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Abr - May 2021  

Número 173


Ing. Agr. Cecilia Catenaccio

Coordinadora General de Programas Fitosanitarios, DSV del Senasa.

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GESTIÓN INTEGRADA DE PLAGAS. ABORDAJE PARTICIPATIVO Y NUEVAS METODOLOGÍAS DE TRABAJO.

Sabemos que las plantas son parte fundamental de la vida: son alimento y parte de la economía del país y del sustento de las familias. En el “Año Internacional de la Sanidad de las Plantas”, desde la Dirección de Sanidad Vegetal (DSV) se expone como la sanidad vegetal constituye su propósito y a la vez su gran desafío.

Desde la Dirección de Sanidad Vegetal (DSV) celebramos que 2020 (extendido al primer semestre 2021) haya sido declarado por las Naciones Unidas como “Año Internacional de la Sanidad Vegetal”. Esto nos permite exponer el para qué y el porqué de nuestras tareas, y también mostrarle al país y al mundo la importancia que representan las plantas en nuestra vida cotidiana. 

Toda historia tiene un comienzo…

La importancia que reviste la Sanidad Vegetal en la República Argentina es de larga data. Un claro ejemplo fue la Ley Nacional N°3708, que estableció la obligación de implementar medidas conducentes a la extinción de la plaga langosta en todo el país, por parte del Estado Nacional. Esto tuvo como consecuencia la elaboración de normas específicas para el control de plagas y fue el comienzo de la ordenación de la sanidad vegetal en nuestro país.

A principios del siglo XX, y mediante el Decreto Ley Nº 6704 de agosto de 1963, se reitera la responsabilidad institucional del Estado en las problemáticas sanitarias tendientes a prevenir y disminuir los efectos que producen las plagas en los cultivos.
Sin embargo, es a partir del acuerdo sobre las Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (1995), donde cambian las reglas de juego en el comercio internacional y las exigencias de los países en materia fitosanitaria. Este nuevo escenario requiere de instituciones públicas capaces de asumir nuevos compromisos y atender a las demandas planteadas por el sector privado ante las exigencias de los mercados. Y que también puedan dar respuesta rápida a eventuales ingresos de plagas ausentes, para evitar que se establezcan en el territorio, y a las explosiones demográficas de plagas presentes que pudieran darse. 



FUENTE: SENASA


A partir de la Ley Senasa N° 27233 se crea el Sistema Nacional de Control, donde todos los actores de la cadena productiva son responsables del control de plagas para así evitar su dispersión. Así es que la estrategia de manejo de una plaga determinada es acordada previamente con los administrados en forma constructiva y colaborativa.
A partir de este largo camino recorrido, la sanidad vegetal ha adquirido un rol protagónico, especialmente en los últimos 15 años.

Cambios en el abordaje: gestión integrada de plagas

El Año Internacional de la Sanidad Vegetal propone una mirada y una acción integral, y así lo entendemos desde Senasa.
Las plagas no están aisladas del mundo y nuestra labor tampoco. Es por ello que la Dirección de Sanidad Vegetal está trabajando desde un abordaje integral. ¿Qué significa esto? En primera instancia, entender que era necesario trabajar en el manejo de las mismas desde un abordaje más dinámico, sistémico e integrador. 



FUENTE: SENASA


Este proceso de cambio generó un análisis interno institucional, con una revisión de roles, una concepción diferente en el enfoque de los programas fitosanitarios existentes y la sistematización de acciones en territorio ante un brote, irrupción de una plaga presente o ausente. También llevó a consolidar equipos de trabajo con capacidades técnicas instaladas, con el fin de contribuir al desarrollo y posicionamiento de los sectores productivos con respecto a la sanidad de sus productos. La participación del sector privado, principales interesados en mantener la sanidad de sus cultivos, representa un cambio fundamental en el abordaje del manejo de plagas, teniendo en cuenta no sólo el impacto económico de cada región, sino la idiosincrasia de los involucrados y el impacto en el medio ambiente.
La detección temprana de la plaga y la dinámica poblacional de la misma constituyen herramientas fundamentales para las acciones de control de manera inmediata. Los resultados provenientes de la red de monitoreo oficial en tiempo y forma son un termómetro para implementar estrategias de control (erradicación, contención, supresión) acorde a los sistemas y estratos productivos en las diferentes regiones del país, con un enfoque de sustentabilidad y competitividad. Los Programas Fitosanitarios Oficiales contribuyen y dan apoyo a las certificaciones fitosanitarias de exportación, para la elaboración de los protocolos acordados entre las partes.

La Gestión Integrada pone especial atención en conseguir el desarrollo de cultivos sanos con la menor alteración posible de los agroecosistemas y en fomentar prácticas de control amigables con el ambiente. Implica un conocimiento de todos los métodos de protección disponibles y la integración con medidas adecuadas para evitar el desarrollo de las plagas, manteniendo el uso de productos fitosanitarios y otras formas de intervención en niveles justificados, económica y ecológicamente, a fin de minimizar los riesgos para la salud humana y el ambiente. Además de los aspectos sanitarios, se tienen en cuenta los sociales, culturales y ambientales. Esto facilita el acceso de los usuarios a los servicios y beneficios aportados desde dichos programas, tanto para aquellos productos destinados al mercado externo como al mercado interno, integrando el aspecto sanitario a la cadena de valor.  

Programas Fitosanitarios: nuestra mejor herramienta para abordar la sanidad vegetal

Siguiendo estos lineamientos, los programas fitosanitarios oficiales van adoptando prácticas de control más amigables, con un impacto mínimo, tales como prácticas culturales adecuadas, control biológico, bioinsumos, técnica de confusión sexual (TCS), técnica del insecto estéril (TIE), trampeo masivo, etc., metodologías que deben ir transfiriéndose y deben ser adoptadas por los sectores productivos. 



FUENTE: SENASA


En cuanto a la aplicación de un producto químico, se deben evaluar las características del mismo en cuanto a su especificidad, residuos, generación de resistencia, interacción con organismos benéficos y efectos secundarios para la salud humana y el ambiente en general, teniendo en cuenta la disposición final de envases vacíos mediante planes integrales con los municipios, provincias y el sector privado.

La DSV y la DAyB han coordinado encuentros con la (CABIO),Cámara Argentina  que representa al sector de los BIOINSUMOS con la finalidad de buscar herramientas alternativas amigables con el medio ambiente y con el operario, para incorporar a los Programas Nacionales. 
https://www.argentina.gob.ar/noticias/uso-de-bioinsumos-para-el-control-de-plagas-agricolas-de-alto-impacto

Cabe destacar que cada programa cuenta con un propósito u objetivo general (la razón de “ser” de ese programa) y una serie de soluciones propuestas con objetivos específicos, metas, productos, indicadores y la asignación de recursos necesarios. Para implementar un programa oficial, es fundamental que los productores involucrados estén inscriptos en el Registro Sanitario de Productores Agropecuarios de Senasa (Renspa), clave para la definición de acciones en terreno. Asimismo, permite una rápida respuesta ante una emergencia fitosanitaria y vincula al productor con las políticas fitozoosanitarias que impulsa el Estado Nacional.

Todo programa está organizado en componentes a fines de planificar las acciones a seguir y fijar los roles específicos de cada parte ejecutora. Es así que, en general, cuentan con componentes como la vigilancia para áreas libres de la plaga, el monitoreo para áreas con presencia de la misma, las medidas de control adecuadas, la fiscalización de éstas, la validación y transferencia de nuevas tecnologías, la capacitación y la difusión. La información que generan los programas debe ponerse a disposición de todos los actores involucrados y, asimismo, cooperar en el intercambio de la misma, de acuerdo al principio de transparencia.

Programas fitosanitarios desarrollados por la Dirección de Sanidad Vegetal 

> Programa Nacional de Control y Erradicación de Mosca de los Frutos (PROCEM).
> Programa Nacional de Supresión de Carpocapsa (PNSC).
> Programa Nacional de Prevención y Erradicación de Lobesia Botrana (PNPYELB).
> Programa Nacional de Sanidad Forestal (PNSF).
> Programa Nacional de Langostas y Tucuras. 
> Programa Nacional de Prevención y Erradicación del Picudo.
> Programa Nacional de Prevención del HLB (PNPHLB).
> Sistema de Gestión Centros de Tratamientos Cuarentenarios. 

Para mayor información sobre los mismos, los invitamos a visitar nuestra página web: https://www.argentina.gob.ar/senasa