REVISTA BIMESTRAL
DICIEMBRE 2018 - ENERO 2019 I NUMERO 159
SENASA Y LOS PROFESIONALES
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La necesidad de las Buenas Prácticas Agrícolas
en los sistemas productivos


 
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Ing. Agr. Mónica Spinetta
M.N. 11916*01*01
Departamento de Gestión Ambiental del Senasa
 
   


Las normas de higiene y de ambiente deben ser tenidas muy en cuenta en el proceso de producción de frutas y hortalizas. Los productores deben reducir y gestionar los riesgos sanitarios que puedan afectar la salud de las personas y/o producir impacto en el ambiente.
En tal sentido, para efectuar las acciones de manera responsable se deben seguir los lineamientos de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).

La Ley 27.233, en sus artículos 3° y 4°, establece perfectamente la responsabilidad de los actores de la cadena agroalimentaria:

Artículo 3.- Será responsabilidad primaria e ineludible de toda persona física o jurídica vinculada a la producción, obtención o industrialización de productos, subproductos y derivados de origen silvo-agropecuario y de la pesca, cuya actividad se encuentre sujeta al contralor de la autoridad de aplicación de la presente Ley, el velar y responder por la sanidad, inocuidad, higiene y calidad de su producción, de conformidad a la normativa vigente y a la que en el futuro se establezca. Esta responsabilidad se extiende a quienes produzcan, elaboren, fraccionen, conserven, depositen, concentren, transporten, comercialicen, expendan, importen, o exporten animales, vegetales, alimentos, materias primas, aditivos, alimentarios, material reproductivo, alimentos para animales, y sus materias primas, productos de la pesca y otros productos de origen animal y/o vegetal que actúen en forma individual, conjunta o sucesiva, en la cadena agroalimentaria.

Artículo 4.- La intervención de las autoridades sanitarias competentes, en cuanto corresponda a su actividad de control, no exime la responsabilidad directa o solidaria de los distintos actores de la cadena agroalimentaria respecto de los riesgos peligrosos o daños a terceros que deriven de la actividad desarrollada por éstos. La salud humana es un motivo de alta preocupación en las funciones indelegables del Estado, que asume un rol activo en el diseño y ejecución de políticas públicas para los sectores productivos, dado que la actividad repercute en toda la cadena agroalimentaria.

 
 

La producción primaria y manipulación de frutas y hortalizas efectuada de manera inadecuada, se transforma en una fuente de pérdida de inocuidad del producto, obligando a desarrollar mecanismos eficientes de control, así como precauciones para evitar la contaminación de estos productos.

En la cadena agroalimentaria, los productores son actores de relevancia, por lo cual la capacitación juega un papel destacado, ya que a través de ella, se trasmiten los conocimientos y las herramientas necesarias para implementar las BPA.

Es de destacar los logros obtenidos por el trabajo interinstitucional en materia de BPA a través de la Red BPA que reúne a más de 55 instituciones públicas y privadas, que representan los distintos sectores de la cadena agroalimentaria. El trabajo exitoso es producto de los consensos logrados que han permitido elaborar documentos referenciales de BPA, destacándose directivas para Cultivos Intensivos, Cultivos Extensivos, así como recomendaciones sobre normativas que regulen aplicaciones de productos fitosanitarios.

Situación

En las últimas décadas, la tendencia sobre las demandas del consumidor, no sólo se enfocan en la diversidad y cantidad, sino que han dado muestra de que cada vez hay más exigencias respecto a la inocuidad y la calidad de los alimentos que se comercializan y, en particular, de aquellos que van directamente de la producción a la mesa del consumidor.

 
 

Por ello, a través de su normativa, mecanismos y acciones, el Senasa está presente desde un principio verificando la inocuidad en la producción frutihortícola, con su Sistema de Control de Frutas y Hortalizas (SICOFHOR), establecido por la Resolución Senasa N° 637/2011, cuyos muestreos están orientados a detectar la presencia de contaminantes químicos y microbiológicos en muestras de hortalizas, en especial de hoja.

Asimismo, para afianzar estas acciones, la Secretaría de Gobierno de Agroindustria de la Nación estableció un marco normativo obligatorio para las BPA, a través de la Comisión Nacional de Alimentos (CONAL).

Las Buenas Prácticas en la producción frutihortícola de carácter obligatorio, forman parte del Código Alimentario Argentino CAA, con un fuerte soporte normativo que lo antecede, como es la Resolución N° 71/99 de la ex Secretaría de Agricultura Ganadería, Pesca y Alimentación, que aprobó la Guía de Buenas Prácticas de Higiene y Agrícolas para la producción primaria (cultivo-cosecha), empacado, almacenamiento y transporte de hortalizas frescas, de carácter recomendatorio.

También la Resolución N° 510/2002, que aprobó la Guía de Buenas Prácticas de Higiene, Agrícolas y de Manufactura para la producción primaria (cultivo-cosecha), acondicionamiento, empaque, almacenamiento de frutas frescas y transporte, también de carácter recomendatorio. Sumadas a la Resolución Senasa N° 637/2011 que reglamenta el funcionamiento del SICOFHOR y las normas de rotulación, identificación y trazabilidad.

El Senasa trabaja en forma permanente a través de su respaldo normativo, sistemas de monitoreo y control y con actividades de capacitación, difusión y sensibilización ante los distintos actores del sector productivo.

Los profesionales de BPA del Senasa, promueven la seguridad alimentaria, ambiental y productiva en el sector frutihortícola, realizando jornadas informativas, charlas y capacitaciones en las que incentivan a cambiar algunos hábitos y aspectos culturales y tomar conciencia sobre los buenos resultados de trabajar correctamente.

Curso

Con la obligatoriedad de las BPA, se desarrolló un Curso de Formador de Formadores para su aplicación, en el cual, el Senasa trabaja activa e interdisciplinariamente con la Secretaría de Gobierno de Agroindustria de la Nación y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

El objetivo de esta capacitación es que el participante adquiera los conocimientos necesarios para capacitar e implementar las BPA en territorio, constituyéndose al mismo tiempo en un agente de difusión y promotor de herramientas, procesos y prácticas tendientes a reducir los riesgos de ocurrencia de contaminaciones biológicas, químicas y físicas que puedan poner en riesgo la salud humana.

La modalidad de este curso es virtual, se emplea la plataforma del Senasa y los docentes pertenecen a las tres instituciones. Comprende 8 módulos (uno es el Aula Virtual y los 7 restantes son los 7 puntos obligatorios de la norma), y los destinatarios son ingenieros agrónomos, técnicos y profesionales de carreras afines. El primer curso cuenta con 300 participantes. Los futuros capacitadores figurarán en forma automática en un registro de acceso libre para que los productores puedan acceder a su asesoramiento en todo el país.