INDICE

Jun - Jul 2020  

NUMERO 168


Dr. Roberto Octavio Rapela
Mat. 39889

Presidente de CABIO

Ing. Agr. Natalia Curcio
MN 17923*11*01

Gerente de CABIO

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Desafíos y oportunidades para los Bioinsumos en Argentina

¿Qué rol juegan los bioinsumos en el escenario agropecuario actual? ¿Cómo evolucionarán estos sistemas? Desde la Cámara Argentina de Bioinsumos (CABIO) se desarrolla el rol central de estas herramientas y el gran desafío que plantea su aporte a la sustentabilidad y sostenibilidad. Además, la necesidad de contar con un sector organizando y capacitado, que pueda trabajar sobre nuevas propuestas, para profundizar en el manejo y aplicación de estos sistemas biológicos dinámicos que requieren de un gran entrenamiento.

La Cámara Argentina de Bioinsumos (CABIO), ha sido creada con el objeto de dar visibilidad a un sector que se encuentra en pleno crecimiento y que necesita estar fuertemente comunicado, interconectado e informado para desarrollarse en competitividad. Se creó con el acompañamiento y apoyo del Comité Asesor de Bioinsumos de Uso Agropecuario, (CABUA), para conformar de este modo la representación del sector productor de bioinsumos, que ha involucrado desde sus inicios a todos los actores. Ha consolidado vínculos con organismos centrales como el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) organismo, que ha dado una fuerte cooperación e incluido sistemáticamente la temática en sus objetivos centrales de trabajo.

 
   

La organización se encuentra representada e integra ámbitos de discusión internacionales como Bio Protection GLOBAL, del cual hoy es miembro. Es imprescindible trabajar en el ámbito internacional para favorecer el crecimiento y alcanzar nomenclaturas comunes, que faciliten el comercio. Podríamos decir que los bioinsumos son hoy la herramienta con origen en el mismo sistema biológico, que se producen para mejorar la productividad de los mismos, restablecer equilibrios, atender a la necesidad de una mayor producción y atender de manera sostenible los sistemas productivos tanto extensivos como intensivos. El rol central que juegan los bioinsumos en el escenario actual y futuro y su aporte a la sustentabilidad y sostenibilidad plantean un gran desafío.

Sin embargo la utilización de los Bioinsumos implica un cambio de paradigma en la que todos somos actores principales, y los profesionales al frente de sistemas tan complejos como los agropecuarios, cumplen un rol estratégico. A menudo nos preguntamos porque el crecimiento de los bioinsumos en materia de adopción por parte de los productores se presenta como un proceso lento, entendemos que la respuesta conlleva múltiples dimensiones, desconocimiento, ausencia de información, comparación permanente con las tecnologías tradicionales, ausencia de curricula en las universidades que forman a los profesionales de la agronomía entre otras. Creemos que la respuesta es de múltiples aristas, pero la principal es el cambio de paradigma.

 
   

La ausencia de una ley nacional de Bioinsumos y la necesidad de implementar e incluir la temática en todas las áreas de formación, con una fuerte contribución desde el Estado en la promoción de los sistemas de producciones sustentables, son las claves para dinamizar el proceso. Actualmente, los bioinsumos integran la tecnología disponible que más oportunidad presenta para el abordaje de áreas Periurbanas, con restricciones en la aplicación de productos de síntesis química y asimismo se convierten en herramientas que conforman las listas positivas al avanzar con el cumplimento de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), Certificaciones de Sustentabilidad, abordaje de sistemas Agroecológicos y Sistemas de Producción Orgánica.

Asimismo, los mercados internacionales están restringiendo el uso de sus listados de un sin número de productos de síntesis química en sus exigencias, y en ésto la Unión Europea lidera el proceso, es por ello que para ser competitivo a nivel internacional hay que considerar estos escenarios. En el plano internacional, también es preciso destacar a los productores nacionales de esta tecnología que exportan bioinsumos a países de América Latina que a su vez tienen altas exigencias de mercado como el de Estados Unidos, entre otros.

En la actualidad el mercado cuenta con diversas propuestas para intervenir en los sistemas productivos, tanto para el tratamiento de adversidades, como para el manejo de la fertilidad y el acondicionamiento de productos y procesos. Para el tratamiento de adversidades (plagas y enfermedades), a los insumos biológicos se le atribuyen dos características diferenciales, no presentan límites máximos de residuos (LMR) y no se consignan tiempos de carencia (TC). Dos atributos centrales a la hora de avanzar en las fronteras internacionales, carac-terísticas que los vuelven atractivos a la hora de la elección.

Los productos destinados a la protección de los cultivos tienen su marco Normativo en nuestro país en la Res. 350/99, del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Agropecuaria (SENASA).

 
   

Dentro de los productos comerciales disponibles por las empresas de la Cámara, podemos mencionar funguicidas para control en cultivos de papa y maní, insecticidas para control del picudo del algodonero, cebo hormiguicida en algodón, insecticidas para uso en vid, tabaco, frutales, forestales, soja, girasol, alfalfa y forrajeras, feromonas para reducción de polilla en tomate, funguicidas para cultivos de trigo y soja y funguicida para tratamiento de semillas de trigo.

Por otro lado existen insumos biológicos que por tratarse de macro organismos no presentan en la actualidad una normativa específica sino que reciben autorización de las diferentes autoridades con competencia a nivel nacional y provincial, interviniendo por ejemplo para sus traslados las áreas de fauna de las provincias involucradas. Entre ellos encontramos biopolinizadores que dinamizan el proceso de polinización y biocontroladores, muy utilizados en cultivos intensivos como pimento y tomate.
Definiremos también a otro producto; los acondicionadores biológicos son aquellas sustancias que contienen microorganismos que poseen la facultad de modificar en forma positiva la eficacia agronómica mejorando las propiedades físico/ químicas del suelo, cultivo y/o producto, pudiendo acompañar la aplicación de fertilizantes y enmiendas.

En nuestro país para comercializar productos referidos a fertilizantes y enmiendas se debe cumplir con la Ley 20.466, y sus decretos reglamentarios 4830/73 y 1624/80, siendo este último decreto el que incorpora a los fertilizantes biológicos a la normativa y que los define en su artículo 3:
“Los de naturaleza biológica deberán contener organismos viables que suministren directa o indirectamente nutrientes a la planta o ejerzan una acción beneficiosa para el desarrollo de los vegetales.” Los fertilizantes biológicos, son aquellos que contienen un microorganismo o varios como principal componente, sobre un soporte y se los clasifica en dos grandes grupos Bacterias fijadoras de Nitrógeno y/o fosforo ( Mesorhizobium loti; Rizobium leguminosarum bv trifolii; Sinorhizobium meliloti; Bradirhizobium sp; Bradyrhizobium japonicum cepa E109; Rizobium leguminosarum bio varviceae; Rhizobiumtropicietli; Bradirhizobium INTA C95; Azospirillum brasilense; Rizobium leguminosarum bv trifolii, entre otras ) y los promotores de crecimiento (PGPR) como principios activos en las formulaciones de fertilizantes biológicos con actividad promotora del crecimiento encontramos bacterias y hongos (Trichoderma atroviride, Bacillus amyloliquefaciens; Trichoderma harzianum; Pseudomonas fluorescens cepa PF5 ; Pseudomonas fluorescens y Azospirillum brasiliensis , Bacillus subtilis).

 
   

Hoy contamos también con fertilizantes a base de extractos naturales para cultivos extensivos e intensivos, metabolitos de la fermentación de levaduras para cultivos como tomate, pimiento, apio y lechuga, quitosano para cítricos, vid, manzana, hortalizas entre otros, aminoácidos para frutales y hortícolas, melaza de remolacha, para vid cerezo, cítricos, tomate, pulpa de uva y pulpa de cítricos para frutales y hortalizas.

Otro grupo importante dentro de la oferta son las enmiendas orgánicas y biológicas, que tiene por función mejorar y corregir las características físicas, químicas y biológicas de los suelos. Poseen la capacidad de actuar sobre alteraciones o condiciones desfavorables que se dan en los suelos, asociadas al manejo de los mismos.

Como se describió anteriormente, los bioinsumos tienen enormes posibilidades de instalarse en los sistemas productivos e incluso de compartir el escenario con los productos de síntesis química, de coexistir en un modelo de producción diferente, donde la tecnología debe usarse manejando el sistema en su conjunto.

 
   

El desafío se plantea para todos los actores, los profesionales deberán estudiar y profundizar en el manejo y aplicación de los bioinsumos, con el mismo énfasis que lo han hecho con otras tecnologías, convirtiendo a la ingeniería de la receta agronómica en la ingeniería del conocimiento, de la observación y de las interconexiones porque se trata de sistemas biológicos, muy dinámicos que requieren de un gran entrenamiento. Hemos encontrado en nuestro territorio un importante capital humano en investigación y desarrollo, que necesitamos articular con las empresas desarrolladoras de Bioinsumos, pero será fundamental para impulsar el desarrollo, el registro, el comercio, la adopción y contar con un marco normativo acorde a las características de este sector.

Será imprescindible contar con una Ley Nacional de Bioinsumos y con un sector que organizado pueda trabajar en propuestas como la que está desarrollando CABIO, que incluye el diseño de una cátedra de bioinsumos para considerar la temática en las Universidades de todo el país, comprometiendo el trabajo de educar sobre esta tecnología y prontamente poner en valor y a disposición de todos los sistemas productivos del presente que hoy ya son el futuro.