INDICE

Oct - Nov 2020  

Número 170


Lic. en Tec. Industrial de los Alimentos
Jorgelina Azar

Dirección de Estrategia y Análisis de Riesgos - Coordinación de Vigilancia y Alertas de Residuos y Contaminantes de SENASA.
 

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Inocuidad en frutas y hortalizas de la mano de las BPA

Si bien hace 20 años los productos vegetales no parecían representar un riesgo, hoy nos enfrentamos a un cambio de paradigma. Consumidores hiper-informados, necesidades de alimentos sanos e inocuos y exigencias internacionales generan la necesidad de contar con una normativa acorde y con controles, que contribuyan a la toma de decisiones más completas, efectivas y sostenibles en el tiempo.

La ejecución de políticas nacionales en materia de inocuidad de los alimentos es fundamental para cuidar la salud de los consumidores e impulsar la comercialización de alimentos argentinos al mundo.
Hace 20 años, los productos vegetales, más aún en el caso de productos in natura, como las frutas y hortalizas, no parecían representar un riesgo o una barrera en la cadena de producción y comercialización. Tampoco en la mirada del consumidor. Sin embargo, en los últimos años se produjo un cambio de paradigma.

Antes
> Existía una mirada de control prácticamente fitosanitaria sin tomar en cuenta demasiado la inocuidad de los productos vegetales.
> Se usaban productos fitosanitarios más tóxicos que los utilizados actualmente, para dar protección ante la presión de plagas y enfermedades, que anualmente provocan cuantiosas pérdidas en la producción.

Ahora
> Se produjo una marcada tendencia de la población a optar por una alimentación más sana y de calidad, impulsando así el incremento al consumo de vegetales (frutas y hortalizas).
> Nos encontramos con consumidores hiper-informados y conectados, que seleccionan alimentos saludables y producidos en condiciones sostenibles.
> Para satisfacer la demanda de frutas y hortalizas en estado fresco, disponibles para la población durante la mayor parte del año, la industria ha debido intervenir en la producción haciendo uso de tecnología de última generación, tales como los invernaderos, variedades mejoradas y adaptadas a distintas zonas agroecológicas.
> Destinos relevantes para las exportaciones de frutas y hortalizas argentinas nos han establecido requisitos específicos en controles de contaminantes químicos y microbiológicos.

La palabra Inocuidad o que un alimento sea inocuo, significa que cuente con niveles seguros, aceptables o ausencia de peligros que puedan dañar nuestra salud.

Es un gran desafío contar con una gestión oportuna y coordinada de todos los involucrados en la cadena de producción y comercialización, de modo de eliminar o disminuir riesgos potenciales en productos de origen vegetal.

Uno de los primeros pasos fue comenzar a establecer una normativa que se adaptara a las nuevas exigencias en este tipo de productos. La aplicación de las Buenas Prácticas Agrícolas es fundamental, y luego de un extenso trabajo para que sean incorporadas como obligatorias al Código Alimentario Argentino, se sancionó la Resolución Conjunta N° 5/2018 de la Secretaria de Regulación y Gestión Sanitaria y de la Secretaria de Alimentos y Biotecnología.
Con este cambio, los productores se encuentran obligados a cumplimentarlas, junto con una capacitación.

Desde el SENASA se trabajó para la divulgación y capacitación, en conjunto con varios organismos nacionales, como el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y el INTA. A partir de enero 2020, entró en vigencia para frutas, mientras que para las hortalizas será a partir de enero de 2021.

Por las características del sector y el tipo de producción, uno de los mayores problemas son los peligros químicos derivados de las aplicaciones de productos fitosanitarios. La trazabilidad de los productos hortícolas no es un tema menor, sino que, por el contrario, la falta de identificación de la mercadería, principalmente en hortalizas de hoja, es una limitante severa para aplicar acciones de vigilancia sanitaria en origen.
Por todo lo expuesto, en los últimos años se trabajó fuertemente en la trazabilidad de los productos frutihortícolas, capacitando los diferentes eslabones, así como en programas de control de contaminantes.

El Plan Creha Vegetal (Programa de Control de Residuos y otros Contaminantes en Productos de Origen Vegetal) es de aplicación a nivel nacional y contribuye a garantizar la inocuidad de frutas, hortalizas y granos destinados al mercado interno, así como también, a mantener abiertos los mercados de exportación.

Es de suma importancia contar con información clara, concisa, validada y consistente para la toma de decisiones, poder realizar las acciones correctivas en tiempo y forma, sin que ello conlleve o preste a confusión al consumidor respecto a cuáles son los riegos.
Resulta fundamental aclarar siempre que es normal que el uso de un plaguicida deje pequeñas cantidades (residuos) en los vegetales sobre los cuales se aplica o, si son aplicados al suelo, que una planta puede absorberlos. Por lo tanto, es posible que una pequeña cantidad de residuo persista en el alimento al momento de ser consumido sin que ello represente un riesgo para la salud.

Es por ello que se pueden encontrar datos de detecciones de activos que están autorizados y, por lo tanto, que cuentan con un límite máximo de residuo que no representará riesgo.


GRAFICO 1


Del trabajo realizado tanto en el ámbito público y privado, creemos que existe buen nivel de cumplimiento de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en las producciones de origen vegetal.

De los muestreos realizados durante los últimos años por el Plan Creha Vegetal, podemos decir que los desvíos a la normativa vigente han ido disminuyendo progresivamente.


GRAFICO 2


Durante el año 2019 se hallaron 4,21% de muestras NO Conformes de residuos en producción nacional, mientras que en productos importados fue del 5,98% el total de muestras No conformes a la Resolución SENASA N° 934/2010 y la Norma GMC N° 15/16.

De las no conformidades detectadas en productos de producción nacional, el 61% se deben a desvíos de uso (el productor utiliza productos No autorizados para la especie).


GRAFICO 3


El gráfico 4 muestra similar situación, ésto deja en claro la problemática común, tanto en nuestro país como en el resto del mundo.


GRAFICO 4


Es importante resaltar que estos porcentajes no representan riesgo al consumidor.
A cada una de las muestras con desvíos se les realizó evaluación de riesgo arrojando que sólo el 0.7 % sobre el total de muestras analizadas presentaban riesgo agudo al consumidor.
Las muestras analizadas fueron tomadas por personal del SENASA en empaques (en caso de que se destine a exportación), establecimientos mayoristas de comercialización en el mercado interno (mercados concentradores, depósitos mayoristas o centros de expedición de los supermercados) y puntos de ingreso en productos importados.
Ante resultados fuera de parámetros -que suelen darse por presencia en exceso o por usos no recomendados de fitosanitarios- se realizan nuevos muestreos y se inicia un período de seguimiento (muestreos dirigidos sin intervención de la mercadería) o de vigilancia sanitaria (muestreos dirigidos con intervención de la mercadería a la espera de los resultados de laboratorio).
Las tareas analíticas se realizaron en el Laboratorio Vegetal de SENASA y en los que integran su Red Nacional de Laboratorios: CIATI AC; JLA Argentina; Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres y la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza, que cumplen con estándares reconocidos por países de alta vigilancia en el mundo como la Norma ISO 17025 para efectuar análisis y controles estandarizados de acuerdo a la normativa vigente.

Para llegar a contar con estos insumos, participan diferentes áreas, como así también profesionales de diversas materias, como son los Ingenieros Agrónomos, Ingenieros o Licenciados en Alimentos, Licenciados en Química aportando sus experiencias, sus miradas críticas, pero siempre con el mismo objetivo de alcanzar la inocuidad de los alimentos.
Creo que es la forma en la cual podemos llegar a contar con mejores resultados en el futuro.

Nuestro objetivo es contar con un Sistema de Control robusto que permita al Plan de Residuos y Contaminantes incorporar progresivamente especies vegetales y sustancias a investigar, con el que pueda realizarse un seguimiento o vigilancia de las no conformidades y corregirlas en origen.

Estas herramientas nos permiten conocer el estado de situación, en cuanto a cumplimiento de la normativa vigente, la investigación, apertura de nuevos mercados y ayuda a la toma de decisiones más completas, efectivas y sostenibles a través del tiempo.