REVISTA BIMESTRAL
OCTUBRE - NOVIEMBRE 2018 I NUMERO 158
BIO ECONOMIA
» Comisiones
» Capacitaciones

 

Bioeconomía es Biomasa
más Conocimiento
Importancia de Desarrollar Recursos
Humanos altamente capacitados



 
.
   
Ing. Agr. Fernando Vilella
M.N. 09006 * 01 * 01
Vicepresidente CPIA. Director del Programa de Bioeconomía y del Posgrado en Bionegocios Sostenibles de FAUBA
 
   

Las plantas interceptan luz solar y a través de la fotosíntesis generan tejidos y órganos conformando una biomasa constituida por múltiples y diversas moléculas. De ellas sólo aprovechamos una parte para nuestra alimentación, vestido, industrias y energía. El resto de las mismas ricas en energía, biomoléculas valiosas, productos medicinales, o insumos industriales son desaprovechadas por falta de conocimientos, tecnologías, logística o infraestructura. En cereales u oleaginosas sólo usamos sus granos, de los animales sus músculos y alguna víscera, de un árbol en el aserradero el 55 % del volumen de madera, de la frutihorticultura desechamos sin uso más del 30 % de lo cosechado y así en todos los rubros productivos.

La bioeconomía es un nuevo paradigma de las ciencias económicas, biológicas y agrícolas. Puede ser entendida como toda actividad económica basada en la biología, la biotecnología y la agronomía, destinada a la producción y transformación sostenibles de la biomasa renovable en alimentos, energía, productos medicinales, materiales y productos químicos para la industria, la agricultura y la ganadería.

Mientras la sociedad global se encuentra en la transición hacia un nuevo paradigma económico caracterizado por la inclusión social, la eficiencia en el uso de los recursos naturales y las bajas emisiones de dióxido de carbono (CO2), el desarrollo de empresas en la bioeconomía (bionegocios) es una prioridad estratégica para la mayoría de las naciones del mundo porque permiten, por un lado, reducir la dependencia en petróleo, y por el otro, atenuar el impacto ambiental de la actividad humana.

Hoy en día, la humanidad explota el 150% de la biocapacidad del planeta provocando desajustes severos, que de continuar "business as usual" alcanzará el 200% en 2030. Esto equivale a decir que para satisfacer la creciente demanda de la humanidad, necesitaríamos de dos planetas Tierra: un proceso que resulta insostenible. Los bionegocios se presentan como una alternativa para reducir la huella ecológica, desacoplando el crecimiento económico del impacto ambiental. Por lo tanto, el desarrollo de bionegocios se basa en la innovación y el agregado de valor a la biomasa renovable producida en ecosistemas sostenibles.

Cuando hablamos de Bioeconomía lo hacemos pensando en sustentabilidad en sus tres dimensiones relevantes, la económica, la ambiental y la social, a la que debemos agregar un comportamiento ético en los empresarios, funcionarios y académicos. Es también un modelo de desarrollo territorial. Considerándose central en la constitución y el logro de los nuevos objetivos para el desarrollo, sintetizados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Argentina tiene sólo el 0,6 % de la población global y posee más del 2% de la biocapacidad del planeta (el triple por habitante medio mundial) y numerosas y diversas fuentes de biomasa para un desarrollo sostenible de los bionegocios, incluyendo la alta capacidad de los profesionales que llevan a cabo, junto a los productores, los procesos productivos.

Tanto la formación de profesionales altamente capacitados, como la innovación y actualización, son eslabones fundamentales en el desarrollo integral de la Bioeconomía en el país e implican los procesos de generación y aplicación del conocimiento científico-tecnológico al sector productivo y social. Los avances tecnológicos en materia de producción y procesamiento de biomasa se traducen en el desarrollo de nuevos nichos económicos, la diversificación productiva y la elaboración de productos de alto valor agregado. Ello permite aumentar la competitividad de las empresas nacionales y abre amplias perspectivas para el desarrollo social y el fortalecimiento de las economías regionales. La biotecnología está cumpliendo un rol fundamental en este proceso de crecimiento productivo y económico, uso racional de recursos y producción consciente.

Con el objetivo de generar reconocimiento y colaborar en la formación de investigadores, funcionarios y empresarios comprometidos con estos temas, en los últimos años hay que destacar al ex Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva que desde su creación realizó numerosas y muy buenas congresos internacionales, nacionales y regionales, de gran impacto en todos los niveles. Uno de los productos institucionales más importantes es la creación del Programa Interministerial de Bioeconomía que a partir de las iniciativas del MINCyT y el MINAGRO lograron atraer a todos los Ministerios involucrados en estos temas.

Otra institución relevante es el INTA, fundamentalmente el grupo de Castelar coordinados por Jorge Hilbert, que, con un gran empuje y dinamismo, generan información local entre ellos de las huellas e impactos de cadenas o sectores, que permiten, al momento de las negociaciones internacionales, contar con información científica adecuada.

También recientemente se creó la Comisión Nacional Asesora en Biomateriales, destinada a brindar asesoramiento técnico y sectorial para promover la producción y consumo de biomateriales generados a partir de materias primas agroindustriales.

A nivel provincial hay avances, como el primer plan provincial de Bioeconomía que el Ministro Leonardo Sarquis llevó adelante en Buenos Aires, o iniciativas semejantes en Santa Fe y Córdoba entre otras.

A nivel universitario recientemente la Facultad de Agronomía (FAUBA) ha creado un nuevo Programa de Bioeconomía y el primer posgrado basado en esta conceptualización, la Actualización en Bionegocios Sustentables. Su objetivo es formar profesionales con una formación interdisciplinaria, futuros líderes del sector de los bionegocios, que conociendo y entendiendo al resultado del laboratorio, son capaces de generar un nuevo producto en el mercado.

Hay que destacar un exitoso programa de difusión y capacitación a distancia, gratuito y masivo, que el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Innovación Tecnológica con coordinación de Pablo Nardone lanzó el año pasado y en el que en sucesivas inscripciones han participado más de 3000 interesados. Están lanzando su nivel dos en la brevedad.

Todas estas iniciativas tienen como sustento generar recursos humanos calificados, instalar en la agenda pública su relevancia e impacto en el desarrollo del territorio, todo ello justificado por:
> La oportunidad de posicionar al país en el liderazgo del nuevo paradigma bioeconómico, basado en la biotecnología.
> La diversidad de agroecosistemas con capacidad de producir biomasa en forma rentable, sostenible y racional.
> La amplia investigación básica de excelencia para la transformación de biomasa en alimentos, energía, materiales y productos químicos.
> La necesidad de formar recursos humanos capacitados para transformar este potencial de recursos naturales y humanos en bienestar para la sociedad.
> La necesidad de desarrollar nuevas cadenas de valor que generen competitividad para los nuevos bioproductos.
> La necesidad de concretar y dar forma a la comercialización internacional de productos cada vez más diferenciados y elaborados, en especial como sostén de las pymes y cooperativas vinculadas al sector. > Una visión altamente comprensiva sobre los nuevos avances y tendencias que afectarán y regirán los mercados internacionales de bioproductos en los próximos años.

Para el logro de estos objetivos se necesitan políticas y funcionarios que miren el largo plazo, profesionales capacitados que sepan trabajar en equipo, investigadores que generen tecnologías y empresarios que arriesguen su capital, tiempo y talento en generar nuevos productos a precios competitivos en nuestro país y el mundo.

Es un gran desafío cultural y una apuesta a un futuro mejor. Con esfuerzo lo lograremos.