INDICE

Dic 2020 - Ene 2021  

Número 171


Dra. María del Carmen Rivas    
M.N. 15306*46*01

Investigadora del Centro de Investigación de Recursos Naturales (CIRN) de INTA. Integrante Comisión BPA del CPIA. 
 

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Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, ODS y gestión del agua en el sector agropecuario.

El desarrollo sostenible se ha convertido en el principio rector para el desarrollo mundial a largo plazo. Consta de tres pilares y trata de lograr, de manera equilibrada, el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente. Para llevar a cabo este plan de   acción, surge la Agenda 2030, cuyas metas principales vinculadas al recurso hídrico se exponen aquí.

Se define al desarrollo sostenible como la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. (Informe titulado «Nuestro futuro común» de 1987, Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo). Cuando se plantea en 1987 este concepto, se invita a revisar los modelos productivos y también el consumo existente en ese momento, y se plantea que existe incompatibilidad entre el crecimiento económico y el proteccionismo ambiental. Además, surge la amenaza de las posibilidades de mantener a mediano o largo plazo el grado de crecimiento actual de los países con economías más desarrolladas.

Comienza así un largo debate, y búsquedas de consenso hasta que, en setiembre 2015, se fija la Agenda 2030. Esta Agenda es un plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad. Tiene por objeto fortalecer la paz universal dentro de un concepto más amplio de la libertad. Reconoce que la erradicación de la pobreza en todas sus formas y dimensiones, incluida la pobreza extrema, es el mayor desafío que enfrenta el mundo y constituye un requisito indispensable para que el desarrollo sea sostenible.



La Agenda 2030 fija entonces 17 objetivos con 169 metas. Es muy importante que las metas no sean abordadas de forma independiente sino, por el contrario, resulta indispensable esta condición de carácter integrado e indivisible que abarca tres esferas: económica, social y ambiental, cruzadas por la columna vertebral que es la seguridad a nivel alimentaria.

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las 169 metas demuestran la magnitud de la ambiciosa nueva Agenda universal. Se pretende retomar los objetivos planteados en el Desarrollo del Milenio y conseguir lo que éstos no lograron. También, hacer realidad los derechos humanos de todas las personas y alcanzar la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas.

Enfocando en el tema del seminario, el objetivo 6 plantea garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos, con sus 7 metas. Las metas son: lograr el acceso universal y equitativo del agua potable a un precio asequible para todos, lograr el acceso a servicios de saneamiento, mejorar la calidad del agua reduciendo la contaminación, eliminando el vertimiento y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar. Un problema que se presenta para hacer el monitoreo de las metas y los objetivos es la falta de indicadores. Para poder avanzar en esta agenda es importante establecer y desarrollar indicadores.

La cuarta meta consiste en aumentar considerablemente el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce, para hacer frente a la escasez de agua y reducir considerablemente el número de personas que sufren falta de agua. También se plantea el caso extremo de las inundaciones y, en este punto, es muy importante aumentar e implementar la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la cooperación transfronteriza, proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, humedales, ríos, acuíferos y lagos.



El último punto propone ampliar la cooperación internacional y el apoyo prestados a los países en desarrollo para la creación de capacidad en actividades y programas relativas al agua y el saneamiento, como los de captación de agua, desalinización, uso eficiente de los recursos hídricos, tratamientos de aguas residuales, reciclado y tecnologías de reutilización. En el informe de Argentina de julio 2020 se manifiesta que existe cooperación con organismos internacionales para poder desarrollar estos indicadores. El agua es un motor clave del desarrollo económico y social y tiene una función básica en el mantenimiento de la integridad del medio ambiente natural.
Sin embargo, el agua es sólo uno de los numerosos recursos y es imperativo que los problemas del agua no sean considerados de forma aislada.

Usos del agua

> El agua está destinada para necesidades humanas básicas y reducción absoluta de la pobreza.
> Está directamente relacionada con la disponibilidad y calidad de alimentos y la prevalencia de enfermedades.
> Es de fundamental importancia para la producción de alimentos, para beber, para saneamiento e higiene.
> El agua en cantidad y calidad adecuada sustenta la salud y la calidad de vida básica.

Existe un informe que desarrolló una aplicación con indicadores donde se pondera el uso eficiente del agua y lo transforman en dólares estadounidenses por metros cúbicos. Utilizando filtros para el período que va desde los años 2000 al 2017 en Argentina, se observa un rango semejante con leve mejoría en 2002. Pero la información se basa en indicadores del exterior, con lo cual un avance de monitoreo con indicadores locales podría generar cambios. Dada la integralidad que tiene la gestión del recurso agua, se observa transversabilidad entre los distintos objetivos de desarrollo sostenible que están vinculados directa o indirectamente con el ODS 6 que estamos tratando.

El objetivo 3 menciona garantizar o fijar una vida sana de todos a todas las edades. Todos los objetivos que estén relacionados con la parte social y con la parte económica en forma directa o indirectamente están relacionados también con el agua. La meta 3.9 habla de reducir considerablemente el número de muertes y enfermedades causadas por productos químicos peligrosos y por la polución tanto del agua, el aire y el suelo.

También lo vemos reflejado en el objetivo 11 donde fija lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles y la meta 11.5 expresa el objetivo de reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres, incluidos los relacionados con aguas, en este caso por excesos.



El objetivo 12 quizás es el más directo relacionado en cuanto a lo que hace al agua y a nuestras actividades desde el punto de vista agronómico o agropecuario, porque fija el poder garantizar las modalidades de consumo, pero también de producción sostenibles. La meta 12.2 es lograr la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales, es muy amplia y transversal.

La 12.4 es lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida, de conformidad con los marcos internacionales convenidos, y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, al agua y al suelo, con el fin de minimizar sus efectos adversos en la salud humana y el medio ambiente. También habla indirectamente de asegurar que las personas tengan la información y los conocimientos pertinentes para el desarrollo sostenible y el estilo de vida en armonía con la naturaleza. Por último, dentro de las metas de este objetivo está ayudar a los países en desarrollo y, sobre todo, priorizar a los más vulnerables a fortalecer su capacidad científica y tecnológica para poder avanzar hacia las modalidades de consumo y producción mucho más sostenible.

Relacionado también con el tema, en el objetivo 15 se propone proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce y sus servicios, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales. Considera al recurso hídrico como recurso mundial ya que lo afecta la transversabilidad de las actividades y también existe transversabilidad del uso y el cuidado a nivel pasaje de frontera.

El objetivo 6, en su meta 6.5, menciona que es necesario e indispensable hacer una Gestión Integrada de los Recursos Hídricos, basado en el entendimiento de que los recursos hídricos son un componente integral del ecosistema, un recurso natural y un bien social y económico.

Gestión integral

La base de la gestión integrada de los recursos hídricos es que los diferentes usos de los recursos hídricos son finitos e interdependientes. Las altas demandas de riego y los caudales de drenaje contaminados de la agricultura, por ejemplo, significan menos agua dulce para beber o para uso industrial. Las aguas residuales municipales e industriales sin tratamiento, contaminan también los ríos y amenazan los ecosistemas. Si hay que dejar agua en un río para preservar y proteger la pesca y los ecosistemas (caudales ambientales), se puede desviar menos para cultivar.

Hay muchos otros ejemplos que demuestran que el uso no regulado de los escasos recursos hídricos es un derroche e inherentemente insostenible.

La implementación de una forma integral de gestión busca proteger el medio ambiente mundial, no es un tema sólo regional, la interdependencia no es ni por actividad, ni por rubro, ni por país.

Se busca fomentar el crecimiento económico y el desarrollo agrícola sostenible, promover la participación democrática en la gobernanza y mejorar la salud humana. En todo el mundo las políticas de la gestión del agua están comenzando a reflejar la naturaleza fundamentalmente interconectada. Se logró una concientización de esta interconexión de los recursos hídricos y la gestión integrada está emergiendo como una alternativa aceptada.

Para comprender la conexión entre la economía y el uso de agua, y caracterizar qué tipo de uso del agua están haciendo los grandes sectores de la economía se presenta un gráfico en el que se observa en el hemisferio norte un uso principalmente industrial del agua. Todo lo que es rojo y rosa principalmente es industrial, el verde oscuro es puramente agrícola, el verde más claro es agrícola con un uso doméstico y, en lo naranja, hay agricultura pero con marcado uso industrial, es decir que el mundo está muy sectorizado en el uso del agua y este uso también marca el desarrollo de las economías regionales. Este mapa considera fresh water o sea agua potable.

Hay una aplicación que se desarrolló dentro de las 634 acciones vinculadas al objetivo 6 en la que se observa para nuestro país una tendencia decreciente de casi 22% de pérdida de agua estacionalizada (permanente en el ecosistema por más de 12 meses) desde el año 2000 hasta ahora. Y en cuanto a la estacional es menor también desde el año 2000 hasta ahora en casi un 3%.

Se visualiza una leve mejoría en reservorios de agua y también brinda información sobre la cantidad de humedales a nivel país. Nos permite pararnos en cualquier punto del hemisferio y fijar los parámetros que queremos para comparar cuencas y obtener información.