INDICE

Dic 2020 - Ene 2021  

Número 171


Ing Agr. Pablo Bollati 
Investigador de EEA Marcos Juárez, INTA. Coordinador técnico del Grupo Napas.
 

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Ambientes anegados: el camino desde el problema hasta la mitigación.


Desde la EEA Marcos Juárez del INTA, se plantea la problemática de los anegamientos permanentes y ascenso de napas a  profundidades riesgosas para la producción. Se presenta un diagnóstico y diferentes propuestas para revertir el balance hídrico.

El diagnóstico simplificado consiste en una acumulación de agua excedente debido al predominio histórico de un balance hídrico positivo y la propuesta es revertir el balance hídrico a través del incremento del consumo de agua de los cultivos, acompañado de obras hidráulicas. En una serie histórica de precipitaciones medidas entre 1970 y 2019, se observa una media promedio de 911 mm con un coeficiente de variación de 26 puntos. O sea que la variación de las precipitaciones es algo normal para el clima de nuestra región.

Del año 1970 hasta la actualidad, un cambio importante que ha ocurrido en esta zona es la profundidad de napa. En 1970 estaba a casi 12 metros y la tuvimos prácticamente en la superficie o a menos de un metro en algunos momentos. Es decir que, si trazamos una línea de tendencia, hemos tenido un ascenso del agua freática evidenciado con una tasa de 18 centímetros por año que ha sido variable.



¿Qué hemos hecho nosotros sobre nuestros suelos como para influir sobre este ascenso de la napa freática?

Si vemos en el siguiente gráfico se observa una modificación de uso de suelo que está expresado con un reemplazo de pasturas perennes o de cultivos que consumían agua durante todo el ciclo anual, por cultivos que consumen agua en un período corto de tiempo, generando una menor evapotranspiración y un ahorro de agua que se fue acumulando en nuestros suelos, y ese es el efecto acumulativo a largo plazo. Se observa una correlación directa entre el balance hídrico y el ascenso o descenso de la napa freática en promedio. Por cada milímetro de precipitación que ingresa al sistema la napa tiene una respuesta de 3,3 milímetros de ascenso o descenso. Esto es un valor promedio de muchos años, que depende de qué cultivos hay en superficie, del contenido de agua que tiene el suelo al momento de la lluvia, de la infiltración o de algún impedimento que pueda tener el suelo y, por supuesto, del componente orográfico que es responsable del escurrimiento.

¿Cómo actúa la napa ante un evento de precipitación?


Lo que podemos medir es cuánto tiempo desde que ocurre o desde que empieza a llover, existe una respuesta de la napa freática. Eso dependerá de la orografía, del cultivo y del contenido de agua que tenga el primer metro del suelo.
Se encontró que para una precipitación total acumulada de por ejemplo 126mm, el tiempo de respuesta freática fue a las 8 horas desde que empezó a llover y, desde que terminó de llover hasta que la napa dejó de percolar agua, pasaron 26 horas. Esas 26 horas son las que generalmente esperamos que el suelo esté en capacidad de campo o sea hay que esperar como mínimo un día.

Algunos de los efectos que vemos en nuestro territorio que han ocurrido en estos últimos años son fenómenos de inundación (agua que llega de sectores más altos a sectores más bajos), efectos de anegamiento por velocidad de infiltración, pero también porque el agua no puede ingresar al suelo porque ese suelo se encuentra lleno; y el componente de ingreso de agua vertical no puede justamente entrar en poros que ya están llenos por agua. También tenemos algunas limitantes en escurrimientos horizontales.

¿Qué puede solucionar un canal y que no?

Desde INTA Marcos Juárez se realizaron algunas experiencias y mediciones para poder dar una cierta claridad acerca de qué puede solucionar un canal y qué cosas no puede resolver. Además de la obra hidraúlica, se debe analizar qué pasa abajo del suelo, porque en muchos casos con suelos arcillosos muy pesados de baja conductividad hidráulica y zonas muy planas, y el resultado obtenido por la construcción del canal sería muy bajo para deprimir napa.
Para contribuir con la mitigación, debemos incorporar el pilar verde o manejo agronómico, que contempla el consumo de los cultivos; los canales constituyen el pilar azul. Se realizaron ensayos para medir la dinámica freática en función del uso de suelo, que confirmaron es válida la estrategia de consumo de agua para aportar a la mitigación del balance hídrico de los suelos.

En función del consumo hídrico de las rotaciones, se puede realizar un Agro Adaptativo y, en función de la oferta de agua, de los sistemas y del ambiente se puede definir la próxima campaña.


¿Qué puede solucionar un canal? Y qué no…

Propuesta de mitigación de los excedentes hídricos

La propuesta está basada en la mirada integral e interdisciplinaria, en la que las obras hidráulicas son uno de los pilares de la solución (Pilar Azul), que de manera simultánea debe estar acompañado de un ajuste del consumo de agua por el sistema productivo (Pilar Verde).

Estos pilares deben ser aplicados de manera organizada a nivel de Cuenca Hidrológica (Pilar Gris).
Cuanto mayor sea el área de trabajo conjunto de la cuenca, mayor será el tiempo de duración del efecto depresor de napa, menor es la cantidad de agua que escurrirá superficialmente por pendientes y por ende nos beneficiamos todos dentro de la cuenca.
En 2014/2015 y con el apoyo de productores, técnicos e instituciones conformamos se conformaron dos grupos de trabajo:
> Un grupo que atacaba las urgencias a través de la conformación de un consorcio canalero (Marcos Juárez-General Roca).
> Otro grupo que iniciaba una etapa de investigación y extensión con sede en INTA Marcos Juárez, relacionada a identificar las causas del ascenso de la napa freática y los anegamientos.
Materializándose así el Grupo Napas, con la firma de un convenio entre 20 instituciones de la región.

Entre 2015 y 2019 se recopilaron y generaron trabajos científicos, material de extensión y experiencias de campo, determinando que el ascenso de la napa freática se relaciona con un desbalance hídrico que se fue acumulando dentro del suelo, percolando en profundidad e incrementando los niveles freáticos hasta la superficie. Conjuntamente se hizo un trabajo de extensión muy intenso, participando en más de 150 charlas técnicas.

Se instalaron más de 600 freatímetros en municipios y se realizaron experiencias en campos de productores y en los Surgentes-Inriville del Sistema Chacras de AAPRESID.

Desde julio 2019 a la fecha los dos grupos de trabajo formalizaron su compromiso a través de un convenio de cooperación técnica entre INTA, Grupo Napas y Consorcio Canalero para aportar a la mitigación de los excedentes hídricos a través de una mirada integral e interdisciplinaria de los problemas que ocasionan los excedentes hídricos. La misión conjunta de estas instituciones es cuidar el ambiente, producir alimentos para el presente sin comprometer la producción para las futuras generaciones.

También, garantizar la transitabilidad de los caminos rurales (desde el punto de vista hídrico) y adaptar los sistemas productivos a escenarios hídricos cambiantes. La mitigación de los excedentes hídricos se lleva a la práctica, desde un enfoque a nivel de cuenca y un accionar predial implementando prácticas de conservación de suelos, obras hidráulicas y manejo agronómico.

Por último, se recomienda la instalación de freatímetros para tener un diagnóstico inicial. En la web de INTA Marcos Juárez se pueden ver recomendaciones y algunas herramientas para medir napa freática que permiten mediante protocolos la toma de decisiones para un Agro Adaptativo en función de la oferta hídrica.