REVISTA BIMESTRAL
DICIEMBRE 2017 - ENERO 2018 I NUMERO 152
AGRO INNOVADORES
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Para una ciudad sustentable
una producción sustentable

 
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Eduardo Arroyo, Andrea Seoane y Gustavo Diaz
Biota Urbana
 
   

Con el paso del tiempo, las ciudades se transforman, crecen y se modifican, pero no siempre la expansión sigue un diseño ordenado. El crecimiento sin una planificación genera impacto ambiental y el devenir de nuevos paisajes en donde se reducen los corredores biológicos, se pierden especies y se modifican poblaciones silvestres, comprometiendo el reservorio biológico. Camino que contribuye con el deterioro ambiental y el cambio climático.

 
   

Sin embargo, desde el seno urbano surge una conciencia ecológica que despierta la necesidad de encontrar paliativos de sustentabilidad. En su dinámica, la ciudad se reinventa y cambia su manera de usar los espacios, donde ocurre una transformación estructural acompañada de un cambio cultural. La arquitectura, como disciplina que se nutre con el arte y el diseño y recientemente con la vegetación, que toma un lugar de importancia, incorpora la estética y al hombre en una visión que vincula su bienestar, el placer de estar y la naturaleza. Ante esta realidad, es un desafío la búsqueda de espacios alternativos que puedan ser incorporados como zonas vegetadas y pulmones de grandes ciudades que han ido perdiendo su biodiversidad. Surgen nuevas propuestas como la bioarquitectura que, al incorporar las plantas en azoteas verdes, edificios vegetados, o jardines verticales, hacen frente al efecto isla de calor. Los espacios públicos se suman promoviendo este progreso, espacios que además, se convierten en atractivos turísticos. Junto al beneficio ambiental, ocurre una revalorización de las construcciones y empiezan a verse expresiones artísticas que dan lugar al ecomarketing; marquesinas donde se combina la vegetación y la publicidad que, como toda construcción no natural, requiere de técnicas específicas para asegurar la supervivencia de las plantas. Estas estructuras dan paso a un nuevo perfil, un profesional especializado, con idoneidad en distintas áreas del conocimiento y la incorporación de nuevas habilidades. Que por ejemplo, deberá adquirir experiencia en el cuidado de las plantas expuestas a nuevos ambientes, que además pueda mantenerlas en las distintas estructuras y por último, que incorpore nuevas herramientas; el uso del arnés, ropa adecuada de seguridad, elevadores y grúas para la poda y reposición del material vegetal. Pero también, diseñadores, paisajistas e instaladores que puedan combinar el arte con la vida, mediante la aplicación de nuevas tecnologías. Un trabajo que deberá vincular las diferentes disciplinas.

Producción especializada de plantas para la bioarquitectura

 
   

Pensar en un producto para las construcciones naturadas, es llevar a cabo una nueva forma de producir. Durante muchos años, las investigaciones y la experiencia hicieron posible para la floricultura adquirir destreza en la producción de plantas ornamentales cuyos destinos fueron recipientes, macetas, contenedores o canteros.
Los manejos culturales bien aplicados, aseguran una arquitectura de planta que entra dentro de los cánones de calidad comercial actual y las empresas proveedoras desarrollaron los insumos necesarios para alcanzarlos. Al cambiar el soporte donde serán instaladas las plantas en la bioarquitectura, se debe replantear el sistema productivo tradicional y encontrar las mejores condiciones para la obtención de productos más adaptados.

Como creemos que con el tiempo por venir surgirán nuevos estudios, que propondrán variados protocolos de manejo y el surgimiento de nuevos insumos, ampliando las posibilidades del sector productivo, decidimos transitar ese camino y aportar nuestro grano de arena para poder dar respuesta a las dificultades que encontraban los clientes pioneros que se enfrentaron con la alta tasa de mortandad de las plantas, poco o lento poder cubritivo, escasa variedad de material vegetal, enfermedades que por estar en una zonas pobladas no podían tener el mismo control sanitario, dificultad de adaptación de las especies a condiciones tan dispares como alturas, vientos, polución, o sistemas de riego¬; así como la falta de una oferta especializada. Fue necesario pensar en una floricultura distinta y adaptamos el protocolo productivo a esa necesidad: para una ciudad sustentable, una producción sustentable. Ante este nuevo mercado, nos propusimos acercar la agricultura a las ciudades y fundamos BiotaUrbana, una creación y sucesión de productos y servicios especializados, que acompaña la evolución del mercado, respetando los sistemas ecológicos, con tendencia a producir cada vez en forma más específica. Como empresa de triple impacto, eco del actual desafío, apostamos a un conocimiento integrado y al desarrollo tecnológico aplicado. Por un lado, se trabajó con las plantas usadas en las nuevas bioconstrucciones, su propagación y producción, observando los tamaños más apropiados para cada tipo de sistema y la respuesta de las especies a los distintos ambientes, que podían variar por sus factores climáticos, alturas o ángulos de exposición, como así también por las diferentes propuesta de riego.

Otro tema de importancia fue la obtención de un plantín que al ser implantado en su lugar definitivo, tenga un mayor poder cubritivo. Y por otro lado, trabajamos en una planificación global que incluye el asesoramiento, el desarrollo de sustratos para el crecimiento y la investigación del desempeño de nuevas especies que puedan ser incorporadas a la lista. Además, de acompañar al cliente con el seguimiento técnico de los proyectos instalados y de proveer las plantas producidas para cada diseño en particular. Todas medidas tendientes a reducir gastos de reposición para nuestros clientes. La observación in situ de obras emplazadas nos permitió adquirir una expertise en el seguimiento técnico, manejo y mantenimiento del material vegetal dispuestos en las ciudades, integrando el circuito productivo y asegurando una trazabilidad desde la idea proyecto y planificación junto al cliente, hasta la obtención del producto terminado, para el disfrute de las personas. Es un privilegio saber que nuestro trabajo contribuye al bienestar social, ambiental y que además, es lo que nos gusta.

Además de proponer nuevas líneas de investigación, desarrollos y producción a pedido, contamos con dos áreas productivas, una de especies para techos verdes y otra para jardines verticales. Recientemente incorporamos las plantas nativas seleccionadas por el INTA para techos verdes, ampliando las variedades ofrecidas y en la actualidad estamos ensayando con plantas aromáticas. Estudiamos la posibilidad de usar cenizas volcánicas, como sustratos alternativos con buenos resultados, en el laboratorio de Sustratos de la Facultad de Agronomía de la UBA y formamos parte de la incubadora, revalorizando en este camino la formación académica que acompaña nuestro crecimiento.

Las ciudades, la agricultura urbana y las producciones especializadas se redefinen, para transformar el gris en verde y vida.