 40 años que el porcentaje de destete no supera el 63%. La región pampeana tiene la mayor cantidad de vacas y muestra un 73% de destete, pero el NEA tiene 48%, el NOA 51%, 50% en región semiárida y 52% en Patagonia. Cuando se analizan las causas surgen algunas cuestiones tecnológicas que no se manejan bien: el 50% del rodeo nacional no tiene servicio controlado, sólo el 48% tiene diagnóstico de preñez, se revisan el 20% de los toros. Desde una mirada positiva, hay una enorme oportunidad para crecer utilizando estas herramientas. Cuando nos comparamos con países que tienen situaciones productivas parecidas a las nuestras, o incluso mucho más difíciles; como Australia, que tiene un 78% de destete; o Estados Unidos, donde la cría es a cielo abierto y con varios meses bajo la nieve, y tiene 87%, vemos que tenemos muchas posibilidades de crecer. 

Otro aspecto a considerar para crecer en producción es el peso medio de faena. En nuestro caso es de 225 kg, mientras que Uruguay y Australia, con sistemas parecidos, están en 250 kg. 
   
El principal problema de la producción ganadera argentina es la falta de pasto, que no alcanza para el rodeo bovino actual. A partir de la información satelital, hoy podemos conocer la oferta de forraje tanto natural como cultivado. A nivel nacional, es de aproximadamente 38,7 millones de raciones por día. Pero, para un destete del 75%, necesitamos estar por encima de los 39,2 millones de raciones. La oferta actual de pasto alcanza para un promedio del 62% de destete. 

Esto significa que cuando viene una sequía la comida no alcanza, como pasó en 2008-2009, donde tuvimos un 55% de destete a nivel país. El problema más importante que tiene la ganadería argentina es que falta pasto para mejorar los índices de destete. Pero ¿por qué pasa esto desde hace tantos años? Mi hipótesis es que los profesionales asesores del sector ganadero (agrónomos, veterinarios) creemos que la mayoría de los productores busca la máxima renta, pero la experiencia indica que, en realidad, una cantidad muy importante busca el menor costo y otros, un esquema de supervivencia. Así como el hombre urbano busca acumular dólares como defensa ante la inflación y la inestabilidad crónica de nuestro país, el productor agropecuario busca acumular vacas, independientemente de que tenga pasto o no. Hay que romper un paradigma: no aconsejarle que tenga menos vacas sino incentivarlo a que tenga más pasto.

El pasto es fundamental, no hay forma de tener un sistema donde se solucionen con granos los problemas estructurales de alimentación de la ganadería argentina. Sin un aumento de la producción de pasto, que es el ingrediente más barato, no vamos a poder crecer ni aprovechar la situación que nos presenta el mundo. Cambiarán las especies de pastos, según las regiones del país, pero en todas, hay posibilidades de tener una mayor producción a través de una mejor alimentación: ya sea aumentando la superficie de pasturas cultivadas, mejorando el manejo de los campos naturales, fertilizando, incrementando el uso de divisiones mediante boyeros eléctricos o el acceso al agua de bebida, todas son medidas que conducen a la mayor producción.

El Ing. Aníbal Pordomingo demuestra en un trabajo que la energía necesaria para lograr un novillo terminado a grano en los últimos 60-90 días, como ocurre en gran parte de los sistemas de producción en la actualidad, proviene en un 90% del pasto, independientemente del peso y de la eficiencia reproductiva. 

¿Adónde podemos llegar si cambiamos?

En el trabajo sobre el potencial de producción de carne de la Argentina (Fundación Producir Conservando), propusimos el desafío de producir 5 millones de tn y, eventualmente, llegar en un futuro a 8 millones de tn (ver gráficos). 
Hoy producimos 3,1 millones, exportamos 800.000 tn y consumimos 2,3 millones. 

Si todos los productores que están por debajo del promedio en términos tecnológicos aplicaran las tecnologías que utilizan los productores medios, se podría llegar a los 5 millones de tn. Para eso, hay que aumentar la producción de pasto en un 40% (para 5 millones de  tn) o un 70% (para 8m tn). Esto también implica consumir más grano: 9 millones de tn de maíz (para 5m tn) o 14 millones (para 8m tn). 

Con esto se podría subir la cantidad de vientres y también alcanzar mejores porcentajes de destete, es decir, tener más terneros para engordar. Sin dudas, más allá del pasto hay cuestiones sanitarias y de manejo que le siguen en importancia que también deben ser atendidas correctamente, como se señaló más arriba: enfermedades venéreas, servicio estacionado, selección por fertilidad.

La integración pasto-grano llegó para quedarse, y esto, más que ser un problema, es un índice de eficiencia. En un país en el que tenemos una producción de pasto tan irregular entre primavera y verano, así como entre años, por las irregularidades de las lluvias, la integración con el grano permite utilizar la gran cantidad de pasto producida, que es nuestro recurso más barato.
Estos cambios cruzan transversalmente todo el país: más pasto y su interacción con productos y subproductos agrícolas.

La producción de pasto y su uso merece un esfuerzo adicional. Como producción primaria de bajo costo para el uso pastoril debería ser mirada con mayor detenimiento por todos los involucrados en la cadena cárnica en el país. Su potencial desarrollo amerita un esfuerzo acorde de la cadena. ¿Por qué tenemos cadenas por cultivos agrícolas desarrolladas institucionalmente y no existe la del pasto?
Las herramientas tecnológicas para poder crecer están disponibles, debe generarse el ambiente de negocios adecuado para que el ganadero pueda pensar en crecer.
Trabajar sobre el potencial avizora, por donde se lo mire, un horizonte de mejor negocio, tanto para el país, como para el consumidor y el ganadero.
Con la producción actual se abastece plenamente el consumo interno, uno de los mayores del mundo. Esto significa que cualquier aumento de la producción puede ser destinado directamente a la exportación, con los consiguientes beneficios para el país.
Con el crecimiento propuesto se podrían generar entre 5000 millones y 25000 millones de dólares más, así como más de 200000 a 300000 puestos de trabajo (JJ Llach). Seguramente cualquier gobernante debería sentirse más que tentado por un negocio de esta envergadura.
Es posible en el mediano plazo trazarse un objetivo de 5 millones de toneladas, 7 mil millones de dólares más de exportación y luego llegar a los 8 millones de toneladas, equivalente a una exportación de 25 mil millones de dólares. 
A todo lo relativo a la sustentabilidad social y productiva se le suma la ambiental, siendo el crecimiento de la producción pastoril, claramente secuestradora de carbono. ( E.Viglizzo)

Mesa de las carnes 

A fines de 2014 se conformó la Mesa de las Carnes con todas las entidades de la producción, la industria, el comercio y los trabajadores de carne bovina, porcina, aviar y ovina; generando una agenda común que se hizo pública en julio del 2015.
Mas allá de las cuestiones productivas hay una serie de temas acordados que son centrales para lograr un aumento sostenido, no sólo de la producción, sino también del valor de lo producido, para ubicar en los diferentes mercados incluyendo los de mayor valor. 
Luego de 5 años de trabajo ininterrumpido, en un dialogo público privado quedan temas pendientes que de resolverse favorablemente lograrían mejorar la situación actual de la cadena de las carnes, acompañando el desarrollo del país, la generación de empleo, la entrada de divisas y el arraigo a lo largo y a lo ancho del país.

Propuesta

La tecnología de producción para alcanzar altos potenciales de producción de carne está disponible y es usada por productores de punta. Se necesita repensar la extensión, así como también conocer cuáles son las reales motivaciones de los ganaderos y qué haría falta para alcanzar el potencial que otros productores ya llevan adelante.

El crecimiento está ligado al gerenciamiento, la capacitación, la producción de pasto y su interacción con el grano y suplementos, así como el manejo reproductivo y sanitario.
Hacia adelante, hace falta tener previsibilidad para que la ganadería bovina pueda tener un horizonte de crecimiento sostenido.
Los mercados están y podemos producir más.