REVISTA BIMESTRAL
ABRIL - MAYO 2020 I NUMERO 167
Nuestro 2019 - Emprendiendo 2020
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Cálculo
de Huellas ambientales en el agro


 
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Ing. Agr. MSc. Jorge Antonio Hilbert
M.N.09337*01*01

Profesional Asesor de Nivel Internacional en Gestión de Actividades de Innovación
 
   

Los consumidores actuales ejercen cada vez más presión para que la agroindustria exportadora mejore su performance medioambiental. Hoy la ecoeficiencia de las prácticas productivas del agro constituye una condición necesaria y estratégica para el desarrollo del país. Exponemos aquí las metodologías de evaluación de huellas ambientales aplicadas a nivel internacional, y la necesidad que tiene la Argentina de adecuarlas, para ser más sostenible y, además, mejorar la rentabilidad del sector.

Conceptos básicos del análisis de ciclo de vida. Huella de carbono e hídrica. Tasas de retorno energético.

En los últimos años, se han consolidado las metodologías de evaluación de impacto ambiental, conocidas bajo la denominación común de “huellas” ambientales, que permiten evaluar de forma sistémica los procesos de producción de productos y servicios en todo su ciclo de vida, para comprender cómo se relacionan con el ambiente. Se valoran cuánto y qué tipo de recursos consume, si puede o no optimizarse su funcionamiento, distribución o disposición final, si sus piezas pueden ser recuperadas total o parcialmente, si puede consumir menos energía o recursos materiales durante su producción o uso, si en una comparación integral resulta mejor o peor que sus alternativas (ejemplos de comparaciones entre diferentes tipos de energías renovables, o evaluación de materiales alternativos para funciones equivalentes, o impactos ocultos en sistemas “sustentables”, entre otros).

El marco metodológico referencial de Análisis de Ciclo de Vida constituye un enfoque sistémico y complejo de evaluación de uso, cargas e impactos de todo el intercambio existente entre los sistemas productivos y el medio ambiente del territorio donde se sitúan. A tales efectos, la metodología empleada en los casos que no se cuente con datos locales, bases de datos Internacionales de referencia de tales intercambios, construidos para procesos de producción y productos originados en países desarrollados, con sus especificidades agroecológicas y tecnológicas.

Oportunidades que brinda el desarrollo de estudios de este tipo para la mejora de la eficiencia y rentabilidad así como la reducción del impacto ambiental

El contexto económico del país requiere de un fuerte incremento de la competitividad del sector de la bioeconomía para aprovechar la oportunidad que presenta el mercado mundial de productos de origen biológico, y la vía parece ser la intensificación sustentable del sector bioindustrial. Profundizar el proceso de intensificación de la producción de biomasa agropecuaria dinamizará los cambios en el uso de la tierra y la presión sobre los recursos naturales, precisamente porque las cadenas agroalimentarias y agroindustriales son intensivas en su uso. En virtud de ello, reconociendo que dicho escenario continuará intensificándose, el desafío que se presenta para Argentina es promover que dicho proceso de crecimiento e intensificación sea sostenible.

 
   

Pero la dimensión de sostenibilidad del desafío planteado para el país ha de entenderse no sólo desde el punto de vista ambiental, sino también desde su sentido económico, pues en vista de los procesos globales de cambio ambiental, los mercados han tomado conciencia de la dimensión de impacto ambiental de los procesos de intensificación y han comenzado a valorizar positivamente a las empresas con buenas gestiones ambientales de sus procesos productivos y a penalizar a las que no la tienen. Como consecuencia, la agroindustria exportadora se ve cada vez más presionada por consumidores y reguladores para mejorar su performance medioambiental, a través de estándares y certificaciones. El desafío para Argentina es producir más bioproductos con menos recursos, acompañado de un menor impacto global en los ecosistemas. Así, la ecoeficiencia de las prácticas productivas agroindustriales a toda escala (empresa, cadena, territorio) constituye una condición necesaria estratégica para la sostenibilidad del camino de desarrollo del País.

Oportunidades y amenazas que presentan las huellas ambientales

Argentina, como muchos otros países con carencias en esta temática, tiene ausencia de valores de referencia de impacto ambiental en muchos de sus productos estratégicos exportables si bien en los últimos años se ha avanzado en el estudio de varios de ellos abarcando commodities agropecuarios y productos agroindustriales. Puesto que muchos países importadores los precisan para determinar el impacto de sus productos industrializados, existe un imperativo a la generación de estos valores con criterios y datos propios. En determinados mercados el ingreso y competencia de nuestros productos está condicionado por el cumplimiento de determinadas exigencias como por ejemplo en el caso de los biocombustibles la reducción de determinado porcentaje de dióxido de carbono tomado como referencia los valores de los combustibles fósiles. Existe, entonces, la imperiosa necesidad a nivel nacional de validar y adecuar en forma consensuada interinstitucionalmente los desarrollos metodológicos internacionales con el propósito de proporcionar información ambiental consistente de productos nacionales, que sea de referencia en los inventarios Internacionales. Son prioritarios la producción de Energía, y los productos agropecuarios y agroindustriales.

Desarrollo de ejemplos sobre la base de estudios que se vienen realizando hace 10 años en el sector agrícola y agroindustrial

A lo largo de los últimos 10 años el INTA y otras instituciones ha acumulado una larga experiencia en este campo. Los primeros estudios se realizaban sobre modelos teóricos con un gran porcentaje de indeterminación. El trabajo coordinado con cámaras y empresas ha permitido lograr y consolidar herramientas de cálculo específicas y ajustar criterios. Los ámbitos de análisis se han ido complejizando abarcando una serie importante de productos generados a partir de diferentes fuentes de biomasa desarrollados por este sector de la bioeconomía. Los indicadores más trabajados han sido los niveles de emisiones, la huella hídrica y los balances energéticos.

 
   

Este trabajo ha sido el fundamento del avance de nuestros productos en mercados de alta exigencia así como la presentación de valores de caracterización nacionales. En los últimos años se incorporaron nuevas herramientas de cálculo complejo que han permitido ampliar el campo de análisis y estudiar otro tipo de indicadores.

Metodologías de análisis, planillas de cálculo y software especializados. Bases de datos

La forma en que los productos o servicios pueden desarrollar y comunicar su perfil ambiental ha ido ajustándose a través de la existencia de normas y sistemas de certificaciones que comprenden los impactos del producto o servicio a lo largo de su ciclo de vida, y que fueron motorizados principalmente por países desarrollados. Actualmente se encuentran homologados por la familia de normas ISO 14040, bajo el marco metodológico sistémico de Análisis de Ciclo de Vida (ACV): Huella de Carbono (ISO 14044; 14067; 14069); Huella Hídrica (ISO 14046), Ecoetiquetas (ISO 14025), sobre las que se apoya el esquema de certificación EPD/PCR, entre otras (GHG Protocol, BSi, Global Compact, etc). El desarrollo de este tipo de trabajos, requiere la existencia de bases de datos o inventarios de ciclo de vida nacionales transversales a todos los sectores productivos (energía, transporte, industria, agroindustria, etc.), que reúnen la información suficiente para avanzar en la consecución de perfiles ambientales de productos estratégicos, fundamentalmente en mercados internacionales, donde estos esquemas de comunicación de información ambiental de producto, son cada vez más requeridos.

La forma de cálculo se realiza mediante el armado de planillas de cálculo especialmente diseñadas para cada caso en particular o mediante el empleo de programas de cálculo específicos que reúnen los cálculos y recurren a bases de datos establecidas para obtener información referente a factores de diferente tipo.

La necesidad de armonizar criterios, metodologías y supuestos que afectan el resultado de este tipo de estudios ha llevado al desarrollo de todo un sistema basado en las normativas ISO de ecoetiquetado. La Declaración Ambiental de Producto, DAP (del inglés, Environmental Product Declaration, EPD), es un documento o informe normalizado que proporciona información cuantificada y verificable sobre el desempeño ambiental de un producto, un material o un servicio. Estas herramientas se utilizan para valorar el impacto ambiental a lo largo del ciclo de vida en conformidad con la Norma Internacional UNE-EN ISO 14025.

Las DAP son aplicables a todos los sectores, desde el automovilístico hasta la electrónica, y ofrece una manera científica y neutral de valorar un producto desde una perspectiva ambiental en términos de:
> Datos del ACV en forma de categorías de impacto, como por ejemplo potencial de calentamiento global o agotamiento de recursos.
> Otra información del ciclo de vida, como por ejemplo los consumos energéticos de recursos fósiles o renovables en cada etapa.
> Información sobre emisiones contaminantes en la fabricación o contenido de sustancias peligrosas.
> Otra información adicional, como por ejemplo prestaciones del producto relacionadas con aspectos ambientales (por ejemplo aislamiento térmico), sistemas de gestión ambiental o del ecodiseño en la organización, modo de gestionar el fin de vida útil del producto, etc.

Figura Portal de los PCR y EPD

El Análisis de ciclo de vida sobre el cual se basan estas declaraciones debe ser realizado conforme con las Normas Internacionales ISO 14040 e ISO 14044, así como con las Reglas de categoría de producto (RCP) Product Category Rules (PCR) particulares que apliquen a la familia de productos pertinente. Es necesario contar con unas RCP para poder desarrollar una DAP.

La DAP debe incluir, al menos, la información siguiente [ISO 14025, 7.2]: identificación de la organización que elabora la DAP, descripción e identificación del producto, identificación del Programa en que se han verificado las DAP, código de registro en el Programa, fecha de publicación y período de validez, identificación de las RCP, identificación de las etapas del ACV cubiertas, los datos del ACV, ICV o módulos de información, datos del análisis de inventario del ciclo de vida (ICV) de acuerdo con las RCP, consumo de recursos, incluyendo energía, agua y recursos renovables, emisiones al aire y vertidos al agua y al suelo, resultados de los indicadores del análisis del impacto del ciclo de vida (AICV), otros datos tales como las cantidades y los tipos de residuos (desechos) producidos (residuos peligrosos y no peligrosos), Las DAP se verifican en el marco de Administradores de Programa, es decir un organismo que gestiona un programa de declaraciones ambientales tipo III. Las DAP forman parte de la familia de Etiquetas ecológicas y declaraciones ambientales para productos y servicios definidas en la serie de Normas Internacionales ISO 14020.

¿Cómo comenzar? Oportunidades profesionales en el sector agrícola y agroindustrial

Los cálculos de huellas ambientales constituyen un detallado ejercicio contable; la diferencia radica en los ingresos y egresos que en este caso no se expresa en signos monetarios, sino en volúmenes y pesos físicos empleados en cada una de las actividades del establecimiento. Por esta razón es fundamental comenzar con la implementación de un cuidadoso sistema de registro que nos permita establecer con certeza la cantidad de insumos empleados y, por otro lado, la totalidad de productos generados y exportados desde el establecimiento. Esto luego facilita una etapa clave del cálculo denominado inventario. En el mismo se contabilizan, para un determinado ejercicio definido previamente y para cada tipo de producto, todos los insumos físicos y energéticos empleados para su producción. En el caso de haber coproductos y residuos también se contabilizan y caracterizan a fines de tener en cuenta su impacto ambiental. Con este inventario, el profesional convierte luego las unidades físicas en impactos diversos, de acuerdo al tipo de huella y estudio que se pretende realizar. A modo de ejemplo, si se pretende calcular la huella de carbono se aplica a cada insumo un factor de emisión que convierte a todos los valores en unidades de dióxido de carbono. Esta es la unidad elegida para expresar este indicador. Finalmente, la relación entre la totalidad de emisiones dividido por el producto generado permite caracterizarlo expresando el valor de emisión por unidad de producto como ejemplo tonelada de un grano en particular.
El profesional agropecuario constituye una pieza fundamental en este proceso ya que lo conoce, así como las variables que están en juego.

Oportunidades para la mejora de la eficiencia y rentabilidad así como la reducción del impacto ambiental

Los estudios descriptos de acuerdo a la experiencia acumulada con las empresas no sólo se limitan a los fines de caracterizar o lograr determinada certificación. El proceso de aprendizaje y estudio de los diferentes procesos de producción y transformación permite detectar aquellos que son críticos por su impacto para lograr mejoras significativas. Estas mejoras no sólo tienen un impacto positivo ambiental sino que se correlacionan positivamente con mejoras en la rentabilidad al reducir la cantidad de insumos y desperdicios y mejorar las ecuaciones económicas. También se han dado casos del surgimiento de nuevos productos logrados a partir de la captura y transformación de líneas que se consideraban un desperdicio.
Por último, la caracterización y mejora continua permite el avance hacia nuevos mercados de exportación tan necesarios para lograr un balance comercial positivo.

En resumen, esta actividad constituye para el profesional una nueva oportunidad de ampliar su campo de acción ayudando a lograr una visión sistémica y comprensiva de los sistemas de producción que viene manejando.